#16 + PEQUEÑO CORDERITO +

4009 Palabras
#16 + PEQUEÑO CORDERITO + Doy mi tercer recorrido por las instalaciones del instituto y aún no logro localizar a Aslan, después de lo que pasó ayer él no a querido hablar conmigo e incluso juraría que me está evitando. Fui realmente una estúpida al caer en las provocaciones de Rocío, jamás debí de haber dicho eso, jamás debí de haber abierto la boca. Las cosas con Aslan había ido muy bien hasta que la estúpida de Rocío había acabado con todo, y peor había sido que yo se lo permití. Aslan nuevamente me odiaba y creo que están vez no permitiría que me volviera a acercar a él, estaba perdida. Me senté en unas de las bancas del patio, estaba muy cansada y últimamente me la pasaba así. No le había dicho nada a mis padres pues la relación con ellos no andaba nada bien, desdé que papá me golpeó todo de había ido al infierno ya que pude recordar cosas que él me había ocultando. Nuestra relación se estaba desmoronando y no sabría si podría resistirlo. Estaba por levantarme cuando sentí que alguien se sentó a mi lado, me giré y allí estaba Elle con una sonrisa en el rostro. —Hola Bambi, ¿que tal estas?. No te vi en las primeras clases y pensé que algo andaba mal. —la chica me miró directo a los ojos y yo solo negué con la cabeza. —Estoy bien, es solo que... —estuve apunto de decirle todo lo que me pasaba, pero recordé que Elle era prácticamente una extraña y no podía meter la pata contándole todo. —¿Es solo qué...?. —Estaba buscando pero al parecer él me está evitando, cometí un error ayer y creo que ahora sí lo arruiné todo. Aslan me odia y jamás me va a perdonar. —baje la mirada y sentí las manos de Elle sobre las mías. —No digas eso Bambi, Aslan si es un tanto duro y no perdona tan fácilmente pero yo creo que él ya te perdonó y es por eso que se odia a si mismo. No entendí bien lo que esa chica dijo, ¿acaso ella sabía algo que yo no?. —¿Por qué dices eso Elle? ¿Sabes algo?. —N...no —dijo tartamudeando— yo solo lo decía porque supongo que ya te perdonó. —Elle estás segura que es solo por eso. —Por supuesto, yo tengo que irme porque tengo tarea pendiente que tengo que terminar. —se levantó muy nerviosa y tomó sus cosas— Nos vemos más tarde Bambi. Sin más Elle se fue y volví a quedar sola. Sus palabras había logrado descolocarme, sentía como si ella tratara de engañarme de alguna forma o como si ocultara algo pero simplemente no podía averiguarlo. Entre al salón de fotografía justo antes de que mis demás compañeros entrarán, había sido la primera y conforme iba pasando el tiempo mis compañeros iban entrando. Cuando entró mis ojos se fijaron solamente en él, iba vestido igual que siempre y su típica gorra iba sobre su cabeza. Me permití preguntar que cosas pasaban por su cabeza, tal vez yo ocupaba una parte de sus pensamientos o quizás ni siquiera pensaba en mí. Tan solo pensar en eso hizo que sintiera un retortijón en el estómago, Aslan no podía pensar cosas horribles de mi; no cuando yo había cambiado y ya no era la misma tonta de antes. —Reynolds podría dejar de observar a su compañero Leví y poner atención en mi clase. —el profesor me miró con enojó y mis compañeros comenzaron a burlarse de mí. Estaba haciendo el oso de mi vida frente a todos, pero yo era Bambi Reynolds así que no permitiría una vergüenza más. —Por supuesto, solo que el hecho de comérmelo con la mirada no quiere decir que se vaya a desgastar profesor. —ante mi respuesta todos se quedaron callados y con la boca abierta, al parecer no esperaba esa respuesta de mi parte. —Pues si se desgasta o no Reynolds es lo de mi incumbencia, solo pongan atención y ya. Y eso va para todos ok. El profesor continúo dando su clase y yo en cada momento aprovechaba para ver a Aslan pero en ningún momento nuestras miradas coincidieron. Una hora después la clase terminó, todos comenzaron a abandonar el salón, me puse de pie y justo en el momento en que Aslan pasó por mi lado lo detuve tomándolo de la mano. —Aslan podemos hablar. —No, no tengo nada de que hablar contigo Reynolds. —se zafó de mi agarré y caminó hacia la puerta. —Lo siento, Aslan siento lo que dije ayer yo... —con eso que dije la mirada de Aslan estuvo sobre mi. —Solo dijiste la verdad Reynolds, solo dijiste lo asco de persona que eres y por eso no puedes disculparte. —Aslan por favor. —No me interesa. Se dió la vuelta y se fue, se fue sin dejarme explicarle el porqué había dicho eso. Su rechazo me dolía y no sabía cómo hacer para que él me perdonará. Al salir del instituto me fuí a la gasolinera, al llegar vi que Charlie no estaba cosa que me recordó que no había hablado con él en todo el día. Tomé mi puesto de trabajo y desdé mi lugar pude ver cómo Aslan llegaba y se cambiaba con su peculiar uniforme de trabajo, Aslan no se limitó a verme simplemente se puso en su lugar y comenzó a atender a los clientes. «—No lo estás haciendo nada bien Bambi.» Luz se posicionó a mi lado y no siquiera me giré para verla. —Lo se, Aslan jamás me va a perdonar y mucho menos me va a amar; creo que al fin lo entiendo. —respondí sin apartar mis ojos de él y lo seguí con cada movimiento que hacia— Es tan guapo, tan lindo, quizás también es dulce y tierno. Pero yo jamás podré averiguar eso ¿cierto?. «— Quizás si sigues así jamás lo descubras ». —Realmente soy mala verdad Luz, soy una persona tan mala y horrenda que no merezco que alguien como Aslan se fijé en mi. Suspiré al ver cada movimiento que Aslan hacia, realmente era un chico muy guapo, el más guapo que mis ojos hayan visto y nunca me cansaré de verlo. ¿Por qué hasta ahora me había dado cuenta de que Aslan era así de guapo? ¿Por qué no pude verlo desde antes? ¿Por qué tuve que arruinarlo todo con él? ¿Por qué?. —Luz por qué lo arruiné todo con él, por qué no me di cuenta a tiempo la clase de chico que era. Por qué tuve que hacerle tanto daño al grado de que no puede perdonarme. «—Wow Bambi —dijo soltando un suspiro—. Estás enamorada de Aslan, te enamoraste de Aslan Bambi ». Me quedé congelada cuando asimile sus palabras, me giré para verla pero ella ya no estaba y solo me dejó con esas palabras hacia eco en mi cabeza. —¿Estaba enamorada de Aslan? —me pregunté a mi misma y no supe que responderme. Volví a verlo y las palabras de Luz volvieron a hacer eco en mi cabeza, no podía haberme enamorado de Aslan, yo no podía hacerlo y no por que pensara que Aslan no era digno de mi sino porque estaba segura que Aslan jamás me correspondería. Aslan jamás me amaría y eso dolía mucho más que cual cosa en mi vida. —No puedo amarlo, no puedo hacerlo. Yo había estado intentando que Aslan me amara a mí, pero jamás conté con que fallaría y que la enamorada podría ser yo. Negué con la cabeza y me di la vuelta para dejar de míralo. Minutos después un auto conocido se estaciona en un lugar prohibido de la gasolinera, los chicos intentan sacarlo pero al ver el auto yo entró en pánico. —¿Papá?... Es el auto de papá y a los pocos segundos él baja del auto y comienza a ver a sus alrededores, me escondo debajo de la estantería pensando que no me va a ver pero en un abrir y cerrar de ojos lo tengo frente a mi. —¿¡Me puedes decir que carajos estás haciendo aquí!? —prácticamente grita y yo me sobresalto.— ¡Habla maldita sea!. Vuelve a gritar y se que estaba muy enojado conmigo, en realidad a estado enojado conmigo desde hace días. Jamás me había gritado como en nuestras últimas discusiones, incluso ya no me siento la niña de sus ojos o si princesa, ahora siento como si fuéramos dos extraños. —¡Te hice una pregunta Bambi y espero que la respondas! —su grito volvió a escucharse y podía jurar que todos los empleados nos observaban. —Papá por favor dejar de gritar que todos nos están viendo. —¿¡Crees que me importa!? ¡Pues no me importa Bambi y ahora mismo te vienes a la casa comigo!. —papá avanzó hacia mí y yo retrocedí. —Papá no, por favor no. Hizo caso omiso a mi petición y tomó del brazo para sacarme de la estantería y jalarme fuera del local. —¡Papá dije que no! —comencé a gritar y él ignoró mis gritos. —¡No me importa si quieres o no Bambi, no voy a permitir que me humilles más de lo que ya lo has hecho! —volvió a jalarme y entonces vi como todos se habían detenido a observarme. —¡Papá no quiero irme!. —¡No me interesa, tu vas hacer lo que yo digo porque estoy arto de que siempre quieres hacer tu santa voluntad! ¡Eso se acabó Bambi y desde ahora me harás caso en todo diga, en todo!. Volvimos a forcejear y en un intento por irme papá me soltó y caí al piso. —¡Bambi! —se acercó a mí y trato de ayudarme pero no lo dejé— ¿Hija estás bien?. —No me toques. Trate de levantar por mi sola pero no pude hacerlo porque cada que lo intentaba volvía a caer. Sentía ganas de llorar y no pude ni siquiera levantar la mirada por qué sabía que todos nos estaban observando, incluyéndolo a él. No levanté la mirada por qué corría el riesgo de echarme a llorar con tan solo verlo. Papá no soporto tal escena y aún en contra de mi voluntad me ayudó a levantarme y me subió al auto, estaba segura de algo. No regresaría nunca más allí y unas le perdonaría a papá por haberme humillado de esa manera, nunca se lo perdonaría. Llegamos a casa y lo primero que hice fue correr a mi habitación y encerrarme bajo llave, esperé a que papá viniera a pedirme perdón pero jamás lo hizo, ni siquiera fue a preguntar si estaba bien o si me había pasado algo y eso dolió mucho. ????? Trate de desayunar pero ninguno bocado pasaba por mi garganta, estaba nuevamente sola en el enorme comedor. Mis padres no estaban y la misma rutina de antes volvía a hacerse presente. Estuve apunto de no ir al instituto pero el mensaje de Elle llamó mi atención, ella decía que pasaría por mi a mi casa y que más me valía estar lista. Minutos después ella apareció y nos fuimos juntas al instituto, ella iba contando un montón de cosas durante el camino, las cuales ignoré pero ella no se dió cuenta. Al bajar de su auto nos adentramos en el instituto, lo que me pareció demasiado raro fue lo que pasó acontinuación. Charlie nos vio llegar y en lugar de venir a saludarme solo me dio la espalda e hizo como si no me hubiese visto. Él hizo lo mismo que el día anterior y eso me sacó de onda. Nuestras primeras clases fueron pasando aunque evité ir a literatura ya que Aslan estaba en mi clase y después de lo que pasó lo menos que quería era verlo. El taller de teatro iba a empezar y también estaba decidida a evitarlo pero fui interceptada por el profesor de teatro y no me quedo de otra que ir con él. Según el profesor, Julieta no debería de ausentarse de su historia. Entramos al taller y la mayoría ya se encontraba a excepción de Aslan y Reno que aún no llegaban, incluso mis ojos divisaron al chico nuevo; el del perfume asqueroso y el que según Elle era un tipo de mucho cuidado. Cuando nuestras miradas se encontraron él me guiñó el ojo y yo solo aparte la vista para no verlo, minutos después aparecieron Reno y Aslan, ambos traían una cara de pocos amigos. Los profesores comenzaron con la clase, nos dieron a cada unos nuestros libretos y según ellos comenzaríamos con la escenas. Los primeros fueron Reno y una chica quienes interpretarían a los Montesco, después de un par de escenas los profesores nos llamaron a Aslan y a mi para que hiciéramos la primer escena de pareja. Pude jurar que los ojos de Rinma me miraba como si quisiese matarme, al igual que Rocío y Lenka. Las ignoré y comenzamos con las escenas.. —¿Estás bien? —susurró Aslan muy despacio para que nadie lo escuchará. Pensé que esa pregunta era parte del libreto pero no había escrito algo así en el. —Te hice una pregunta. —volví a escuchar su voz y levanté la mirada para verlo a la cara— ¿Estás bien?. —¿Por que no lo estaría?. —Bueno ayer... —Ayer nada —no lo dejé terminar y lo interrumpí—. Es mejor que sigamos con los diálogos no quieres que Rinma se enojé contigo o ¿si?. Aslan no dijo nada más solo se alejo de mi volvió a poner atención a lo que decían los demás. Creo que me había portado un tanto perra, pero la realidad era que no quería tener que darle explicaciones por lo que había pasado la tarde anterior con mi padre ya que era demasiado vergonzoso. Volví hacer todo lo que los profesores dijeron sobre la obra de teatro, pero está vez trate de no ver a Aslan a la cara y estar lo más lejos posible de él. Iba camino a la cafetería en busca de Charlie, él tenía que decirme que estaba pasando y por qué se estaba alejando de mí. ¿Había hecho yo algo malo con él? ¿Lo lastimado sin darme cuenta?. Muchas preguntas rodaron mi cabeza y no había ninguna respuesta que me dejara tranquila. Estaba entrando cuando de repente sentí un brazo solo mis hombros, de inmediato me detuve para ver de quién se trataba y mis ojos conectaron con aquella persona. —Reno... —dije con sorpresa al verlo tan cerca de mi— ¿Que haces?. Miré hacia donde su brazo se posaba y él solo sonrió de la manera en que antes lo hacía, era como si ese acto le importara una mierda y como si nuestra antigua relación no hubiera sufrido ningún daño. —Solo vengo a saludar Bambi, ¿por qué?... ¿acaso no puedo? —fijó su vista en mí, ignorando que gran parte del instituto estudiantil nos mirada extraño. —Lenka... —no pude terminar de hablar por qué me interrumpió. —No me importa Lenka, solo quería ver cómo te encuentras. —No entiendo. —Te has vuelto lenta conejita. —me guiñó el ojo y todo se vino abajo, me había vuelto a llamar con ese apodo infantil que siempre había usado conmigo cuando andábamos. El sabía que odiaba ese apodo y aún así siempre me nombraba así. Me quedé atónita y me alejé de él pero mi acción se vio interrumpida por qué Reno fue más rápido y no me dejó ir. —Han pasado mucho tiempo conejita, ha pasado mucho pero aún así no... Reno iba decir algo más pero una voz a nuestra espaldas lo interrumpió. —¡Wow, pero que ven mis ojos!. Al escuchar aquella voz nos dimos la vuelta y Reno me soltó como si yo le estuviera haciendo daño, su actitud me dejó mucho en que que pensar. Mi vista fue hacia las personas que tenía en frente y era mi más ni menos que el chico de perfume asqueroso y mi ex mejor amiga Rocío, ambos iban abrazados como segundos antes Reno y yo lo estamos. —Pero si son los ex conejos que tengo en frente. —su tono fue de burla y Rocío fingió reír— ¿No me digan que están regresando nuevamente?. —Reno dime qué no es cierto, dime qué está lisiada no te enrredó nuevamente en sus garras. —Rocío me miró furiosa como si quisiera matarme. —No Rocío, no envolví a tu hermano. Déjame decirte que René está a salvo de mi y de mis garras —eso último lo dije en todo de burla. —Hermano porque estabas junto a ella... —¡Basta Rocío! déjame en paz y no te entrometas en mi vida así como yo tampoco me entrometo en la tuya y en como haces está payasada junto a este. Lo que dijo Reno fue suficiente para que ese chico se tirara una carcajada que llamó la atención de todos. —Si que eres chistoso cuñado. —¿Cuñado?... —negó con la cabeza y después señaló con el dedo a su hermana— Otra vez está idiotez Rocío, ¿enserio otra vez?. —Pues si Reno, Tadeo y yo estamos saliendo y déjame decirte que no me importa tu opinión ok. —¿Alguna vez te a importado? —su voz sonó con melancolía y no espero respuesta de parte de su hermana, simplemente se fue y los dejó frente a mi. No sabía que decirles así que me fuí por lo más obvio. —¿Son novios?. —Y a ti que te importa calabaza lisiada, no me digas que te da envidia que yo sí tenga novio y tú ni siquiera un perro que te ladre. —el odio con que dijo aquello me hizo ver qué entre ella y yo jamás podría volver aquella amistad que un día habíamos tenido. —Yo solo... —intenté explicarle que no era nada de lo que ella decía pero Rocío no me dejó. —Déjala cariño, solo déjala y apresuremos que mi debut en el partido de hoy está por llegar. Tadeo la tono de la mano y se la llevó dejándome con esa sensación extraña que no pude reconocer. Me dispuse a salir de la cafetería pero Elle me interceptó a medio camino. —¿A dónde crees que vas?. —Pensaba pedir permiso y ya irme a mi casa ya que estoy un poco indispuesta. —Por supuesto que no porque tú y yo iremos al gimnasio a ver el partido de basketball amistoso que se hará hoy, entre nuestra escuela y la vecina. —brincó de la emoción y eso me recordó a Charlie, el cual no había visto en todo el día— Dicen que será genial, además tu amigo Aslan estará entre los jugadores estrellas del partido. —¿Aslan también va a estar?. —Por supuesto que sí, y tu y yo también así que vamos. Me jaló del brazo y me llevo hasta el gimnasio que prácticamente se encontraba llenó, el partido se había programado un par de semanas antes ya que en unos días comenzaría el torneo que organizaban todas las escuelas de la ciudad y en la que el instituto pensaba ganar. Lo había olvidado por completo, pero gracias a Elle pude recordarlo. El partido comenzó media hora después, los jugadores de cada equipo salieron al gimnasio saludando a todos. El colegio vecino estaba vestido de gris y entre sus jugadores pude distinguir a un par de chicos con los que había coqueteado años atrás y de los cuales quería olvidar todo recuerdo. Nuestro equipo iba vestido de rojo y me sorprendió ver a Aslan por primera vez vestido de otro color que no fuera el n***o, el rojo lo hacía ver más guapo y resaltaba su piel blanca. Por otro lado Reno y el tal Tadeo también estaban en el equipo, ambos se miraban de mala manera pero eso no impidió que en la cancha se convirtieran en una mancuerna perfecta. Cómo había dicho Elle; Aslan, Reno y Tadeo eran las estrellas del equipo y gracias a ellos el equipo estaba saliendo victorioso por mucho. Faltaban unos minutos para que él partido terminará y aproveché para escabullirme de la multitud ya que uno de mis antiguas conquistas había logrado verme y ahora lo menos que quería era hablar con él sobre mi situación actual o como llegué a mi condición. Bajé las escaleras pero no pude avanzar demasiado de prisa ya que el aparato en mi pie no me lo permitió, iba a llegar a la salida cuando la última canasta fue encestada gracias a Tadeo quien a su vez corrió hacia Rocío quien estaba en primera fila. Él la tomó entré sus brazos y de la emoción de dió vueltas como un verdadero chico enamorado, todos en la audiencia suspiraban al ver tal escena y... Flashback —Déjame. —Por favor corderito no te pongas así —trató de abrazarme pero no sé lo permití y me alejé más de él. —Dije que no quería que me tocarás, pensé que te había quedado claro. —Por Dios fue solo una broma de ella Bam, ¿en serio lo tomarás tan apecho?. —¡Te besó! ¡Esa perra arpía te besó y tú no hiciste nada para impedirlo! —exclamé llena de coraje— ¡Maldita sea, dejaste que te besara aún sabiendo que eres mío!. Estaba demasiado enojada y ahora sí, no tan fácil lo perdonaría. —Él también te besa a cada momento y yo no te hago estás escenas o ¿si?. —respondió y supe de inmediato que lo había dicho para echarmelo en cara. —Es diferente. —¿Por qué es diferente? ¿¡Por qué es jodidamente diferente!? —me miró a los ojos y no supe que decirle, aún no quería decirle lo que sentía porque tenía miedo. —Solo es diferente. —volví a decir y me alejé un poco de él. —Que bien, claro que es diferente verdad. ¡Claro que es jodidamente diferente verdad!. —gritó y eso hizo que mis nervios se dispararán— ¿¡Pero quiero saber porque mierda es diferente Bambi!? ¡Dímelo!. —¡Por qué yo a ti te amo y a él no! —le respondí sin pensar y segundos después me arrepentí. Ambos quedamos en silencio y supe que lo había arruinado, me di la vuelta para irme pero su voz me detuvo. —¿Me amas? ¿En verdad me amas Bam?. No quería responderle, prácticamente me había humillando segundos antes y podía hacerlo de nuevo. —Por favor responde con la verdad Bambi, por favor di solo la verdad. —su voz sonaba a súplica y no me quedo de otra que darme la vuelta y encararlo. —Si, yo te amo y juro que no se cómo pasó. No se cómo llegué hasta este momento, no lo sé. —¿Me amas?... —preguntó incrédulo y yo asentí. —Te amo y eso me da mucho miedo. Él sonrió y yo no supe porque lo hacía. —También te amo Bambi y te juro que me has hecho el hombre más feliz del mundo, te amo corderito. ¡Te amo!. Se abalanzó sobre mi y me llenó de besos. Jamás pensé que mi confesión me hubiera hecho sentir tan feliz como ahora me sentí. Había dicho que también me amaba y eso era más que suficiente.
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