#8 + UN ABISMO, UN TRATO Y UNA TONTERÍA +

3510 Palabras
La oscuridad me envuelve, un enorme silencio hace eco en mis oídos. No hay nada, no hay nadie, solo soy yo y el vacío del lugar en el que me encuentro. Quiero gritar con todas mis fuerzas y pedir ayuda, pero ningún sonido sale de mi boca. Es como si no pudiera hablar y eso me aflige mucho más. Quiero que alguien me ayude, quiero que alguien me rescate del abismo en el que me encuentro, siento que voy a morir y siento como mi corazón cada vez se aflige mucho más. No hay ruido, solo estoy yo completamente sola y las lágrimas comienzan a resbalar por mi mejilla. Mi mente está en blanco pero lo único que no se puede borrar es el enorme pánico y miedo que me invade por completo. —«Bambi» Escucho una voz a lo lejos, volteo a ambos lados buscando a la dueña de aquella voz pero no veo a nadie. La voz se vuelve a escuchar. —«Bambi, Bambi no debes temer que soy yo» Volteo a ambos lados para ver si logro ver a la persona que me habla pero no puedo hacerlo, todo es muy oscuro y no puedo ver nada. —«He venido por ti Bambi, al fin nos vamos al lugar que perteneces» «Al fin recibirás lo que verdaderamente mereces y es por eso que he vendió por ti» Sus palabras me asustan, y el solo hecho de escuchar su voz hace que la por se me erize. Me quedó quieta cuando veo una pequeña luz roja a lo lejos, esa luz roja poco a poco se viene acercando. Con ella un enorme calor y un vacío que cada vez se hace más enorme, quiero hablar pero no puedo hacerlo. —«Bambi, mi pequeña Bambi. Puedo oler tu miedo desdé aquí y no debes sentirlo ya que vendrás conmigo» La luz roja continúo acercándose a mi, y cada vez que se acercaba podía ver la figura de una mujer; una mujer que venía vestida con un vestido largo color n***o. Su presencia hacía que mi inquietud aumentará cada vez más y que mi miedo creciera. La mujer se acercó por completo, la luz roja que desprendía nunca se apagó. Su vestido n***o cubría todos su cuerpo, su cabello largo y n***o llegaba hasta sus pies y sus ojos fueron lo que me impactaron por completo ya que no habían ojos. Ella no tenía ojos y en su lugar unos profundos agujeros negros que al verlos directamente te hacían perderte en un profundo abismo del cual era imposible liberarse. Bajé la mirada e intenté no mirarla, no quería verla, no quería perderme en ellos. —«Bambi mírame, Bambi mírame» Me negaba hacelo, no quería verla y no quería hacerlo. Quería que alguien me ayudara y en mi mente comencé a mencionar el nombre de Luz, necesitaba que Luz estuviera conmigo y que no me dejara. —«¡Bambi he dicho que me mires a los ojos!» Ella me tomó de ambos brazos y al sentir su tacto mi cuerpo comenzó a temblar, mi cuerpo comenzó a arder como si se estuviera quemando y un dolor profundo se esparció por mi cuerpo. Volví a mencionar a Luz en mi mente, la necesitaba. —«Ella no va ayudarte más jajajaja» —comenzó a reírse como loca—«Ella te a abandonado, ella jamás va a volver contigo porque tú no tiene vida ni mucho menos un buen corazón» —hizo una pausa— «Haz pérdido y te toca pagar las consecuencias» Volvió a jalarme de los brazos, la mujer intentaba llevarme con ella apesar de que yo no quería. —«Tienes que dejar de luchar Bambi, tu has perdido y ya es demasiado tarde» Me negaba aceptarlo, me negababa a ir con ella. No podía hacerlo, jamás dejaría de luchar y yo no iría con ella. La mujer siguió jalándome yo retrocedía, ambas comenzamos a luchar hasta que una luz cayó desde arriba y se puso a nuestro lado. —«¡Sueltala!» —su voz fué fuerte y firme. Al escuchar su voz la mujer de n***o alejó sus manos de mi y al alzar la mirada vi como Luz se acercó a mí y se interpuso entre ella y yo. —«Bambi me pertenece, haci qué no puedes meterte conmigo» —«Aún no» —le respondió Luz. —«No es buena, ni siquiera lo intenta y es por eso que voy a llevarmela ¿Recuerdas? Ese era el trato» ¿Trato? ¿Ella había dicho trato con Luz sobre mi?. Quería decirle que me explicará pero ninguna palabra salió de mi boca, aún no logra fórmular palabra. —«Aún no se cumple el tiempo pactado, dijimos que era 100 días y...» Luz no pudo terminar de hablar porque se vio interrumpida por ella. —«¿Realmente piensas que ella lo va a lograr? Porque yo creo que no, tan solo mírala» —me señaló y eso hizo que bajara la mirada para no verla— «Ella no tiene esperanzas, no va a redimirse y ni siquiera tiene humildad. Es un caso perdido, así que terminemos con esto y me la llevo. Cuando ella dijo eso mi nariz comenzó a sangrar exageradamente, y entonces recordé todo. La pelea con Rocío, yo entrando al salón de fotografía, la sangre saliendo de mi naríz, la mano que me temblaba y... Ahora estaba aquí apunto de perderlo todo. —«Aún termina y no puedes llevártela» —insistió luz mientras la otra se carcajeaba como loca. —«Bien» —me miró con burla— «No será está vez pero pronto vendré por ti y eso tenlo por seguro, pero mientras carga con las consecuencias de tus actos». «Todo lo que hagas apartir de ahora tendrá consecuencias y tendrás que cargar con ellas Bambi». La manera en que dijo mi nombre me causo un escalofrío en todo lo cuerpo, mi miró de la manera más horrible porque aunque no tuviera ojos podía sentir una mirada horrible sobre mi. Ella me quedo mirando y segundos después desapareció así como había llegado, Luz me miró con una mirada triste y llena de compasión. —Me abandonaste —al escuchar que pude hablar me quedé callada. —«No lo hice, tú me pediste que me fuera y yo no puedo estar contigo si tú no quieres mi compañía». —Ella iba a llevarme ¿Por qué? ¿De que trato hablaba ella?... —quería respuestas y ella parecía no querer darmelas. —«Son 100 días Bambi, te dieron solo 100 días y se están agotando» —su voz mermó conforme hablaba— «No has hecho nada y en lugar de que te perdonen estas consiguiendo que te odien mucho más». —No puedo —respondí triste—. Intentó ser buena pero no lo consigo, jamás van a perdonarme ni mucho menos Aslan se enamorará de mi así que no podré pero tampoco quiero quedarme aquí. Me quedé callada. —¿Cómo lo hago? ¿Dime cómo puedo hacerlo?. —«Tienes que cambiar realmente, no podemos perder Bambi así que tienes que cambiar de corazón». —Lo haré, yo lo haré si no vuelves a dejarme sola. —«Bien pero entonces tendrás que hacerme caso en todo y sin quejas» Asentí y ella se tocó la nariz para luego señalar la mía, pude notar lo que trataba de decirme. Llevé mi mano a mi naríz y pude ver el rastro de sangre en ella, y como mi ropa se había manchado de esa sangre. —«Hay consecuencias Bambi y nos queda poco tiempo». Intenté hablar pero está vez ninguna palabra salió de mi boca. —«Despierta Bambi» «Despierta» «Ahora». Abrí los ojos de golpe y mis ojos chocaron con el techo de una pared blanca, intenté moverme pero pude sentir que algo en mi naríz me impedía respirar. Por instituto llevé mi mano a mi naríz para tratar de quitarme eso que me estorbaba pero mi mano fue detenida por otra mano que me lo impidió. —Tranquila, no te muevas —la dueña de aquella voz detuvo mis manos pero yo seguí luchando—. Te harás daño así que no te muevas ¡Doctor! ¡Doctor! ¡Necesito ayuda!. Ella comenzó a gritar y yo a moverme mucho más, no podía hablar y sentí nuevamente el líquido caliente que se resbalaba por mi naríz y que no me dejaba respirar. No podía respirar y tampoco pude hablar, la enfermera seguía sosteniendome hasta que llegó papá. Él al verme tomó la posición de la enfermera y le dijo algo que no entendí, acto seguido vi como me inyectaban algo y eso hacia que mis fuerzas se fueran disminuyendo y que dejara de moverme. —Bambi hija todo va a estar bien ok, papá está contigo y tú vas a estar bien así que tranquila —papá paso una mano por mi frente y le volví a decir algo a la enfermera. La enfermera siguió las instrucciones y comenzó a quitarme el aparato de la naríz. Me sentía muy rara, no entendía lo que hablaban, no podía hablar y no tenía control de mi cuerpo porque ni siquiera un dedo de la mano pude levantar. No seré los ojos en ningún momento, solo vi como ellos hacían su trabajo y después salieron de la habitación para dejarme sola. Estuve allí un largo momento hasta que entró mamá con los ojos hinchados y el rostro descompuesto, al verme intentó sonreír o más bien fingió. Se acercó a mí y se sentó en un sillón que estaba a mi lado y fijó sus ojos en mi. —Tu padre dice que estarás bien, no debes asustarte solo fue un... —cerró los ojos al no encontrar la palabra correcta— Estarás bien hija, mi querida Bambi. Mamá se puso de pie me dio un beso en la frente para luego irse. Sabía que algo estaba pasando, la manera en la que actuó mamá lo decía todo. Algo había pasado y trataba de negarlo por completo. Cerré los ojos para tratar de dormir, las palabras de esa chica y su rostro no podía borrarlos de mi mente. Ella seguía aquí y yo podía sentirlo, algo andaba mal. Mi mente repasaba una y otra vez lo que había vivido y por más que intentaba no podía borrarlo. Iba a abrir los ojos cuando escuché unas voces detrás de la puerta y como después la abrieron. —Esta dormida —dijo y yo reconocí de inmediato esa voz, era mi papá. Iba abrir los ojos cuando escuché una segunda voz. —¿Estará bien verdad? ¿Matt mi hija estará bien?. —Cristina por favor no empieces, Bambi también es mi hija —voz de mi papá había sonado un poco molesta. —Si pero ella es mi única hija y estoy preocupada por ella, no puedo perderla Matt. —hizo una pausa por un pequeño sollozo que se le escapó— Se que para ti es diferente, pero yo no soportaría perderla de nuevo. —Espera... —habló muy molesto— ¿Estás diciendo que no me importa la vida de mi hija? ¿Estás diciendo que no me importa si vive o muere?. —Para ti no es lo mismo Matt, tienes 3 hijos y yo solo la tengo a ella. No sabía para dónde iba la discusión peor era la primera vez que eso pasaba ¿O la primera vez que yo era testigo de ello?. —¡Ella también es mi hija y la amo! —alzó un poco la voz— Por ti y por ella dejé a mi familia, perdí a mis hijos así que no me vengas con que te duele más a ti que a mí. Espera... ¿Había dicho que por mi mamá y por mi había abandonado a su familia? ¿Eso había dicho?. —Matt lo siento, solo me duele verla así. —comenzó y lo noté por el cambio de su voz— Hace un momento vine a verla y no pude decirle lo que pasó, dime por favor ¿Hay algo mal con ella?. Y después de eso hubo un silencio, un horrible silencio que me impulsó a abrir los ojos pero no lo hice. —Matt... —Bambi no está bien, aún no se que es pero en cuanto estén los estudios lo sabremos. —Pero lo que le pasó en la escuela, la sangre en su naríz, su mano... Dime qué ella no... —¡Basta Cristina! Mi hija está bien y eso es lo único que debe importarte ok. Dicho eso se abrió la puerta y se cerró de inmediato. Lo único que escuchaba eran los sollozos de mi mamá quien segundos después también salió de la habitación. Abrí los ojos, lo había escuchado perfectamente. Había algo mal y de inmediato sus palabras hicieron eco en mi cabeza. «Todo lo que hagas apartir de ahora tendrá consecuencias y tendrás que cargar con ellas Bambi». «Habrá consecuencias» Bajé la mirada a mi mano y vi como mi mano derecha comenzaba a temblar como me había pasado en el instituto. «Consecuencias». ???? Las cosas había salido un poco mal a mi favor, había estado los últimos dos días encerrada en el hospital y de tanto rogarle a papá, él decidió darme de alta. No dijo nada, creo que me mintió al decirme que solo había sido una baja de azúcar por el trauma en la cabeza provocado por la vez anterior en que caí del escenario. No era mi culpa en mi defensa, lo que pasaba es que siempre me tocaba la peor parte en todo. Charlie fue el único que se preocupó por mi y vino a verme, era algo estúpido pero el chico que había sido mi víctima se había preocupado por mi en lugar de mi viejos amigos. A excepción de él nadie vino, mamá me llevo a casa y ahora me encontraba sola en mi habitación con unos tapones en los orificios de mi naríz y recostada mirando las estrellitas de mi techo. Tomé la grabadora que estaba en mi buró y la encendí. —Dia 27, viernes 8 de Abril del 2022. He gastado un cuarto de tiempo de la meta y aún no e conseguido absolutamente nada, necesito ayuda para lograrlo. Apagó la grabadora y la dejo a un lado. —Luz, Luz por favor ayúdame necesito que alguien me de una idea. No hubo nada y volví a fijarme en el techo. «¡Charlie!» dijo de repente y apareció sentada en el cabezal de mi cama. Casi me da un infarto al verla, su voz logro que me levantará de un tirón y que me llevará un gran susto. —¿Puedes tener más cuidado? ¿Que no vez que puedo morir debido a un infarto al corazón?. —«No seas exagerada reina del drama, que por el momento no morirás». —¿De verdad? —dije llena deilusión. —«¡Mierda Bambi! Ya lo arruiné». Comencé a reírme al escucharla decir malas palabras. —Creí que en el cielo no se decían malas palabras y mucho menos que los ángeles lo decían. —«No soy un ángel reina del drama y por supuesto que no puedo decir malas palabras, solo que tú me obligas a decirlas» —Cuidado o te expulsaran del cielo. —«Cállate Bambi, si que eres muy insoportable». Me reí de ella y ella hizo lo mismo, después de terminar de reírnos me acosté en la cama y ella se puso a mi lado. —Mencionaste a Charlie. —«Si lo hice». —¿Y bien?. —«Llámalo y que te acompañe a ver a Aslan, él estará en la gasolinera». —¿Me estás diciendo donde encontrarlo? ¿Eso no va contra las leyes?. —«A la mierda las leyes Bambi, ésto es urgente y tenemos que violar algunas cosas» «Ufff, eso sonó horrible». —Creo que sí pero manos a la obra. Llamé a Charlie y el gustosamente decidió ayudarme. Me cambié de ropa y baje a la sala donde Laura me informó que mi madre había salió, al parecer habíamos vuelto a lo mismo y eso lo agradecí ya que no habría nadie quien me impidiera irme. Charlie llegó justo a tiempo y al verme sonó el claxon. —Hola Barbie ¿Que tal estás? —me saludo con un beso en la mejilla. —Bien —subí mi pulgar que gracias al cielo no estaba temblando. —Ok entonces ¿A dónde nos dirigimos?. —A la gasolinera. —¿A la gasolinera? —su cara era de sorpresa— ¿Por qué? El auto tiene combustible. —Vamos a buscar a Aslan. Al decir eso a Charlie se le escapó una risa tonta. —Bien entonces vamos. —Vamos Charlie. Charlie se dio la vuelta y me abrió la puerta del auto para que después nos marcharamos. No sabía que iba hacer cuando tuviera enfrente a Aslan, pero lo que si sabía era que no me daría por vencida tan fácil. Aslan se enamoraría de mi pasará lo que pasará. Llegamos a la gasolinera y al ver bajar la ventanilla vi a Aslan platicando con un chico, por el uniforme de playera verde que ambos llevaban supuse que eran compañeros. Aslan sostenía una manguera y su amigo le mostraba algo en el celular. —Vamos avanza Charlie —le señalé con el dedo el lugar vacío que había quedado, justo al lado de Aslan. Charlie me hizo caso y comenzó a avanzar hacia él, me sentía un poco nerviosa ya que después de nuestro último encuentro mis nervios eran normales. En cuanto llegamos a su lado sus ojos negros se clavaron en mí rostro y yo por reflejo le sonreí al tenerlo frente a mi. —¿Que haces aquí? —su mirada fue fría al igual que su voz. —Quiero tu manguera —respondí torpemente, ¿Pero que había dicho?. —Que fuerte —soltó Charlie a mi lado. «¿En serio dijiste eso? ¡Por Dios Bambi! ¡¿Dijiste que quieres su manguera?!» habló Luz, apareciéndo milagrosamente y posicionandose a un lado de Aslan. Podía sentir que el momento se había puesto tenso y que mi cara se había teñido completamente de rojo; ¿Pero que rayos me pasaba? ¿Por qué había dicho manguera? ¿Por qué estaba avergonzada? ¿Y por qué todos parecían burlarse de mí?. Pude sentir la risa burlona de Charlie, el gesto de burla de Luz, incluso el compañero de Aslan se estaba burlando de mí. Hice a un lado la mirada para evitar ser más humillada en ese día. —¿Quieres mi manguera? —exclamó él en un tono serio pero al mismo tiempo con un toque de picardía. —Si, eso dijo la pelirroja. —intervino su compañero— Ella quiere tu manguera Aslan. El tono que usaba su compañero me hacía sentir más avergonzada ¿Pero que me pasaba?... Yo jamás había sido avergozada ya que siempre era la que humillaba a los demás, ¿Pero que me pasaba ahora?. —¿Entonces?... ¿Realmente quieres su manguera, pelirroja? —su compañero volvió a hablar con su mismo tono de burla. —Si, la quiero —contesté con seguridad—. Nos quedamos sin combustible y tanto mi persona como Charlie queremos tu manguera Aslan. —¿Qué? —habló Charlie a mi lado con cara de susto. «Realmente estás loca Bambi». Luz volví a hablar y se quedó con los brazos cruzados observando a Aslan. Lo había hecho bien, no iba a dejar que me avergozaran con el simple comentario que había hecho. —¿Entonces? ¿Aslan vas a darle tu manguera al chico o no?. —Cierra la boca Kevin si no quieres terminar mal. —Ok, yo solo decía. —Mejor atiendelos tú qué yo no tengo ganas de ver payasadas en este momento. Aslan se dio la vuelta y se fue muy enojado. ¿Que ese chico no tenía un lado alegre en su vida? ¿Que siempre era así de amargado?. Giré mi cara y justo en este momento mis ojos se enfocaron en un pequeño cartel pegado en una de las paredes de la gasolinera. «Mira Bambi» —me señaló Luz hacia el cartel— «Dime si estás pensando lo mismo que yo» Sonreí en respuesta y le di un codazo al chico aburrido que llevaba a mi lado. —Y ahora que Barbie —se quedó Charlie. —Mira —le señalé el anuncio y él me miró raro. —¿Qué?. Solo están solicitando trabajadores ¿Que hay con eso?. Le sonreí y él entendió perfectamente. —¿Dime que no es lo que estoy pensando? —de giró al verme y yo le sonreí mucho mas— Wow, realmente estás completamente loca. Y sí, yo lo estaba y no iba a descansar hasta cumplir mi objetivo. Y ese era que Aslan se enamorará de mi.
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