#5 + BOLOS, CAÍDAS Y UNA RISA ENCANTADORA +

2762 Palabras
#5 + BOLOS, CAÍDAS Y UNA RISA ENCANTADORA + SÁBADO DE BOLOS Me aseguré de anotarlo con letras grandes en mi agenda personal, tenía todo un calendario con horarios y actividades de Aslan. El chico trabajaba de lunes a jueves en una tienda de la gasolinera por las tardes, los días viernes, sábado y parte del domingo trabajaba en unos bolos llamado Chuzu's. Al saber dicha información me dio un terrible dolor de cabeza, como era posible que aguantará tantas jornadas laborales; yo me hubiese vuelto loca. Terminé de apuntar en mi agenda y la guarde en mi bolso, hoy hacia un gran día y era hora de domar el abrigo de piel. Tenía que recordar también unirme al taller de teatro, de fotografía y literatura, ya que Aslan estaba en esos talleres. Me levanté de la cama con ayuda del bastón, el pie casi no me dolía pero cuando hacía una presión exagerada un pequeño hormigueo se extendía por toda mi pierna izquierda; papá había dicho que el aparato que llevaba en dicha pierna me ayudaba a mejorar y a que los huesos fueran más flexibles pero eso no quitaba que lo comenzara a odiar y sobre todo el ruido escandaloso que hacía en ciertos lugares. Hoy había decidido vestirme con un top floreado y una falda verde menta, el outfit era nada más ni nada menos que diseño Prada, mis favoritos. Los acompañe con zapatos bajos y un maquillaje poco visible, mi cabello rojizo lo deje suelto y con algunas ondas que llegaban hasta el borde de mis pompis. —Soy perfecta —al momento de decir aquella palabra rápidamente me arrepentí. —No seas tan altiva señora ego, se más humilde que es lo que más necesitamos. Me di un jalón de cabellos mentalmente y baje para irme de inmediato, al bajar me encontré con Laura la empleada quien me informó que mamá había salido a ver algo de su asociación y que papá estaba aún en el hospital. Las cosas habían regresado a su curso, justo como eran antes; papá perdido en el trabajo y mamá con la asociación. No le di importancia y le marqué a Charlie para preguntarle si ya venía por mí y él respondió rápidamente con un; en 5 minutos llego. Y así fue, llegó por mi en el auto de su tío y nos dirigimos al Chuzu's. —Ok, entras o entras Barbie —Charlie esperó por mi respuesta y me señaló la puerta. —Ya voy solo estoy preparándome mentalmente para cualquier grosería por parte del señor gruñón. —Entonces iré saliendo y te espero afuera. —Ok. Charlie salió del auto y no me quedó de otra que hacer lo mismo, Aslan debería de estar adentro y yo tenía que encontrar el modo de entablar una conversación sin salir lastimada. —Espero que estés conmigo y que no permitas que me pase nada. —Puedo estar a tu lado pero si Aslan intenta asesinarte tendré que huir, porque es mejor que muera uno a que mueran 2 ¿No crees?. Me quedé con el ojo cuadrado al escuchar la confesión de Charlie y él al ver mi expresión comenzó a reír. —Era broma, es menor que entremos así que vamos. Seguí el paso de Charlie y entramos al lugar, era un lugar muy mono y varias personas ya se encontraban allí. Al entrar no vi por ningún lado a Aslan así que Charlie me arrastró hasta el lugar donde nos quitaríamos nuestros zapatos para ponernos otros; Charlie le dijo su número de calzado al chico que se encontraba de espalda y encorvado bajo el estante. El chico inmediatamente se dio la vuelta y mis ojos chocaron contra los ojos oscuros de Aslan quien me miró con desprecio. Aslan iba vestido con el uniforme de los trabajadores, camisa amarilla, pantalón de mezclilla y su típica gorra oscura. El chico era alto y apesar de no estar exageradamente lleno de músculos, su cuerpo tenía la medida perfecta; de un nivel del 1 al 10 en perfección y belleza él tenía un 8 y medio. Su rostro era lindo y sin rastro de ninguna imperfección; piel clara, cejas pobladas que se unían levemente en su entrecejo acompañado de unos ojos cafés oscuros, nariz mediana y una boca que... ¡Por Dios! Jamás lo había notado, tenía un lunar junto al labio superior del lado derecho de su cara y eso lo hacía ver comestible. —Hey Aslan, que tal —la voz de Charlie me sacó de mis pensamientos, él intentó formar una conversación con el chico de gorra oscura y mirada fría pero él solo lo ignoró. —Número de calzado —él se dirigió a Charlie y su tono era más frío que el polo norte y polo sur juntos. —4 y medio, y ella 3. Aslan se dio la vuelta para tomar los zapatos, los primeros fueron los de Charlie; unos blancos con verde y después fue el mío unos negros con naranja des pintado y con mala pinta, incluso podía sentir el mal olor a pie que emanaban los zapatos. —Podrías no darme esos y mejor dame unos más lindos de color rosa. —Le pedí amablemente y a cambio recibí un fuerte golpe contra el estante, al momento en que Aslan puso los zapatos allí. —Ésto —dijo señalando el lugar. —Es un lugar para jugar bolos no una maldita tienda de ropa. —Bien, solo digo que me has dado los zapatos con más mala pinta de todos y pienso que quizás podrías darme algo mejor. —Son los únicos 3 —él se limitó a decir eso y me miró amenazante. Ésto no estaba funcionando y tenía que cambiar de táctica para bajarle sus humos de desprecio. —¿Bueno entonces podrías ayudarme a ponermelos? —cambié el gesto de mi caray la puse más adorable, estaba segura que no se negaría. Aslan tomó los zapatos y una sonrisa se dibujó en mis rostro, él lo haría; pero me equivoqué, Aslan arrojó los zapatos frente a mi. —No soy tu estúpido sirviente ok. Su respuesta me dejó helada, ¿Tango me odiaba?. Aslan se marchó y Charlie fue quien recogió mis zapatos para extendermelo. —Creo que es imposible que Aslan te quiera. —Aún no Charlie, aún falta mucho. No dije nada más y me senté en uno de los bancos para ponerme.esos zapatos horribles. Él era una especie de Grinch, jamás sonreía y solo se dedicaba a tratar de amable con los demás. Llevaba mucho tiempo observándolo y en ningún momento pude ver una sonrisa de su parte, el chico estaba súper amargado. —¡Barbie! —exclamó Charlie mientras movía su mano frente a mi. —Hace rato te estoy hablando. —¿Qué pasa? —Puedes dejar de observarlo por un momento, pareces Raquel la acosadora del Dios griego. —¿Raquel? ¿La que dijiste? —no sabía de qué rayos me hablaba, Charlie me confundía mucho. —Es una novela pero olvídalo, solo te decía que si gustas pizza ya que estoy por terminarla. —No, la pizza no es muy buena; ¿Sabes cuántas calorías te estás comiendo?... Charlie negó con la cabeza y rodó los ojos. —¿Entonces no quieres pizza? —No, seguiré tomando mi hijo de manaza —. Le di un sorbo y Charlie continúo comiendo. —Entonces deberíamos jugar y divertirnos un rato, que dices. —Me negué ante su propuesta pero Charlie sabía cómo convencerme y puso su cara de gato mayugado. —Anda Barbie, estanos en unos bolos y tenemos que jugar ya que es muy raro que solo te dediques a ver a Aslan como una pedofila. —Bien, vamos a jugar. Prácticamente fui arrastrada hacia la pista, Charlie se encargó de hacer una apuesta con 2 chavos que trabajaban allí y que acaban de comenzar su receso. —Ok vamos a empezar nosotros somos los Bambi'guis y ustedes los Chuzu's, el que gane el torneo podrá decidir que el castigo del otro y tendrá que darle además un premio. —Charlie estás seguro de lo que estás haciendo, yo no sé nada de bolos. —Barbie por favor, por supuesto que sé lo que hago. —Él me guiñó el ojo y le estrechó la mano al chico. —Entonces comencemos —dijo el chico moreno y más alto que el otro. Fer y Alonso, así se llamaban los chicos con los cuales Charlie había comenzado una apuesta. Nuestro comienzo no fue tan mal, Charlie hizo una chuza pero por mala suerte Alonso respondió con otra chuza. Era mi turno, al levantar la bola se me resbaló de las manos y terminó callendo en unos de mis pies pero gracias a los zapatos horribles el dolor no fue tan profundo. —¡Vez Charlie! —le señalé mi pie lastimando y él se encogió de hombros. —Ya lo arreglo. Los tiros siguieron, Charlie hacia chuzas y un de los chicos le respondía con otra; el chiste fue que siempre terminaba con algún accidente y jamás lograba aventar la bola. —¡Auuuuhhh! —esa fue la segunda vez que grité y eso fue porque la bola rompió mi uña índice. —¿Y ahora que pasa Barbie? —Charlie se acercó y miró mi uña. —Se quebró mi uña —en lugar de consentirmre Charlie se dedicó a regañarme y a darme instrucciones de cómo tirar. Volví hacerlo la tercera vez pero terminó con otro accidente, la bola se me fue hacia atrás y lastime a un chico. Le pedí una disculpa y el chico muy amablemente la aceptó. —Alonso el jefe te necesita en la oficina —el chico golpeado había venido a dejarle un recado a el c***k de los bolos quien al oírlo arrugó la cara. —Seguramente quiere que cubra a algún trabajador, lo siento creo que esto queda pausado para otro día. —Alonso se dió la vuelta decepcionado por abandonar la competencia. —Ganamos por default así que ustedes recibirán el castigo, —me atreví a decir eso y el pobre de Fer negó con la cabeza. —Nosotros vamos ganado y no se vale que quieran aprovecharse de eso, Fer tiene que irse así que lo pospondremos. —No, Barbie tiene razón y ganamos por default. Charlie me apoyo en todo ya que sabía que si seguíamos jugando así perderíamos. —Es verdad me tengo que ir pero eso no es impedimento para que alguien venga y me cubra ok. —Alonso se defendió y nos sonrió —. ¿Cierto Charlie? —Claro, puedas mandar a alguien que te cubra —Charlie lo retó con la mirada. —Bien me voy y mi respaldo viene en 2 minutos, suerte Bambi'guis. —Se despidió de nosotros y llamó a Fer para decirle algo al oído. Aprovechamos ese descanso para que Charlie me ayudará a tirar la pelota, pero yo no daba una. Al parecer la bola me odiaba. —Eres un asco y por lo que veo nosotros ya ganamos. Iba a lanzar la bola pero al éscucharlo la deje caer y por suerte no hubo lastimados; era Aslan, su aura misteriosa y tenebrosa hacía que mi piel se pusiera de gallina. Me di la vuelta y lo ví frente a mí, llevaba puesto su uniforme que se le pegaba al cuerpo y la gorra ya no se encontraba en su cabeza; desde allí vi su cabello oscuro amarrado en una colita de caballo. —Puedes decirle a ella que deje de verme de esa manera y si quieren darse por acabados pueden hacerlo ya antes de empezar. —El ego de su voz habló por él y eso me enojó, quizás yo no daba una pero ni que fuera el rey de los bolos ¿O si?. —¡Jamás! —logré hablar al fin y sus ojos estuvieron sobre mi. «Bien ya lo tienes, solo tiene que decir algo coherente para llamar su atención» —¿Porqué te apareces de repente cuando no te necesito? —la reprendí en mi mente, pero creo que no había sido en mi mente porque todos me miraban como si estuviera loca. —¿Barbie a quien le hablas? Estás actuando otra vez como una extraña. «Loca, ahora tienes que justificar tus delirios mentales» —¡Ja! Acaban de caer —comencé a reír y los 3 chicos junto a uno que otro más me miraban atónitos. —Mejor hablemos del castigo y premio. —Bien, si ganamos tú y tu amiguito tendrán que llevar esos zapatos por la mitad de la semana al instituto y vale hacer trampa. —¿Estás bromeando? —le pregunté como una sonrisa en los labios y al negar él con la cabeza se me borró la sonrisa. —Y si nosotros ganamos dejaras que te quite un gran mechón de cabello y te podrás la frase de «amo a Bambi» en la frente por el resto del día. —Barbie creo que deberíamos cambiar los castigos. —Charlie tranquilo darás la cara por los dos, así que trato. —Trato Reynolds. Le extendí mi dedo meñique y él a cambio de dio la vuelta y me dejó con la mano extendida, vaya que era un grosero. El juego comenzó y el primer en tirar fue Aslan; un asco total, ya que su bola se fue al canal. Sonreí en victoria al ver la primera chuza se Charlie, mi amigo nos sacaría del pozo en el que estamos. Después siguió Fer quien no tiro tan bien, era mi turno y todos los ojos estaban sobre mi; Charlie se acercó a darme instrucciones y se puso a mi lado para darme ánimos. —Ok haya voy. «No vas a poder, así que solo trata de no romper tus uñas» Ignoré cualquier comentario de la chica imaginaría y me posicione en mi lugar, tomé la pesada bola entre mis dedos; me hice hacia atrás para tomar vuelo y al lanzar la bola, el peso de está hizo que mi cuerpo fuera hacia delante y que mis pies se enrredaran cayera de pansa. —¡Auuuuhhh! Mi grito fue terrible y el dolor del pecho junto con la panza eran igual de terribles, pero la mirada y las burlas de los demás eran mucho más. —¿Estás bien Barbie? Charlie y Fer me ayudaron a levantarme, quería que la tierra me tragara en ese momento. Todos me miraban y se reían como si fuera una payasa, tenía ganas de matarlos a todos incluso a Aslan quien estaba escondiendo su risa de burla. Fui hasta donde estaba él y lo quedé mirando, estaba segura que me encontraba roja del coraje. —¿Qué? Eso fue... —no pudo terminar la frase porque la risa le ganó pero está vez se carcaje en voz alta. No podía con todo eso, tomé una bola con ambas manos y la lancé hacia él; Aslan se hizo a un lado inmediatamente y al rebotar la bola vino hacia mí, cerré los ojos y llevé mis manos a la cara esperando el impacto que nunca llegó. Al abrir los ojos vi como Aslan tenía la bola entre las manos y me miraba con una sonrisa en el rostro, una sonrisa borró al instante. —Bien sigamos. El juego siguió y Aslan hizo su chuza, al parecer Aslan nos había engañado y era el rey de los bolos. En mi próxima tirada agradecí al cielo por no caer, por no lastimarme y por lograr que la bola rodará aunque sea directo al canal. Después de tantos tiros, tantas chuzas por parte de Aslan y tantos tiros al canal por parte mía el juego concluyó y ganaron ellos. Ahora tendría que llevar esos feos zapatos por la mitad de la semana. —Te dije que iban a perder, ahora a cumplir el castigo —Aslan chocó su puño con el de Fer en victoria. —Pues creo que Barbie y yo tendremos que cumplir con el castigo. Charlie se veía decepcionado y Aslan no pudo evitar sonreír, su sonrisa logró llamar mi atención ya que su lado serio siempre daba un poco de miedo; por un momento olvidé los malos ratos que había pasado y solo agradecí ser la responsable de su sonrisa. Aslan se dio cuenta de que lo miraba y la sonrisa se le borró de la cara, se dio la vuelta y se marchó sin decir nada.
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