#9 + CASI UN PRÍNCIPE AZUL CON ARMADURA Y UNA ESPADA +
—Esto es una completa locura Barbie, mejor vámonos antes que esto se ponga peor —Charlie me tomó del brazo y me jaló leve.
—Por supuesto que no Charlie, dijiste que me ayudarías como mi fiel mejor amigo que eres.
—¿Mejor amigo? —preguntó incrédulo.
—Si, eso dije Charlie ¿Olvidas que somos Bambi'guis? —estiré mi meñique para que dlp tomará.
—Claro Bambi'guis. —unió su meñique al mío— A veces olvido lo loca que estás Barbie.
—Omitiré eso último que dijiste.
Le di una sonrisa mientras esperamos a que el empleado nos llamará.
Pasaron solo unos segundos para que nos llamarán, Charlie y yo pasamos a la pequeña oficina del encargado de la gasolinera. La oficina era más pequeña de lo que parecía y al entrar el hombre que estaba sentado detrás de la mesa nos hizo una seña para sentaramos.
—Y bien ¿Quién de los dos está buscando el trabajo del encargado de la tienda?.
No lo pensé 2 veces y alcé la mano.
—¡Yo!.
—¿Tu?... —me inspeccionó y cambio su cara.
—Si, yo quiero trabajar aquí —le di la mejor de mis sonrisas para ver si cambiaba su gesto.
«Creo que no eres tan convincente como debería de ser, además tu aspecto no ayudaba».
—Barbie es mala idea —susurró cerca de mi oído Charlie.
—Quiero y necesito el trabajo, además... —pensé un momento en lo que diría, antes de soltarlo— Somos 2 por uno, trabajan 2 y usted solo pagaría un sueldo.
—¿Qué? —dijeron ambos al mismo tiempo.
Charlie me miraba como diciéndome si me estaba volviendo loca y la mujer estaba más que encantada con mi propuesta.
—Por supuesto Charlie, acuérdate de lo que acordamos —le hablo entre dientes para que él entienda lo que estoy tratando de decirle.
—Claro, lo que acordamos Barbie —finge una sonrisa.
—Muy bien, entonces ambos se quedan y jamás podría rechazar una oferta de está magnitud ¿Cierto?.
—Jamás, además nosotros somos como siameses ¿Verdad Charlie?.
—Todo lo que digas Barbie.
—Ok entonces su trabajo comienza el lunes en la tarde , los espero a ambos para firmar el contrato.
—¿El lunes? —casi grita Charlie.
—Si, eso dije.
La mujer nos extiende la mano y ambos la tomamos
—Nos vemos el lunes —le doy un saludo y aprovecho para darle un codazo a Charlie.
—Oh, nos vemos el lunes —respondo por ambos.
—Bye chicos.
La mujer asiente, mientras nosotros nos retiramos de su pequeña oficina.
Solo hacen faltan unos cuantos segundos para que Charlie comience a alterarse y a hablar como un demente.
—¿Por qué dijiste eso? ¿Enserio 2 por uno?... ¿En qué estabas pensando Barbie?.
—En un trabajo cerca de Aslan, en eso.
—Pero jamás dije que quería trabajar aquí, además no se si lo olvidaste pero trabajo en un hotel ballet parking.
—Charlie —no sabía que decirle, la había regado al mil—. Yo no sabía nada de que trabajas en un hotel y además... ¡Puedes quedarte con el sueldo!.
—¿Qué?...
—Puedes quedarte con el sueldo, por favor Charlie por favor, no puedes dejar sola a tu super amiguis en una situación como está así qué ¿Me ayudas?.
Le puse la cara más dulce que tenía, y eso no fallaba con mi padre ya que siempre terminaba saliéndome con la mía.
—Bien Barbie, bien pero solo será un corto tiempo.
—¡Siiii! —di un brinco y me abalanzace sobre él para darle unos beso en las mejillas.
—¡Ya Barbie, que me estás dejando la cara llena de lápiz labial!.
—Ok ya te dejo en paz, pero miles de chicos morirían porque los besara eh.
—Pues entre esos miles hay uno que es inmune a tus besos Barbie de aparador.
—Tomaré eso último como un halago.
—Ok pero ahora vámonos por favor.
?????
—¡Anda, atrevete a negarlo! ¡Dime la verdad y deja de ser un cobarde!.
—No voy a responderte por el simple hecho de que mi hija está en este mismo lugar, me entendiste.
—¿Ahora vas a poner a Bambi de pretexto? ¿Por qué no me dices de una vez por todas las sucias mentiras que me dices cada día?.
—¡No voy a contestarte y es mi última palabra!.
Los gritos se oían desde el interior de mi habitación, mis padres por primera vez se estaban alzando la voz. No es que nunca se hubieran peleando pero... Ellos jamás se había gritado de esa manera, sabía que algo estaba pasando entre ellos y no estaba segura si quería averiguar que era lo que pasaba.
«Apesta»
Al escuchar su timbre de voz me giré hacia mi lado izquierdo y vi a Luz sentada en la cama a mi lado.
—Quizás no te has bañado chica de los ojos violetas.
«No seas payasa señora ego, me refiero a...»
No la deje terminar y la interrumpí
—Mis papás —ella me miró cuando dije eso—. Mis papás apestan con sus discusiones de pareja disfuncional, ¿Cuando se convirtieron en esto Luz? ¿Cuando?.
—«Poco a poco lo entenderás».
—¿Lo entenderé?... ¿Que cosa entenderé?.
—«No hay prisa Bambi».
Nos quedamos en silencio y nos dimos cuenta que los gritos cesaron.
—«Es hora de ir a conquistar al león Aslan».
—Vamos entonces de casería chica de los ojos violetas.
—«Vamos señora ego».
Bajamos al salón y no había rastros de mi papá, a la única que encontré fue a mi mamá quien se encontraba en la sala y sus manos estaban cubriendo su rostro, ella se miraba un poco estresada y triste.
—Mamá —dije en un susurro— ¿Mamá?...
Esta vez ella me escuchó y alzó su rostro hacia mí.
—Hija, ¿Que sucede? ¿Te sientes mal? —se puso de pie y vino hacia mí para inspecionarme el rostro.
—Estoy bien mamá pero dime; ¿Tus estás bien? Yo... —dude un momento en lo que iba a decir— Los escuché desde mi habitación ¿Esta todo bien?.
—Mi amor tranquila que todo está bien, solo estábamos estresados por todo lo que está pasando pero todo está bien ok.
—¿Estaban peleando por mi culpa mamá?.
—No —respondió rápidamente—, no peleábamos por ti cielo. Solo es el estrés, tu padre tiene mucho trabajo en el hospital y yo estoy ocupada con asociación, son muchas cosas pero jamás pienses que es tu culpa porque no lo es.
Mamá me dio un abrazo y sentí su tristeza y nostálgica, algo estaba pasando. Inmediatamente me vino a la mente la conversación que había tenido en el hospital donde papá le decía a ella que por nosotras había abandonado a su familia.
—¿Mamá por nosotras fue que mi papá abandonó a sus hijos? —en el momento en que dije eso ella rompió el abrazo y que quedó mirando.
—¿Quién dijo eso Bambi?.
—Mamá...
—No es cierto ok —su mirada se había llenado de enojo—. Tu padre ama a sus hijos pero nosotras no tuvimos nada que ver hija, mírame —me tomó de las mejillas y me acercó a ella— todos cometemos errores pero pasa por algo hija, todo pasa por algo.
No sabía a qué se refería.
—Mi embarazo estaba cariño o eso se pensaba, pero en el último mes de embarazo las cosas se complicaron y para el día en que naciste casi pierdo la vida hija ¿Pero sabes que pasó? —mamá me pregunta y yo niego con la cabeza—. Tu padre me salvó, nos salvó a ambas y por eso se que por algo pasan las cosas.
—Claro mamá.
—Así que borra esas cosas de tu cabeza.
Iba a responder pero el mi mano derecha comenzó a temblar, los ojos de ambas captaron el momento y yo rápidamente escondí mi mano con falda.
—Hija... —ella iba a decirme algo pero no la dejé.
—Tengo que irme mamá, nos vemos luego —le di un beso en la mejilla y escapé.
No quería que me viera de esa manera, no del modo en que me entraba. «Consecuencias» esa palabra vino a mi mente de inmediato, la mujer oscura se refería a esto con lo de consecuencias. Ella se refería a esto.
Salgo de mi casa y al poner un pie fuera me encuentro con Charlie quien tiene una cara de pocos amigos.
—Buen día Charlie querido —lo saludo y él niega con la cabeza.
—No hagas eso Barbie que me haces sentir culpable.
—¿Que no haga qué? ¿Y por qué culpable?.
—Que no pongas esa cara de niña dulce y tierna, es que no podré ir contigo a ver a Aslan.
—¿Por qué? ¿Paso algo?.
—Mi familia y yo tenemos una cita en casa de la abuela, fue algo de último minuto y ya se que ayer habíamos quedado en algo pero... —el chico comenzó a hablar como loco .
—Tranquilo Charlie no exageres que entiendo
Charlie me quedo mirando raro y después sonrió.
—¿De que te ríes menso?.
—Realmente eres tú, la Barbie de aparador —tocó mi frente con su mano, como si tuviera temperatura—. No puedo creer que seas tú.
—Basta Charlie o te despedazado aquí mismo.
—Ok no digo nada entonces.
—Entonces ayúdame a conseguir un taxi rumbo a Chuzu's y te perdono.
—Por supuesto que lo haré solo dame unos segundos.
Y lo hizo, en unos segundos consiguió un taxi y se despidió de mi deseándome suerte en mi casería.
El taxi no tardó mucho en llegar y al bajar los nervios me invadieron pero de lo que me di cuenta fue que la mano ya no me temblanba y eso lo agradecía. El estacionamiento estaba abarrotado de autos y como no si era domingo, no me podía imaginar cómo estaba el lugar por dentro. Quise regresarme peor la voz de mi grillo consejero se hizo presente.
«No seas cobarde y entrá, debemos cumplir el mandato que se nos fue dado Bambi» «Además se nos acaba el tiempo».
—Bien, lo haré pero solo por qué me defendiste de esa chica oscura, solo por eso ¿Pero estarás en todo momento conmigo?.
«Lo estaré Bambi, ahora avanza».
Seguí mi trayecto y en un par de ocasiones casi resbaló debido a que aún no podía acostumbrarme al bastón que llevaba en la mano, a veces me hacía sentir una inútil que no servía para nada.
Al entrar se confirmo lo que más temía, el lugar estaba lleno pero yo tenía que afrontar mis decisiones y ser fuerte. En un principio no pude localizar a Aslan, pero a los que si vi fueron a los chicos con los que la vez pasada habíamos jugando a los bolos, sus nombres eran Fer y Alonso y como lo sabía, pues porque su nombre estaba escrito en un gafete que colgaba del cuello de casa uno.
Me acerqué poco a poco a ellos para pedirles los zapatos que me podría, pero al verme Fer comenzó a reírse de mi.
—Oh —hizo cara de sorpresa— pero si eres tú, la chica que perdió la apuesta por los bolos.
—Si esa soy yo —le di una sonrisa y él me respondió de inmediato.
—Me da gusto que hayas regreso por una revancha niña peliroja.
—Claro pero ahora no traigo a mi acompañante así que será para la próxima y mientras dame unos zapatos de número 3.
—Claro como órdene patrona.
Fer me dio unos zapatos y en el fondo le agradecí ya que los zapatos que me había dado no tenían mala pinta como los de la vez anterior.
—Gracias chicos.
—¿Quieres que te ayude a ponertelos? —se ofreció Alonso, ya que me vio con el bastón y se compadeció.
—Claro me harías un gran favor.
Alonso me señaló una de las bancas donde me senté y él muy amablemente me ayudó a ponerme los zapatos, le agradecí con una sonrisa y al dirigirme hacia la pista de juego unos rostros conocidos aparecieron en mi campo de visión.
Me giré de inmediato y me escondí tras la pared para que ellos no me vieran, se trataba de Reno con su estúpida novia y Rocío con su nueva conquista ¿Y ahora que haría?.
«Lo primero que te aconsejo es salir de allí ya que no eres una rata de alcantarilla».
—Bravo chica violeta, tienes una estupenda idea ¿Por qué no lo pensé antes? —dije con sarcasmo.
«¿Crees que no noto el sarcasmo en tu pequeña voz de pato?»
—No tengo voz de pato chica violeta ya demás... —iba a decirle algo pero al ver qué unas personas me miraba raro como si estuviera loca debido a que estaba hablando sola, me callé.
En ese momento Luz comenzó a reírse de mí.
«Por eso no debes meterte conmigo señora ego con voz de pato».
—Me chocas chica violeta y ya no hablaré porque piensan que estoy loca —susurré muy despacio.
«Avanza hacia la derecha»
—¿Por qué?.
«Házme caso y avanza».
Le hice caso y di unos pasos hacia mí derecha y de inmediato choque contra alguien que me hizo perder el equilibrio, cerré los ojos esperando la caída y la cual nunca llegó. Sentí como alguien me sostenía fuertemente de mis brazos y al abrir los ojos me encontré con una profunda mirada oscura.
—Tú de nuevo —escupió con odio.
—Yo de nuevo.
Le di una sonrisa y pude notar como sus brazos se tensaron en mi cuerpo, no dije nada más y él me ayudó a incorporarme.
—Gracias.
—Tus amigos están por allá y seguramente les dará mucho gusto que te les unas —señaló hacia el otro lado de la pared y yo le bajé el brazo.
—No —respondí—. No vine a verme con ello yo eh venido a divertirme un arto sola.
Me observó como si fuera un espécimen y movió un poco su ceja derecha, desde donde estaba podía verle el lunar en su labio el cual me robaba la atención y sus cejas pobladas que también de alguna manera me invitaban a verlas.
—¿Y bien? —dijo molesto.
—¿Qué?.
—Aparte de odiosa eres tonta, si que eres el castigo perfecto Reynolds.
No sabía a qué se refería.
—¡Oh! Pero si es la estúpida lisiada y manos de maracas de Bambi ¿No me digas que te estabas escondiendo de mi? —Rocío se acercó a mí y me inspeccionó de pies a cabeza— ¿No vas a decir nada?.
«Actua con prudencia y sobre todo se buena»
La voz de Luz hizo eco en mi cabeza.
—¿Que quieres que te diga Rocío? ¿Que te perdonó?.
—Si que eres una payasa manos de maracas, no me digas que ya estás más inservible que un moribundo —ella se acercó más a mí y por el gesto que me hizo intuí que tramaba algo.
—Pues no lo estoy, sigo siendo la dulce y buena Bambi.
—¡Ja! Eso no tú te la crees.
Rocio comenzó a reírse en voz alta y eso llamó la atención de todos y entre ellos de Lenka, quien al vernos se único a la charla.
—Pero si la calabaza lisiada, no me digas que nos estás siguiendo —Lenka se paró frente a mi y me retó con la mirada.
«Bambi debes actuar con tranquilidad y no caigas en provocaciones, recuerda que la última vez tuvo consecuencias».
—No vas a decir nada ¿No me digas que los ratones te comieron la lengua? ¿O es que me tienes miedo?.
—Creo que es eso Lenka, la lisiada ya te tiene miedo —exclamó Rocío.
—No es eso, es solo que eh decidido no perder tiempo con personas que no lo merecen —me di la vuelta para alejarme pero Lenka me tomó del brazo.
—No tan rápido, que apenas estoy iniciando y me place divertirme contigo un momento.
Lenka me tenía agarrada muy fuerte que mi mano comenzó a temblar y eso provocó que ambas se burlaran de mi.
—¡Mira Rocío! Vez lo que provocó en ella —Lenka señaló mi mano y yo trate de esconderla pero fue imposible.
—Pobresita, al parecer la lisiada manos de maracas te tiene miedo Lenka
—¡Basta! ¡Déjeme en paz o...!
«Bambi no caigas, no caigas por tu bien».
—¿O que estúpida? —me apretó mucho más el brazo Lenka y eso produjo que mi mano temblara casa vez más.
—Lenka, Rocío —la voz de Reno hizo que todas guardaran silencio—. Estamos jugando y les agradecería que no pierdan el tiempo.
—Amorcito tienes razón —me soltó de mala gana—. No debemos perder el tiempo con basuras que no valen la pena.
—Claro Lenka, mi hermanito tiene razón.
—Entonces vámonos, ya.
Reno en ningún momento me vio a la cara, era como si mi presencia le causará repudia y asco. Ambas se dieron la vuelta para irse y al pasar cerca de mi me empujaron con el hombro.
«Tranquila Bambi, hiciste bien».
Mire mi mano y nuevamente estaba temblando como en la mañana, como pude tomé el bastón y avance unos pasos con la miraba fijé en mi mano. Quería llorar y sentía como mi dignidad y orgullo caían a pedazos, di otro paso y algo chocó contra mi cuerpo, pero está vez yo caí al piso y sobre mi cayeron algunas cosas de comida.
—¡Maldición!.
Me llevó solo unos segundos reaccionar, había chocado contra uno de los trabajadores del lugar y por si fuera poco me había caído toda la comida que llevaba en la charola. Estaba cubierta de comida; espagueti, salsa de tomate, mostaza y algunos pedazos de pizza había caído en mi vestido, era una auténtica catástrofe.
—¿Que no te fijas estúpida? —gruñó groseramente el tipo con el que había chocado.
No me dio tiempo de responder porque escuché unos murmullos qué venían del otro lado, era la voz de Rocío y Lenka, seguramente habían escuchado todo y solo era cuestión de que aparecieran y me humillaran mucho más. Quizás me tomarían una selfie me llamarían #LadyVómito ya que eso era muy común entre ellas.
Me puse de pie como pude y corrí hacia el baño, mi pierna y el tobillo me dolió mucho pero me dolería mucho más el orgullo y prefería ahorrarme ese dolor, y quedarme con el dolor de pierna.
Gracias a dios pude llegar al baño muy apesar del dolor que sentía y sin la ayuda del bastón, me encerré en uno de los cubículos y por momentos quise romperme a llorar pero la enorme mancha roja en mi vestido hizo que me detuviera y robo mi atención.
Una mancha enorme, no era salsa de tomate ya que después de unos segundos se unieron otras tres manchas más.
Llevé mi mano a la nariz y era sangre, nuevamente era sangre.
—Luz —dije con miedo.
«Tranquila Bambi, no estás sola ok».
—Luz —volví a decir.
La busqué en el cubículo pero no había nadie, ella había desaparecido.
Me respiración se entrecortó y estaba por entrar en pánico pero unos golpes en la puerta me hizo estar alerta. No di señales de vida así que los golpes se hicieron presentes de nuevo.
—Abre la puerta, se que estás allí.
Casi me congeló al escuchar su voz, no era cierto, seguramente estaba soñando.
—Abre la maldita puerta que yo sé que estás allí, así que abrela.
Era la voz de Aslan ¿Que hacía él aquí?.
—No voy a preguntar una cuarta vez así que abre la maldita puerta —su voz se volvió más dura.
—¡No lo haré, no voy a salir y es mejor que te vayas! —me negaba a abrir la puerta y que él me viera en este estado tan deprimente.
—Deja de comportarte como una niña y abre la puerta o la tiró.
—¡No!.
—Bueno, tu lo quisiste.
Estaba segura que él amargado de Aslan era capaz de tirarla así que decidí abrirla muy a mi pesar.
Me cubrí la cara con el brazo para que no me viera pero mi intento falló ya que Aslan me tomó del brazo y lo retiro de mi cara.
—Te vez horrible —me dice.
—Gracias —fingo agradecerle su comentario y me limpio la naríz.
—No hay de que.
—¿Que quieres? ¿Vienes a burlarte de mi? Por qué si es eso házlo y vete de inmediato.
—Ok.
Aslan se tira una carcajada y yo la quedó mirando sería.
—Tu lo dijiste.
No le respondo y estoy apunto de encerrarme nuevamente en el baño pero él me detiene.
—Voy a sacarte de aquí.
—¿Qué?...
—Tengo que sacar lo que no sirve del baño y voy a sacarte de aquí.
Lo miro con desprecio y niego con la cabeza.
—No voy a salir así, mírame —señaló mi ropa y mi naríz— Voy asco.
—Tienes toda la razón.
—¿Qué?
—Lo que dijiste, pero aún así voy a sacarte.
—No voy a salir así, parecezco una pordiosera.
Y lo parezco, estoy demasiado sucia y tengo ganas de llorar. No voy a salir a menos que nuestro planeta haya sido invadido por unos marcianos que solo busquen comer nuestros cerebros, mientras no lo haré.
—Lo pareces pero vas a salir —insiste.
—¡Que no! —grito y el hace una mueca de molesto.
—¡Mierda, no te dejas ayu...! ¡No lo haces tan fácil! —su grito hace que brinque del susto.
Aslan se aleja y comienza a quitarse la playera amarilla de uniforme para quedarse solo con una sudadera negra, aparto la mirada cuando veo que también va a quitarse la sudadera.
—¿Pero que haces? —recrimino sorprendida por su acto.
—Salvando tu trasero plano.
Abro la boca para contestarle pero entonces siento como su sudadera cae en mi cara.
—Pontela para que te saqué de aquí.
—¿Qué?... ¿Realmente vas ayudarme? —mi voz sale sorprendida.
—Te dije que tengo que sacar lo que no sirve del baño, no te estoy ayudando que quede claro, solo voy a sacar lo que no sirve del baño.
—¿Cómo? No quiero que me vea nadie.
—Pues por la puerta de atrás como comúnmente se hace, así que date prisa o pudrete aquí. Te espero afuera.
Es lo último que dice Aslan y sale del baño, no puedo creer lo que acaba de decirme, no puedo creer que él quiera ayudarme. No lo puedo creer.
—Aslan no me odia del todo.
—¡Por supuesto que te odió! ¡Y también te puedo escuchar así que mueve tu trasero flaco y plano! —contesta al otro lado se la puerta.
—Ya voy.
Sonrió para mí ante la situación que estoy viviendo, no es del todo mal, porque Aslan está conmigo.