#19 + TE AMO +

3031 Palabras
#19 Los sueños continúan, pero no sueños completos sino solo pequeños fragmentos que solo me confunden cada vez más. Los dolores de cabeza están comenzando a aparecer y son cada vez más fuertes, la sangre en mi nariz se ha convertido en algo más de mi rutina diaria, incluso el temblamiento de mis articulaciones y todo se debe a los efectos colaterales de que tiempo se termina y aún no he conseguido nada. Recargo mi cabeza en el respaldo de mi asiento del autobús, trato de cerrar los ojos y por un momento olvidar todo lo que ha pasado, pero las mismas cosas resuenan una y otra vez, como el pleito con mis padres la noche anterior. —Papá, mamá quería decirles que mañana haré un viaje escolar a la playa y regresaré el domingo en la tarde. Justo al terminar de hablar los cubiertos de mi padre cayeron de repente sobre su plato, haciendo que toda la atención estuviera sobre él. —No lo harás, no irás a ningún lado Bambi. —dijo con voz aguda y continuo comiendo. —Pero papá tengo que ir, sabes que es un trabajo de la escuela y si no voy mis calificaciones van a caer. —¿Aún más? —exclamó fingiendo sorpresa— No vas a ir y ya haré un donativo para aumentar tus calificaciones así que no te preocupes. —Pero... —¡Pero nada Bambi, dije que no y no es no!. El grito de mi padre hizo que me quedara callada, yo tenía que ir a ese viaje y tratar nuevamente que Aslan hablara conmigo y tratar de resolver la situación que teníamos, tenía que ir a cómo diera lugar. —Mamá... —susurré despacio y la mirada de mamá cayó sobre mi al igual que la de mi padre. —No te metas Cristina —le advirtió mi padre. —Creo que deberías dejarla ir, Bambi necesita salir a despejarse y aprender a ganarse las cosas como su calificación y no depender de ti. —Mamá tiene razón papá, tengo que ir. —Dije que no —volvió negarse. Las cosas estaban comenzando a salirse de control y probablemente lo que diría a continuación sería la cereza del pastel pero no podía dejar que mi padre me prohibiera ir, así que me arme de valor y lo dije. —Voy a ir papá y mamá me apoya así que no necesito tu permiso —cada una de mis palabras salieron con firmeza pero en el momento en que papá dió un golpe fuerte en la mesa mi firmeza cayó. —¿¡Sabes que Bambi!? ¡Has lo que quieras y si te quieres morir en ese viaje házlo, me harías un gran favor!. Dicho eso, se levantó de la mesa muy enojado y terminó saliendo de la casa. Mamá no dijo nada solo se quedó en silencio mientras las lágrimas en mis ojos amenazaban con salir. Todo había fue tan doloroso, incluso papá no quiso verme antes de venirme al viaje y sus palabras aún seguían clavadas en mi mente. —Barbie playera te encuentras bien. Con los ojos cerrados sentí como Charlie se sentaba a mi lado. —Si Charlie, estoy perfectamente —respondí. —No te ves tan perfectamente, ¿Estás enferma?... —pregunta tocándome la frente. —No —¿Entonces te pasa algo? —vuelve a preguntar y niego con la cabeza. —Tampoco, solo no pude dormir y justo ahora estoy tratando de hacerlo. —Oh, eso fue una mala indirecta así que mejor me voy para que puedas dormir Barbie dormilona. —Ok Charlie. Charlie se fue y el resto del viaje la pasé sola y pensando en mil cosas más. Llegamos hasta nuestro destino y el profesor Torres nos designó a cada grupo una habitación, el grupo de las mujeres se había dividido en dos al igual que los hombres, le di gracias al cielo de que en mi grupo no me tocaba ni con Rocío y ni Lenka, sino con otras chicas que para nada me alucinaban. Después de dejar nuestras cosas el profesor nos citó en la playa con nuestros respectivos material de trabajo, a mi en particular me costaba demasiado caminar sobre la arena con el aparato en mi pie y encima en bastón. Todo en mi era un problema, problema que quizás era mejor terminar. —Hola chicos, es tan grato volver a verlos después de tener un viaje tan agotador pero no pensaron que vendríamos a descansar ¿O si?... —todos dijeron que si en respuesta— Pues se equivocaron porque comenzaremos el trabajo, así que les daré indicaciones. El profesor comenzó a dar las indicaciones y yo cada vez me sentía menos de humor para ir con ellos, era una inútil, papá tenía razón y yo no debí de haber venido ya que no servía para nada y solo era una carga para todos. —Ya que he formado las parejas de viaje, cada uno tome su moto acuática con respectiva responsabilidad y nos vemos en la isla escondida para comenzar la sesión de fotografías ok. —señaló a cada uno para después continuar— No se les ocurra desviarse, tienen 30 minutos para ir y si alguien llega tarde o se desvia, tengan por seguro que terminarán reprobados y no acepto escusas de nadie así que manos a la obra. Cada uno fue tomando su moto acuática con sus parejas, a Charlie le tocó con Tadeo, a Reno con Lenka y así sucesivamente. Todos se estaba yendo así que lo único que me quedaba era darme la vuelta para volver a hotel pero entonces al tratar de darme la vuelta mi brazo fue interceptado con la mano de alguien más y al míralo me encontré con la persona menos pensada. —Aslan... —¿A dónde crees que vas? Eres mi pareja de trabajo y planeas irte y dejarme solo con todo. —sus palabras me causaron un poco de vergüenza así que solo bajé la mirada. —No pensaba ir y ahora que se que eres mi compañero mucho menos iré, no quiero interponerme en tu trabajo y que se arruine por mi culpa así que no iré, puedes irte. —No, si no vas. —¿Qué?... —dije con sorpresa. —Somos un equipo a eso me refería, no puedo ir solo —se llevó la mano a su nuca y actúo un poco raro. —No puedo solo estorbaría —le respondí mirando hacia el bastón y mi pie. —Tonterías, te conozco y se que haces esto porque prefieres quedarte en el hotel y descansar pero no lo voy a permitir e irás con migo, porque no aceptaré un no por respuesta. —Aslan... —Dije que iremos. No dijo nada más y tomó la motocicleta para después ayudarme a subir a ella, su actitud me dejó confundida pero al mismo tiempo me hizo sentir demasiado bien, hasta un tanto especial ¿Él era realmente Aslan?... No, él era mi Aslan, mío y de nadie más. 20 minutos después estábamos en la isla que el profesor había dicho, todos ya se encontraban tomando fotografías así que Aslan comenzó con su trabajo. Por mi parte solo le disparaba a cualquier cosa, simplemente que fuera linda. Aslan en todo el tiempo que estuvimos en la isla no me dirigió ninguna palabra, era como si fuéramos extraños, incluso era como si el Aslan que me trajo fuera otra al que estaba en la isla y eso se me hizo muy raro. El profesor dió un discurso para finalizar y les ordenó a todos que regresarán al hotel para disfrutar nuestras horas libres, todos salieron disparados hacia sus motos y salieron a toda velocidad. Los últimos éramos Aslan y yo, él subió a la moto para darle la vuelta pero la moto en ningún momento encendió. —¿Que pasa?... Aslan no dijo nada solo intento prenderla nuevamente. —¿Aslan que pasa? —pregunté acercándome a él. —No enciende, es demasiado raro. —¿Cómo que no enciende? Estaba bien a la hora que llegamos porque no encendería. —¡Lo sé! —gritó de repente— ¿¡Crees que yo hice todo esto para quedarme contigo aquí!? ¡Por favor eso es una estupidez porque prefería quedarme con Renato en lugar de contigo! Su respuesta de alguna manera me hizo sentir mal, no dije nada más y solo me senté en una piedra esperando a que él solucionará el problema. Los minutos comenzaron a pasar, la moto no encendió y Aslan estaba demasiado enojado, intuía que él me echaba la culpa de todo así que preferí permanecer en silencio. Después de un rato Aslan dejó la moto en paz y comenzó a maldecir, yo me levanté de dónde estaba comencé a caminar lejos de él, para ver si alguien regresaba y para evitar que se enojara más conmigo. Caminar en la arena me resultaba demasiado difícil, mi pie se atoraba y al levantarlo sentía como un pequeño jalón que me causaba dolor. Me detuve a contemplar unos peces que estaba en el mar y al seguirlos me tope con una hermosa flor negra que se encontraba prácticamente en la orilla, sin pensarlo bajé mi brazo y la tomé, en ese mismo instante un dolor terrible sentí en mi mano. —¡Ahhh! —exclamé al instante del dolor. Me doble del dolor y el dolor cada vez se extendía más y más en mi brazo. —¡Reynolds! ¡Reynolds que sucede!. Escuché el grito de Aslan y lo único que hice fue llorar, Aslan vino hasta donde estaba y inspeccionó mi mano para después regañarme por haber tocado un erizo. —Me duele mucho Aslan, me duele mucho —dije entre el llanto. —Lo sé, déjame ver qué hago pero no llores Reynolds, no llores. No podía evitar llorar, el dolor era demasiado intenso. Aslan me cargo y me llevo debajo de una palmera, tomo nuestras cosas y comenzó a curarme, pero todo era en vano porque el dolor no disminuía. —Tranquila Reynolds ya se te quitará el dolor ok. —Me voy a morir Aslan, me voy a morir eso pasa —las lágrimas salían sin poder evitarlo y me daba gusto estar a su lado ya que así sería lo único que vieran mis ojos. —No te vas a morir ya lo verás, todo va a estar bien. —¡No, voy a morir Aslan! ¡Voy a morir en este lugar! —vuelvo a gritar con lágrimas en los ojos ya que el dolor es cada vez más fuerte. —No lo harás Reynolds, no vas a morir porque yo estoy aquí y no lo voy a permitir. Ok. —¡Voy a morir Aslan! —¡No Reynolds, no vas a morir y cállate! No importa cuánto Aslan tratara de tranquilizarme porque simplemente no podía hacerlo, no podía dejar de llorar y de gritar hasta. —¡Me duele y yo voy a mo...! No pude terminar la frase porque Aslan al fin logro que me callará, y de la forma más bella; él me beso y juro por Dios que en ese momento dejé de sentir dolor, dejé de tener miedo a morir. El beso fue demasiado dulce, ese beso logro que mi corazón enloqueciera y que esas extrañas mariposas de las que hablan todo el mundo aparecieran mágicamente en mi estómago. Eran cientos de emociones y no pude evitar que al separarnos esa palabra saliera de mis labios. —Te amo Aslan. El pequeño susurro se perdió en el aire, pensé que él se molestaría y me rechazaría por lo que había escuchado pero solamente fingió que nada había pasado. No actuó como siempre lo hacía, no me lastimó con sus palabras, lo único que hizo fue abrazarme muy fuerte mientras yo podía sentir cada latido desesperado de su corazón. Aslan me quería y eso me había quedado claro en ese instante. No sé cuánto tiempo pasamos abrazados o cuánto tiempo nuestro silencio había sigo tan grande que solo podíamos escuchar el sonido de las olas del mar. Yo rompí ese silencio, le hable de la situación de mis padres, de mis hermanos y en el fondo esperaba una respuesta pero él no dijo nada solo continuo abrazándome y en completo silencio. Y eso para mí fue suficiente, eso estaba llenando mi corazón, eso eso bastaba. ???? —Todo está bien ok, todo está bien corderito porque yo estoy aquí vale. —No voy a dejarte de nuevo, no voy a permitir que está vez nos separen. —Te amo y espero que tú amor hacia mi también este intacto. —Nadie va a hacerte daño porque está vez yo voy a protegerte. —Voy a cuidarte. —Te amo. Esas palabras no dejaban de resonar en ese lugar tan oscuro en el que me encontraba. —Hola Hablé pero no pude escuchar nada a excepción del eco de mi voz. —Hola —volví a repetir. Tampoco hubo respuesta, solo el enorme silencio y la oscuridad que me invadía. —¡Luz, Luz no me dejes sola. Luz aquí estoy por favor ven! La llamé y pensé que no vendría pero su luz se vio reflejada a lo lejos junto a otra luz color roja. —¿Luz eres tú?... —Bambi ten cuidado, Bambi se fuerte —dijo desde donde estaba, sin acercarse a mi. —Luz porque estás tan lejos, solo acércate. Intente acercarme pero mis piernas no me respondieron, era como si estuviera atascada en un pantano sin poder moverme. —Luz porque... —no pude terminar la frase porque la voz se cortó y mis labios se sellaron. —Ya no puedo estar más contigo Bambi, hemos pasado la mitad del tiempo y no puedo estar más contigo. Se fuerte apartir de ahora y no te dejes caer que ya no podré ayudar a llevarte. Quise hablar, quise moverme pero no pude. Ella vió mis intentos de lucha, pero solo alzó las manos mientras la luz roja lentamente la consumía. —Se fuerte Bambi, no te dejes caer y por favor cumple con tu misión. Pase lo que pase, cumple con tu misión. Sin más la luz roja la devoró, Luz desapareció y solo quedó aquella luz roja el miedo que había cesado aumento cada vez más y una risa burlona hizo eco a mi alrededor. —La próxima serás tu Bambi. —¡Nooooo! Justo al decir eso mis ojos se abrieron. El sonido de un aparato (pip, pip, pip, pip), el olor a desinfectante, las paredes blancas y yo con agujas en los brazos, resultado; estaba en un hospital. Estaba en una habitación completamente sola y desorientada, quise recordar que había pasado y al ver mi mano vendada lo recordé todo. —Aslan... Aslan dónde estás. No ví a Aslan por ningún lado, seguramente el me había sacado de aquella isla y me había traído al hospital, ahora todo concordaba; ¿Pero dónde estaba él?... ¿Por qué me había dejado sola?. Me quite todas agujas y desconecte los cables de mi cuerpo, para después bajarme de la cama y salir de la habitación. Por un momento pensé que Aslan estaría afuera esperándome, pero no había nadie así que seguí caminando hasta que al final del pasillo escuché una voz muy familiar, detuve y al asomarme lo ví. —Papa... Era mi padre quien discutía con su amigo y colega, ambos tenían cara de pocos amigos y antes de que notarán mi presencia me escondí. —Deberías decirle a Cristina cómo están las cosas con Bambi, ella debería saber como están su hija. —No Iván, ella no tiene que preocuparse por la salud de mi hija porque yo voy a solucionarlo; Bambi va a mejorar y no hay por qué preocuparse. —le respondió de mala gana papá. —Pero Matt te das cuenta de lo que pretendes hacer, Bambi en poco tiempo va a perder la movilidad de su cuerpo si no conseguimos un tratamiento adecuado que la ayude. —hizo una pausa— Y aunque lo encontremos solo conseguiríamos retrasar el resultado que algún día va a llegar. Sus palabras hicieron eco en mi cabeza, realmente lo que había escuchado era cierto. —No, no voy a decirle nada a Cristina. —¿Por qué no? Ella merece saber la verdad, es la madre de Bambi. —¡Por qué no, no y no! —¡Acaso también piensas ocultarselo como le ocultaste el embarazo de Bambi. ¿Acaso también piensas solucionarlo como lo hiciste aquella ve?! —Cállate Iván. Tu no sabes lo que yo he hecho por mi hija y jamás lo entenderías. —Que no entendería Matt, obligaste a tu hija a abortar porque eso solo los afectaría. Sabes... También me culpo, jamás debí haberlo hecho, jamás debí practicarle ese aborto a tu hija. Justo en ese momento sentí como las fuerzas se me fueron, un dolor intenso golpeó mi corazón y mi cabeza estaba apunto de explotar. No era cierto, seguramente había escuchado mal. —Lo hizo para protegerla, ese feto solo iba a destrozarle la vida a mi hija y jamás voy a arrepentirme. Incluso si ahora Bambi no lo recuerda, yo sé que algún día me lo va agradecer. —Matt... —No vuelvas a repetir ni una sola palabra Iván, no vuelvas a repetirlo. —Ya es tarde —dijo enfocando su vista en mi. —¿Qué?... Papá se giró hacia mi y por primera vez en días nuestras miradas se cruzaron, quería pensar que se había equivocado o que incluso todo era un mal sueño; pero lo único que ahora necesitaba era una respuesta de su parte, solo una respuesta. —Por favor dime qué todo lo que dijiste es mentira, por favor dímelo papá. —Bambi yo... —Solo di que es mentira. ¡Solo dilo papá! Él no dijo nada solo se dió la vuelta y siguió su camino, entonces entendí el verdadero significado de las palabras de Luz, entendí lo que estaba por venir.
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