#4 + BAMBI'GUIS +

2423 Palabras
#4 + BAMBI'GUIS + Mi primer semana de clases se estaba pasando volando, ya estábamos a viernes y aún no había logrado entablar una conversación con el extraño Aslan. Nuestro último encuentro había sido hace 2 días en la oficina de la directora y allí ni siquiera se atrevió a darme las gracias por salvar su trasero. En los últimos 2 días Charlie me ayudó a averiguar un par de cosas interesantes sobre él, pero aún no era suficiente y necesitaba mucha más información para saber cada paso que daba. Y encontrar la manera de acercarme a él. En cuanto a mis enemigos los hermanos veneno (Rocío y Reno), no los he visto en dichos días ya que según Charlie ellos pidieron permiso para ausentarse el resto de la semana por causas familiares. —Día 17 del 100 —escribí aquel número en una hoja blanca y lo taché de cualquier calendario que estuvo a mi alcance. Cerré mis cuadernos y los guarde en mi bolso, para después dejar caer mi cuerpo sobre una una silla de las gradas. «A este paso jamás vas a lograr tu objetivo» La voz se hizo presente nuevamente, no había dejado ni solo instante de hablarme y ya me estaba acostumbrado a ella. Abrí los ojos y para mí sorpresa vi a la chica de la voz molestosa quien se encontraba frente a mi. —No me digas que ya vas a mostrarte frente a mi para evitar que vuelva loca. «Te estás atrasando y el tiempo está pasando Bambi» —Lo sé, pero que quieres que haga si Aslan me odia y no quiere acercarse a mi. —Estaba cansada y ver a la chica de cabello n***o y ojos violetas me ponía de mal humor. «Entonces obligalo a que te vea y consigue lo cometido» —¡Claro lo haré, porque sino será consumida por la oscuridad y el abismo! —me encontraba tan molesta que no me había percatado de que había gritado y que ahora varios de los alumnos del instituto me miraban como si yo fuera una demente. —¿Qué? Todos me miraban y murmuraban cosas a mi alrededor, eso ya me tenía arta. Antes todo era diferente y nadie se atrevía a hacerme ninguna grosería. Reno estaba conmigo y Rocío era ni amiga pero de repente todo termino y me vi envuelta en una semejante estupidez. —¿Oye Barbie estás bien? —Al escuchar aquella voz levanté la vista y me encontré con Charlie. —¿Por qué gritabas como una demente? ¿Y con quién rayos hablabas?. Lo miré a los ojos y le di una de mis miradas amenazadoras de; "o te callas o hago que alguien te rompa la boca en miles de pedazos". —No es buen día Charlie, —volví a tomar mi posición de relajamiento y deje que los rayos del sol llegarán a mi cara. —Por supuesto que lo es, adivina... —Charlie se quedó pensativo y me miró directamente a mis ojos del color de la esmeralda. —¿Y ahora que? —Convencí a Salma para que nos pase toda la información de Aslan e incluso lo más íntimo y ella aceptó. —Al soltar aquellas palabras mi sonrisa regresó a mi cara y casi brinco de felicidad pero como estaba sentada no lo hice. —¡¿Qué?! —grité eufórica. —Lo que escuchaste, pero eso costará algo de dinero ya sabes. —Es perfecto y por el dinero no hay problema, eres una monada Chars —lo jalé de la camisa hacia mí y le plantee un beso en la mejilla. Ese acto llamó mucho su atención ya que Charlie se quedó estático y un extraño sentimiento en mi me invadió. Era la primera vez que trataba a alguien así, siempre había sido muy grosera con todos y rara vez agradecía algo de esa manera. Por primera vez en la vida me sentía yo sin tener que fingir nada, por primera vez en la vida podía decir que había besado a un nerd en la mejilla sin sentir desagrado o sin tener que fingir. —Creo que esto es incómodo verdad. —Le pregunté a Charlie y el chico asintió con la cara roja. —Si un poco, aún no me acostumbro a que la Barbie en lugar de maltratarme y humillarme me dé besos de agradecimiento. —En mi defensa solo puedo decir que soy otra y que ya te considero mi amigo del dedo chiquito. —Puse mi mano en puño y solo le deje ver mi debo chiquito para que uniera el suyo. —¿Es enserio? ¿Realmente pretendes que tome tu meñique con el mío?. Charlie se veía sorprendido y yo le sonríe asintiendo. ¿Era tan difícil creer que yo había estaba cambiando y que no era la misma de antes de accidente? —Por supuesto, además seremos los super Bambi'guis contra el mundo —Le hice ojos de gato y él término uniendo su meñique al mío. —¿Bambi'guis?... Me gusta. —Los ojos de Charlie le brillaron al mencionar aquella palabra, realmente era un buen chico. —Ahora nuestra primer misión es reunirnos con la tal Salma y obtener la información; seremos como Sherlock Holmes y el doctor Watson. —Entonces vamos y averigüemos todo. Y así fue como comenzó nuestra investigación, logramos encontrar a Salma y ella accedió a darnos una cita; ¿Pueden creer?. La chica de la revista chismosa se atrevió a darnos una cita, una cita a Bambi Reynolds, una cita a... Omitan lo que dije, alguien mencionó que necesito humildad, pues sí la necesito con urgencia y aún trabajo en eso. La cita quedó para la tarde en mi casa y con el dinero en mano, el chistesito me va a salir en un ojo de la cara. ¡Noooo! Ojo no, mis ojos son hermosos así que mejor digamos en una uña o en en lo que sea, el chiste es que tendré que cancelar mis zapatos de Italia para pagar dicha información. Terminó de planchar mi cabello ya que después de tanto estrés la ducha de espuma me cayó como anillo al dedo, veo mi rostro y en la frente solo tengo pequeño moretón; resultado del accidente en el escenario. El sonido de la puerta me saca de mis pensamientos y Laura la empleada aparece. —Señorita un joven de lentes y una chica rara están en la puerta y dicen que son sus amigos y que usted los está esperando, no sabía si dejarlos pasar por eso vine a preguntarle. —Si déjalos pasar, los estoy esperando —. Al decir eso Laura abrió los ojos sorprendida, ella sabía que ellos no entraban en mi círculo de amigos pero eso era antes porque ahora todo era diferente. —Y traemos algo de tomar y unas botanas. —Por supuesto señorita, —Laura se iba a dar la vuelta pero la detuve. —Y una cosa más, que nadie nos interrumpa. Ella asintió y desapareció por la puerta, terminé de arreglar mi cabello rojizo y mi vestimenta para después sentarme sobre la cama. Segundos después Charlie y Salma aparecieron, ellos al entrar a mi habitación comenzaron a recorrer sus ojos por cada rincón de ella y en su cara solo había una pequeña "O" de sorpresa. Mi habitación no era tan de infarto, era linda pero para mí gusto estaba un poco chica; constaba de una cama King Size plateado con toques rosas la cual estaba en el centro de la habitación, atrás de la cama estaba una enorme ventana que daba hacia la parte trasera de la casa donde se encontraba la piscina y el jardín pequeño. En la parte derecha de la cama estaba la puerta del baño junto a un estante de fotos mías y una gran colección de muñecas y peluches, en el lado izquierdo estaba mi pequeño cuarto de clóset donde tenía solo la ropa indispensable (Chanel, Prada, Gucci entre otros). Frente a la cama se encontraba la puerta de la habitación, las paredes estaban pintadas de todo tipo de tonos rosas, en la esquina de derecha de la puerta estaba una mini sala con muebles traídos directamente de Italia; también habían muchas luces que la decoraban, un espejo, buró, perfumes etc No era la gran cosa, lo que me recordaba que tenía que agrandar más mi habitación porqué no era tan espaciosa. —Hola, si ya acabaron podemos pasar a la sentarnos. Los chicos seguían con esa cara de sorpresa, gracias a Laura que apareció con las bebidas ellos reaccionaron y fueron a donde yo estaba para sentarse. —Tu habitación es enorme princesita ¿Porque obvio puedo llamarte así? —Yo asentí ante su pregunta. —No es para tanto, —le resté importancia y tomé un sorbo de mi bebida. —Es jugo de manzana pero si no les gusta pueden pedir lo que sea. —No es perfecto Barbie y realmente ésto —él señaló la habitación. —Parece de ensueño, osea de una princesa. —Concuerdo contigo cuatro ojos. —Salma le dio un golpe en la espalda a Charlie que el pobre terminó atragantadose con el jugo. —Señorita si no quieren nada más me retiro. —Por supuesto Laura. La empelada desapareció y aquellos 2 continuaron peleando como niños. —Ok ahora sí vemos el asunto, —quería sonar como si «el asunto» no fuera tan importante para mí, pero la realidad era que moría porque me dijera todo. —Bien pero antes dime; ¿Por qué Aslan es tan importante para ti y por qué lo mandas a investigar?. Su pregunta me dejó sin respuesta, no podía decirle él verdadero motivo sonaría como una loca desquiciada. —Salma no seas tan chismosa, bueno... Si seas chismosa ya que si no lo fueras no podríamos tener dicha información, pero por favor dedícate solo a responder y no a cuestionar. —Bien Charlie, pero supongo que tienes lo que me hará hablar. —Salma hizo un ademán con los dedos para referirse al dinero. —Lo tengo. Me levanté con ayuda del bastón y caminé hacia la cómoda para sacar el sobre con el dinero. —Aquí tienes, son 30,000 pesos. —Le entregué el sobre con el dinero y ella no dudo en ver la cantidad de billetes dentro. —No los voy a contar porque confío en ti princesita. —Bien entonces empecemos, —me acomodé en el sillón y prendí la grabadora de mi iPhone para grabar toda la conversación. —¿Te importa si grabo?. —No para nada. Salma tomó un gran sorbo de la bebida y se acomodó en el sofá. —Pues su horario comienza así; sale de casa de sus tíos donde vive con su padre desempleado para llegar al instituto. Salma comenzó a decirnos Santo y seña de lo que hacía Aslan, desde sus clases, su comida favorita, música, hobbie e incluso su ropa interior favorita; ¿Pueden creer eso?. La chica estaba peor que yo, ella sabía todo de él. Anoté cada palabra que ella dijo, era como una especie de agenda personal, Salma sabía cada movimiento de casa día de Aslan. —Y eso es todo, alguna pregunta. —No, me dejaste muy claro toda la información que me dijiste. —Salma sonrió ante mi respuesta y después se levantó. —Creo que debo irme y suerte con lo que estés planeando, pero eso sí princesita yo no te he dicho nada y no te conozco. —Ella me señaló con el dedo en modo de amenaza. —Ok yo no diré nada. —Entonces ahora si puedo irme, fue un placer haber sido de gran ayuda. —Me extendió su mano y la tomé, pensé que sería un leve apretón pero casi me rompe la mano. —Bye niños. Se despidió y salió con una sonrisa en la cara. —Casi rompe mi mano. —Pero valió la pena, ahora si sabes todo lo que hace tu víctima las 24 horas de cada día. —Si pero eso no quita que no me quiera ver ni a la cara, Aslan me odia. —¿Puedo hacer una pregunta? —La duda en la cara de Charlie estaba presente, y yo asentí preparada para cualquier pregunta. —¿Por qué haces todo esto? ¿Por qué estás investigando todo de Aslan? —Yo... No sabía que decir, no podía decirle la verdad porque jamás me creería. «Dile que estás enamorado de él» Luz apareció con su voz angelical y se sentó en el lugar que había estado Salma. —No me va a creer —le dije mirándola a los ojos. —¿Qué no te voy a creer? —respondió Charlie, como si le hubiera dicho a él. «Dile que estás enamorada de Aslan» Insistió ella. —¿Qué estoy enamorada de Aslan? —¡¿Estás enamorada de Aslan?! —volvió a decir Charlie con sorpresa. —No, no estoy enamorada de... —no pude terminar porque Luz me hizo una seña de que me callara. Qué rayos estaba haciendo, esa chica lograba que actuará como una loca. «Dilo conmigo, estoy locamente enamorada de Aslan» «¡Dilo!» —¡Estoy locamente enamorada de Aslan! ¡Contenta! —grité en dirección de ella y ella sonrió. —Yo si estoy contento de que me confieses tus sentimientos pero... ¿Por qué actúas como loca? Miré a Charlie y él realmente me estaba mirando muy extraño. Ahora yo era la rara por culpa de Luz, esa chica me hacía ver idiota. —Si eso, yo amo completamente a Aslan y quiero que él me ame. —Pero desdé cuando, según yo tu querías a Reno. —Era un amor platónico que después de accidente cobró más importancia en mi y ya no puedo esconderlo, quiero que Aslan me ame como yo a él. —Mentí, pero esa la única forma de que Charlie no me cuestionara y creo que había funcionado. —¿Me vas ayudar a conquistarlo? —Por supuesto que sí y quiero darte las gracias. —¿Porqué? —no sabía el motivo de su agradecimiento. —Por hacer que me regresarán la beca, gracias Barbie. Ahora fui yo la que se quedó helada, Charlie se lanzó sobre mi y me abrazó como si fuéramos los menores amigos y como si jamas le hubiera hecho nada. Este chico cada día me sorprendía mucho más
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