#13 + T-A-D-E-O +

3197 Palabras
#13 + T-A-D-E-O + —¿Te gusta el chocolate caliente con leche?... —le pregunté en medio de la oscuridad. Esperé su respuesta unos segundos, pero no hubo ninguna. —¿Y entonces?... —insistí. —Y entonces si no te callas tendré que correrte de mi habitación, eso va a pasar. —su respuesta me sacó una sonrisa, al parecer había vuelto el ogro. —¿Eso es un no? —dije, y me reí por lo bajo. —Eso es un cierra la boca Reynolds. —Bien. —Claro. —Genial. Permanecimos en silencio en medio de la oscuridad de su habitación. Jamás pensé que Aslan se comportaría de esa manera cuando le conté sobre la infidelidad de mi padre, él no dijo ninguna palabra de consuelo pero en cambio dejo que lo abrazara y me abrazó a mi. También me ofreció asilo en su casa y me prestó su ropa para evitar que me enfermara, y era por eso que estaba aquí; en su habitación y en su cama. Aunque él se había quedado en la cama de a lado. —Aslan... —volví a hablarle. —Mmmmm... —emitió un sonido con la boca. —¿Crees que nos padres se divorcien?. —No lo sé Reynolds, mejor ya duérmete. —No tengo sueño. —Pero yo sí, ah sí que ya duérmete. —iba a responderle pero no me dejó— Y no digas una palabra más. Nos volvimos a quedar callados, trate de cerrar los ojos para dormir pero no pude. —Aslan... —Reynolds por Dios cierra la boca o tendré que sacarte de mi habitación, no me va a importar que sea de madrugada asi que por favor cállate. —Solo iba a decirte una última cosa y ya me duermo. —Dime. —exclamó molesto. —Gracias, gracias por permitir que me quedará contigo. Después de mis palabras solo hubo un silencio, Aslan no dijo nada más y yo intenté dormir en una cama que no era la mía. Pero con Aslan a mi lado todo era diferente. Al abrir los ojos me asuste al ver qué había amanecido en una habitación que no era la mía, pero al recordar todo lo que había pensado supe que no estaba en mi habitación sino en la de Aslan. Me levanté de inmediato esperando encontrarlo pero no estaba, no había rastro de él, estaba yo sola en la habitación. De repente la puerta se abrió y la señora que me había abierto la puerta la vez pasada entro a la habitación y me sonrió como sin nada. —Buenos días cariño. —me sonrió— ¿No me digas que te desperté?. —No, para nada señora ya estaba despierta. —Ok, aquí te dejo tu ropa por si quieres cambiarte. —saco de su cesta mi ropa doblaba y la dejo en la cama. —Y... Amm yo... —quería preguntarle por Aslan pero ni siquiera pude mencionar su nombre —Si quieres saber de Aslan, él salió muy temprano y solo me dijo que te trajera tu ropa. ¿Necesitas algo cariño?... —No gracias. —Ok entonces me retiro. Me sentía decepcionada y triste, Aslan se había ido sin decirme nada y eso me hacía sentir como si me hubiese usado y después despechado a la basura. No entendía porque me sentía de esa manera con él. Tomé mi ropa y me vestí, no me sentía nada cómoda estando ahí y lo único que me apetecía en ese momento era regresar a casa. Abrí la puerta y baje con mucho cuidado las escaleras para evitar que algunas me viera, había sido tan vergonzoso que la tía de Aslan me viera que no quería que nadie más lo hiciera. Llegué a la puerta que daba a la salida y al abrirla mis ojos se encontraron con... —Lenka. —la vi y ella solo llevaba una bolsa en las manos. —¿Tú?... ¿Que haces mi casa?. —Nada. —¿Que...? No deje que siguiera hablando y preferí huir sin dar ninguna explicación, ella estuvo apunto de seguirme pero su madre la llamó y ella no pudo hacerlo. Se lo agradecí en lo más profundo de mi corazón, ya que lo menos que quería era una pelea con ella. ????? Regrese a casa con un pequeño resfriado, al llegar todo era un completo caos y mis padres eran unas bombas del tiempo. Cuando me vieron lo primero que hicieron fue venir a abrazarme, segundos después me tenían sentada en el sofá mientras ellos me daban uno de sus sermones de padres preocupados. Quise entenderlos pero al recordar lo que había pasado el día anterior hizo que mi enojo con ellos no se borrara, terminé castigada y yo no pude reclamarle a mi padre sobre su supuesta amante. No pude hacerlo y creo que era lo mejor. Al día siguiente la alarma me despertó para ir a la escuela pero el resfriado que había colado era demasiado intenso y no me permitió ir. Mamá solo vino a ver el motivo por el cual no había ido a la escuela y lo único que dijo fue que Laura se encargaría de mi, vaya mamá que me tenía. Tomé medicamentos, pero refriado me siguió dos días más en los cuales ni siquiera pude ir a mi trabajo en la gasolinera y Charlie tuvo que ir solo, cosa que tampoco le agrada. Lo bueno fue que el jueves amanecí bien y pude ir a la escuela. El tiempo estaba pasando, ya me había gastado 40 de los 100 días. Mi vida estaba cambiando, Luz cada vez se ausentaba más de mi y pareciera como si ella me estuviese evitando. Los últimos días había tenido pesadillas extrañas, la sangre en mi nariz se había detenido pero la temblorés de mi mano aún estaba. Habia momentos en que sin darme cuenta la mano me temblaba y la fuerza en ella se iba yendo, no quise mencionar nada de eso y preferí guardarmelo para mí sola. Saqué el libro de mi mochila y comencé a hojearlo, estaba por escribir algo cuando sentí unos labios estrellarse contra mi mejilla. —Holi Barbie de caricaturas. —exclamó y se sentó frente a mi. —Hola Charlie —dije con una sonrisa, en verdad lo había extrañado. —Te extrañé mucho, la verdad la escuela no es lo mismo sin ti. —eso último lo dijo en voz baja. —Gracias. —¿Y que tal estas? ¿Ya no estas enferma verdad?. —No Charlie, ya no lo estoy. —Eso es bueno ya que más de una persona estuvo muy preocupado por ti, bueno en concreto solo fue una persona. Lo que Charlie dijo no lo entendí. ¿Acaso alguien más que él se preocupó por mi?... Eso era nuevo. —¿En serio?... —Lo juro —levantó el meñique y con la otra mano se tocó el corazón—. Palabra de Bambi'guis. Eso que dijo me causó gracia. —¿Se puede saber quién era él que preguntó por mi?... —Bueno... —Charlie. —Ok, es un tipo que es un malhumorado y que siempre viste de n***o. Ah y que trabajamos con él en la gasolinera. —en el momento en que dijo eso mi cabeza hizo click. —¡Aslan! —grite sin pensarlo. —Shhhh, puedes callarte. No pude con la emoción y mi corazón comenzó a latir de prisa, sin darme cuenta estaba saliendo del salón en su búsqueda. Pero mi escapada se vio interrumpida por la profesora quien impidió que saliera y me obligóa tomar su clase. En ningún momento pude concentrarme, mi mente solo pensaba en Aslan y en qué me diría cuando me viera. Si Charlie decía la verdad y él se había preocupado, era porque en el fondo de su corazón sentía algo por mí y quizás yo tenía una oportunidad La clase terminó y Charlie se despidió de mi, yo me apresuré al salón de literatura donde seguramente me encontraría con Aslan; y así fue. Al entrar vi a Aslan platicando con Ramón, uno de los chicos nerd y de los pocos alumnos con los que cruzaba palabra. Tomé asiento y cuando entró el profesor todos hicieron lo mismo, me giré para ver a Aslan pero no logré que él me mirara a la cara ya que en todo momento estuvo como evitandome. —Chicos estuve muy ocupado leyendo sus trabajos y déjeme decirle que varios de ellos me lleve una gran sorpresa. —el profesor puso las carpetas sobre su escritorio y nos miró con una sonrisa maliciosa— Hay trabajos asquerosos que merecen un cero, pero también hay trabajos excelentes que fueron mucho más de lo que yo esperaba. Cuando mencionó el trabajo me di cuenta que Aslan y yo no lo habíamos terminado por el contratiempo que surgió aquella tarde. Quizás Aslan no lo había entregado o quizás me había excluido de dicho trabajo y ahora me encontraba con un cero de Calificación. —Comenzaré a entregar los trabajos y no olviden que la calificación de el, será su calificación de los parciales ok. —¡Nooo! —dijeron varios de mis compañeros en coro. —No me vengan con quejas que se los había advertido, ah sí que solo esperen su calificación. El profesor comenzó a dar nombres con sus respectivas calificaciones, no pasaban de 5, 3, 6, 8, e incluso hubo uno con 2 y ese fue de Reno y Adrián quienes se llevaron un regaño por parte del profesor. —Aslan y Bambi. —al llamarnos dude un poco en ponerme de pie— Dije Aslan y Bambi, vamos chicos que no tengo su tiempo. Me supe de pie y Aslan pasó por mi lado, avance y cuando estuve a unos centímetros de ellos el profesor borró su enfado y una sonrisa se dibujó en su rostro. —Tomen chicos —nos extendió la carpeta y Aslan la tomó—. Esté ha sido el mejor trabajo de todos, quiero felicitarlos por la excelencia y felicidades por su 9. No sé detengan y vayan por el 10. —¿9?... ¿Usted dijo 9? ¿Esta seguro? —lo miré a los ojos para ver si mentía pero el profesor solo sonrió. —Estoy completamente seguro Bambi, has sacado 9 y puedes verlo en la carpeta. No lo pensé dos veces y le arranque la carpeta de las manos a Aslan. Era cierto, allí estaba escrito nuestra calificación y era un 9. Yo había sacado un 9 por primera vez. —¡Es un 9, por primera vez estoy sacando un 9! —grité de la felicidad— ¡Saqué un 9, saqué un 9 profesor!. Mi felicidad eran tan grande que no me di cuenta en qué momento pasó, pero de un segundo a otro yo estaba abrazando a Aslan como una loca. Aslan se tenso ante mi tacto y yo no sabía que hacer. —Chicos basta de abrazos y felicitaciones, regresen a sus lugares que tengo que continuar con mi clase. —al escuchar la voz del profesor nos separamos. —Lo siento —me disculpe y giré para ver a Aslan quien había regresado a su lugar. Todas las vistas estuvieron sobre mi, incluso la mirada intensa de Reno quien parecía que quería matarme. La clase continúo después de mi desafortunada imprudencia y al escuchar la campana todos comenzaron a salir, quería detener a Aslan pero él ya se había ido sin decirme nada. Tenía que hablar con él, tenía que darle las gracias por preocuparse por mí y por entregar el trabajo; gracias a él yo había obtenido mi primer 9 y eso merecía darle las gracias. Vi la hora en mi reloj y supuse que Aslan estaría en el taller de fotografía, cruce el pasillo para ir al salón donde seguramente él estaría. Estaba por llegar cuando sentí un un gran jalón en mi cabello que me hizo caer al piso. —¿Pero que...? —no pude terminar la frase ya que vi a mi atacante. —¡Eres una maldita zorra, una maldita zorra que apesar de todos los accidentes que te pasen jamás vas a cambiar! —me volvió a jalar del cabello y está vez perdí el bastón. —¿Pero que es lo te pasa conmigo Rinma? —le exigí una explicación y en su lugar sentí una golpe en la mejilla. —¡¿Que es lo que te pasa loca?! ¡Suéltala!. Charlie apareció mágicamente y se puso entre ella y yo. La mejilla me dolía y sentía un sabor extraño en mi boca que se mezclaba con mi saliva. —¡No te metas Charlie y deja que esa zorra y yo arreglemos las cosas! —ella lo empujo y volvió ha acercarse a mi— ¡Y tú y yo zorra, arreglaremos las cosas!. —Rinma basta, no entiendo que es lo que pasa y... —¡¿Que no me entiendes?!... Vaya que si eres una enorme zorra. —Puedes bajar la voz que todos nos están escuchando. —¡No me voy a callar, que todos sepan la clase de zorra que eres!. Los gritos de Rinma hicieron que varios alumnos se detuvieran a vernos. Trate de ponerme de pie pero ella volvió a empujarme para después tomarme de los cabellos y arrastrarme. —¡Suéltame! —grité, y luché para que me soltará. —¡¿Crees que pasar la noche con mi novio se quedaría sin ninguna consecuencia?!... ¡Pues no! —me dió la vuelta para que la viera a los ojos— Eres la misma zorra de antes, pero yo no voy a permitir que te metas entre Aslan y yo. ¡Jamás lo permitiré zorra!. Volvió a jalarme y vi como todos en el pasillo nos miraban, unos con burlas y otros asombrados. Lo que había dicho no era más que un mal entendido, yo sí había dormido en la habitación de Aslan pero no en la misma cama. Seguramente Lenka le había dado una mala información. —Rinma déjame explicarte lo que realmente pasó. —logré safarme de su agarré y ella me sorprendió con otra bofetada. —No eres más que una maldita zorra pero yo te voy a enseñar que conmigo no se juega. Al ver qué se me venía encima cerré los ojos y me cubrí el rostro con las manos, sentía ganas de llorar y de gritar por todo lo que me estaba pasando. Esperé los golpes de Rinma pero nunca llegaron. —¡Suéltame, suéltame!. Escuché sus gritos y al instante abrí los ojos. Vi como Aslan tenía sujeta a Rinma de la cintura mientras ella pataleaba como una demente. —¡He dicho que me sueltes! —gritó nuevamente. —Basta Rinma, te meterás en problemas así que cálmate. —Así que has venido a defender a esta zorra; ¿Por eso estás aquí?... —No Rinma, estoy aquí por ti ok. —se alejó un poco con ella y la giró para que la viera.— Ella no me importa y solo evitó que te metas en problemas, ah sí que hazme caso. Lo que dijo Aslan fue como un golpe para mí; él dijo que yo no le importaba y solo había estado allí por su novia. Yo no le importaba a él. —Rinma por ya vámonos. —Muy bien amor, vámonos. Ella lo tomó de la mano y se fueron como si nada hubiera pasado. —Barbie... —habló Charlie casi en un murmullo— ¿Estás bien?. Se puso frente a mi y trato de tocarme la mejilla, justo donde ella me había golpeado pero no deje que me tocará. Retrocedí y sentí un enorme coraje dentro de mí, sentí demasiada furia y un sentimiento que jamás había experimentado y eso era decepción. Estaba decepcionada de mí, de él y de todos. Limpié mis lágrimas y al voltear a ver a mi alrededor, pude ver cómo prácticamente todos los alumnos del instituto me miraban y no solo eso sino también me había estado grabando. Me di la vuelta para irme pero Charlie se cruzó en mi camino. —¿Barbie a dónde vas?... ¿Dime si estás bien o no?. —Solo déjame sola Charlie, déjame sola. Me dirigí lo más pronto posible a mi escondite, no quería que nadie me viera quebrada. No quería que lo demás supieran como me encontraba después de la humillación por parte de Rinma. —¿Por qué todo tiene que ser así Luz? ¿Por qué siempre tengo que salir lastimada?. Escondí mi rostro entre mis rodillas y comencé a llorar, me sentía tan sola. Luz se había esfumado nuevamente y hacía días que no la veía ni escuchaba, ella ya no estaba conmigo y eso me lastimaba. —Luz por favor, por favor aparece. Por favor ayúdame y dime qué es lo que tengo que hacer. Continué llorando y ella no apareció, no hubo rastro de ella solo un enorme silencio. Permanecí allí un largo tiempo hasta mis ojos dejaron de llorar, no quería salir pero me vi en la necesidad de abandonar el baño ya que no podía permanecer allí por siempre. Me lave la cara y después salí del baño, los ojos me ardían de tanto llorar y no podía caminar muy bien por culpa del maldito bastón que había perdido. Di un par de pasos más y al girar resbalé, pero no caí ya que unas manos me sostuvieron. Abrí los ojos y antes de levantar la mirada un horrible olor invadió mis fosas nasales, era un olor asqueroso el cual provenía de la persona que me sostenía. —Ese olor es asqueroso, lo más asqueroso que e respirado en mi vida. —me tape la nariz con los dedos y el que me sostenía se percató de que estuviera bien para después soltarme. —Dèja vü. Levanté la mirada al escuchar su voz, y cuándo mis ojos chocaron con su rostro una sonrisa perversa se dibujó en él. No sabía quién era ya que jamás en mi vida lo había visto, era un chico de mi edad o más grande, la verdad no supe y él solo me miraba con burla o enojo. Mi comentario quizás lo había molestando. —Tu... —iba a decirle algo pero me vi interrumpida. —Tadeo... —la voz de Charlie robó nuestra atención— ¿Tadeo que haces aquí?... —Hola Charlie, es bueno volver a ver a los amigos y a los no tan amigos. Charlie se tensó en su lugar y pude jurar que lo que ese chico le dijo le molestó, ya que me dio el bastón y se dio la vuelta para irse sin decir una sola palabra. —Creo que no le gustó mi preciosa. —esa sonrisa volvió aparecer en su rostro, se acercó tanto a mí que su presencia causó una sensación extraña.— Es bueno volver a verte Bambi. Dicho eso, se marchó con su sonrisa burlona. Esa sonrisa que comenzaba a molestarme.
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