#12 + ¿LA TAREA...? +

3286 Palabras
#12 + ¿LA TAREA?... Abrí mis ojos y sentí mis párpados muy pesados, cerré los ojos y al sentir algo en mi brazo abrí los ojos nuevamente y llevé mi vista hacia ahí. Mis ojos se encontraron con un una aguja en mi brazo que conectaba a una bolsa de suero, —¿que era lo que había pasado?. Cerré los ojos y trate de recordar, el último recuerdo que tenía era el momento en que estaba corriendo alrededor del campo deportivo y después nada. Volví a presionar mi mente y lo único que conseguí fue una punzada por parte de ella, me encontraba en mi habitación y no sabía muy bien que era lo que había pasado. De repente la puerta se abrió y entró mi padre con una charola en las manos, al verme que me encontraba despierta se acercó de inmediato. —Venadita al fin despiertas; ¿Estás bien hija? ¿Te duele algo?... —me inspeccionó de pies a cabeza y al terminar volvió si vista a mi. —Estoy bien papá pero porque tengo eso en mi brazo, quiero quitármelo. —trate de arrancarme la aguja pero la mano de mi papá lo impidió. —Deja eso venadita, te harás daño y es necesito el suero en tu cuerpo. —¿Que me pasó papá?... —No es nada venadita, todo está muy bien. Revisó el gotero del suero y después sacó una jeringa de su bolsillo. —Papá ya no quiero más medicamentos, solo quiero descansar un poco para mañana poder ir a la escuela. Por favor no más medicamentos. —De que hablas hija, mañana es sábado y no hay escuela. —¿Qué?... —guarde silencio y fruncí el ceño— Fue hoy que me desmayé en la escuela. ¿No?. En respuesta papá negó con la cabeza. —Ayer fue cuando tuviste esa baja de presión, desde ayer estas en reposo hija. ¿No te acuerdas que tú nos pediste que te regresaramos a casa?. —esperé a qué sonriera mi papá, diciéndome que me estaba jugando una broma pero no lo hizo. —Pero si... ¿Realmente pasó eso?. —Hija que pasa. Ayer me llamó tu madre para decirme que habías tenido ese accidente por culpa del idiota del entrenador, fuiste al hospital y te atendí en todo momento. ¿Acaso no te acuerdas? —la mirada de papá hizo que entrara en alerta. —Claro que si me acuerdo —mentí—. Solo estaba confundida y creo que es por tanto medicamento. —Pues no me importa tu confusión ya que ese fue el trato que hicimos. Fruncí el ceño sin comprender nada —¿Trato?... —Si Bambi, dijiste que querías salir del hospital y que cambió accedias a qué te pusiera todos los medicamentos que fueran necesarios aquí en la casa. —Claro, lo recuerdo papá. —Entonces respeta el trato ok. —volvió a tomar la jeringa para ponermelas. —Podría comer antes, aunque sea un poco. Solo quiero comer antes de que me duerma de nuevo. —Bien, le diré a Laura que te traiga algo ligero para comer. —Gracias papi. Papá salió de la habitación y me quedé sola, mi cabeza estaba hecha un lío que no podía entender. No sabía a quién preguntarle sin que me tomarán por loca, si decía algo acerca de que había olvidado lo que había pasado; estaba segura que mi padre me llevaría al hospital y me harían una decena de estudios hasta que quedará conforme. ¿Por qué no me acordaba? ¿Por qué por más que intentaba mi mente no me deja acordarme?. —Luz, Luz estás ahí. —susurré su nombre con la esperanza de que apareciera pero no lo hizo— Luz, Luz por favor. Ella no dio señales de vida y me di por vencida, puse mis manos sobre mis rodillas y escondí mi cabeza allí. « —Y ahora que pasa Bambi, ¿al fin has decidido escucharme?. » al escuchar su voz rápidamente levanté el rostro. —Luz estás aquí, que alivio. —hubiera querido abrazarla pero no podía hacer eso. « —¿En qué problema estás? ¿Y vas a escucharme o harás lo que tú quieras?. » —Lamento no escucharte pero quiero saber porque mi papá dice que desperté ayer y yo no me acuerdo de nada. Es como si justo hoy hubiera abierto los ojos después de esa caía, ¿dime qué pasa?... La miré atentamente y ella solo negó con la cabeza. « —Olvidar las cosas son efectos colaterales de tu desobediencia » —Pero si yo... « —Es la primera vez y no será la última, tal parece que en lugar de que te perdonen estás consiguiendo que odien más y eso lo empeora. » —¿Que pretendes que haga?... Todos me odian y no van a perdonarme nunca Luz, creo que nunca lo conseguiré. « —Intentalo o muérete Bambi, no hay más. Me voy y solo descansa » —Luz espe... —no terminé la frase porque ella ya había desaparecido. Ah sí que todo era un efecto colateral y no terminaría, sino lo contrario. Cada vez se harían más y más. Volví a dormir y no supe más de mi vida. ????? —El sol, el borracho, la chalupa... ¡Y lotería! —exclamó con demasiado ánimo— ¡He ganado señorita! ¡Le he ganado!. Asentí ante la alegría desbordaba de Laura, ella brincaba y estaba llevando a cabo un baile horrible que terminó robándome una sonrisa. —Lo siento señorita es solo que, la verdad nunca gano en nada y me gano la emoción. —No pasa nada Laura, puedes tomar los maquillajes y si quieres ya puedes irte. —le empuje los estuches de maquillajes que habíamos apostado. —¿En serio quiere que me los quedé?... —preguntó dudosa —Hemos hecho una apuesta y tú has ganado así que puedes llevártelos. —se los empujé nuevamente y ella sonrió. —Ok como usted diga. Laura recogió los set de maquillajes y se levantó para irse. —¿No quiere que sigamos jugando?. Puedo darle la revancha para que recupere sus cosas. —No Laura, estoy muy aburrida y ya no quiero jugar. —Pero es qué... —Se que papá te dijo que me entretuvieras pero ya puedes irte, le diré que hiciste un gran trabajo. —Bien, pero si necesita algo me llama vale. Asentí y ella caminó hacia la puerta. —¿Crees que tarden mucho?... —pregunté por último. —La fiesta de su socio era prácticamente al otro lado de la ciudad, entonces creo que vendrán demasiado tarde. Debería dormir o si quiere podemos hacer cualquier cosa que se le antoje. —No quiero nada, solo ve hacer tus cosas. —Como usted diga. Se retiró y volví a quedarme sola. No podía creer que su preocupación por mi solo habían durado unas cuantas horas, para que ellos regresarán a hacer su vida como antes. A veces me daba la impresión de que yo solo les estorbaba y eso me dolía mucho más. Me di una ducha corta y salí del baño con mi pijama puesta, regresé en la cama y me envolví en las sábanas para entonces dormirme. Cerré los ojos y unos golpes en mi puerta hicieron que los abriera. —¿Señorita Bambi puedo pasar? —dijo Laura al otro lado de la puerta. —¡No necesito nada Laura, puedes retirarte!. —me cubrí de nuevo con la sábana y cerré los ojos. —Pero señorita hay alguien que quiere verla, ¿puedo pasar?... —eso último que dijo llamó mi atención. —¿Qué?... ¡Pasa Laura!. La puerta hizo click y Laura entró hecha un manojo de nervios. —Señorita hay un joven que quiere verla, dice que es urgente y tiene que bajar a hablar con él. —¿Quién es?... —No lo sé señorita, jamás lo había visto por aquí. Esta en la sala y dijo que le urge verla. —¡¿Lo dejaste pasar a la sala?! —exclamé molesta. Hacía mucho que nadie me visitaba y según Laura era un extraño.— ¿Sabes lo que dirá papá si se entera?. —Señorita lo siento, por favor no le diga nada a su padre que será capaz de correrme sin ninguna compasión. —juntó sus manos en modo de súplica, la chica si que le tenía miedo a mi papá. —No diré nada Laura, pero no debiste de dejarlo pasar sin que yo lo autorizara. —Nuevamente lo siento señorita. Se disculpó de nuevo. —¿Y entonces señorita?... —¿Entonces?... —Va a bajar o no. —Ya voy Laura, pero puedes irte adelantando ya que tengo que ponerme esa cosa en el pie. Salí de la cama y me puse mis zapatos, el aparato no lo llevaba en el pie y eso me haría tardar mucho más. Tardé más de lo esperado, el tobillo me dolía un poco y el bajar las escaleras me demoró mucho. Llegué hasta la entrada de la sala y al entrar vi como Laura reía felizmente con aquel chico que se encontraba de espaldas a mí, como si fueran grandes amigos. —Laura pero que... —me mordí la lengua cuando aquel chico se dió la vuelta y nuestras miradas se cruzaron— ¿Aslan?... —Hola —levantó la mano en saludo. —Señorita solo entretenía a su invitado, veo que ya se conocen. —se puso de pie y le dió una sonrisa antes de venir conmigo— Es demasiado amable y encantador su invitado. —¿Encantador?... —levanté las cejas y me burle por dentro. —Necesitan algo señorita. —No Laura, puedes retirarte y si queremos algo yo te aviso ok. —Ok. Laura se fue y nos dejó solos, aún no sabía que era lo que hacía Aslan en mi casa. Seguramente había venido a gritarme o reclamarme algo que yo no había hecho. Esperé a que comenzará con si discurso pero no dijo nada solo se mantuvo en silencio. —¿Y bien?... —rompí el silencio. —¿Y bien qué? —respondió. —Vienes a reclamarme algo ¿no? —ante mi pregunta él negó con la cabeza— ¿Entonces?... —Vine a... —se quedó en silencio— Vine a ver lo de la tarea pendiente de Literatura. —A ok. No se si fue decepción lo que sentí o alivio, por un momento mi loca cabeza había pensado que él estaba preocupado lo que me había pasado en la escuela. —El trabajo. —Si, lo tenemos que terminar ahora; bueno si tú quieres. ¿O he llegado muy tarde?. —lo que dijo me confundió. —¿Qué?... —Es por tu pijama de unicornios, ¿crees que es muy tarde para hacer el trabajo?. Baje la mirada y vi que aún estaba en pijama, cosa que se me había olvidado. —No, si podemos hacerlo ahora. —Bien, eso es excelente. —Claro —lo miré a los ojos. —Genial —me miró él a mí. —Iré por mis cosas, puedes ponerte cómodo y si gustas algo de tomar puedes pedirle a Laura. Aslan asintió y yo fui a mí habitación por mis cosas. Aún no podía asimilar el que Aslan estuviera aquí y que por si fuera poco quisiera hacer el trabajo conmigo, era como un sueño hecho realidad. Tomé todas mis cosas e iba a cambiarme de ropa pero me demoraría más, ah sí que no lo hice. Regresé a la sala y allí Laura se había encargado de mantenerlo entretenido, cuando estuve frente a ellos Laura se fue y Aslan comenzó a sacar sus cosas. —Haremos el mejor trabajo y sacaremos un 10, ya verás. —Eso espero también. Aslan fue el que comenzó a dar ideas para el trabajo, todas sus ideas eran magníficas y yo solo me había encargado de observarlo y guardarme cada detalle de su rostro. —¿Y que opinas sobre mi propuesta? —tiró el libro en mesa frente a mi y eso me saco de mis pensamientos. —¿Qué?... —Te pregunté que opinas de mi propuesta. —Es... ¡Es genial! —dije al fin. —Mentirosa, ni siquiera me escuchaste. —Aslan... —Reynolds.... —Ok, no consigo concéntrarme pero confío en ti. Mis palabras fueron suficientes para que Aslan se alejará de mi y su expresión cambiará. —Creo que deberíamos a comenzar a hacerla porque si no, no terminaremos rápido. —sugirió él. —Bien —respondí. —Claro. —Genial. Nos concentramos en el trabajo y con forme íbamos avanzando, mi cerebro se iba despertando y aporté unas muy buenas ideas para el trabajo. Estaba segura que el nuestro sería el mejor de la clase y de no había duda alguna Aslan escribió un último párrafo en las hojas y yo aproveché para acercarme más a él, cuando estuve lo suficientemente cerca pude sentir el olor de su perfume. Olía delicioso apesar de no usar un perfume de marca, sinceramente ese olor se convertiría en mi favorito de ahora en adelante. Me acerque un poco más y entonces Aslan se giró para verme, nuestros rostro estuvieron a escasos centímetros. Nuestras narices se rozaron y yo podía sentir su respiración tan cerca de mi, incluso pude ver el color café de sus ojos ya que siempre se le veían oscuros. Por impulso cerré los ojos y esperé el momento en que nuestras labios se unieron en un dulce beso, pero eso no pasó. —Yo... Yo creo que debería irme. Al escuchar su voz abrí los ojos y sentí una mezcla de sentimientos entre decepción, vergüenza y tristeza, al darme cuenta que Aslan no me besaría. —Claro. —Se me hace tarde y tengo que hacer otras cosas. —comenzó a recoger sus cosas y a guardarlas en su mochila. —Aslan... —me atrevió a hablar pero él no me volteó a ver. —Yo terminaré la tarea, al cabo son solo unas frases así que no hay necesidad de que me quede más tiempo. —Aslan podemos... —Me tengo que ir, adiós. No me dejó decir nada más y salió de mi casa sin más, cosa que me dolió demasiado y aunque no entendía el por qué. Minutos después de que se fue subí a mi habitación unos truenos comenzaron a escucharse, pareciera como si el cielo estuviera apunto de derrumbarse. La ausencia de Aslan había conseguido dejarme peor de como ya me sentía. Me sentí más sola y con esa sensación de no importarle a nadie, ni siquiera a Luz quien también ya me había olvidado. —¡Puedes cerrar la maldita boca!. —¡No me grites de esa manera que no soy una más de tus zorras! ¡Me escuchaste!. —¡Por supuesto que no lo eres, para eso te hace falta mucho!. —¡Cállate imbécil! Abrí los ojos de inmediato y me percaté de que aquellos gritos que escuchaba, y que trasladaban el sonido de la lluvia no eran parte de mi sueño sino de mi realidad. Eran los gritos de mis padres quieres discutían y uno que otros objeto haciéndose añicos contra la pared. —¡Para ya Cristina, es suficiente! —gritó mi papá enojado. —¡No voy a parar! ¡Eres un maldito hijo de perra que piensa que me va a seguir viendo la cara de estúpida pero no es así! —seguido de sus gritos se escuchó el sonido de cristales haciéndose añicos. —¡Estás loca! ¡Eres una maldita loca!. —¡Deja de llamarme de esa manera idiota!. Los gritos siguieron y cada vez se hacían más fuertes, tuve que bajar hacia el piso de abajo para ver que estaba sucediendo. Me dolía mucho verlos de esa manera y que discutieran a si. Bajé con cuidado y al llegar al salón los vi discutiendo mucho más. —¡Me tienes arto Cristina, si no fuera por Bambi ya me divorciado de ti!. —¡¿Crees que no lo sé?!... Sé perfectamente de esa mujer que tienes como amante, sé de esa zorra que pretende quedarse contigo. —¿Y eso a ti que te importa?. Deja de meterte en mi vida Cristiana, ya déjame en paz. —¿Quieres que te deje en paz? ¿O quieres que le dejé el camino libre a tu maldita amante?. —Sería bueno que le dejaras el camino libre a mi amante ¿no crees?. Lo que dijo preferí no haberlo escuchado nunca, eso terminó por partirme el corazón. Mi papá tenía una amante y mamá lo sabía. —¡Eres un maldito cínico y...! —se quedó callada al verme de pie junto a la puerta— Bambi... El gesto de mamá se le descompuso y mi padre al escucharla se dió la vuelta, y me quedo obsevando. —Hija... No quería escucharlos más así que me di la vuelta para irme, quería alejarme de ellos pero papá vino de inmediato y me detuvo. —Venadita lo que escuchaste no... —¡Suéltame! No quiero escucharte, no a ti mi a mi madre. —lo aparté de mi y lo rechacé. —Amor déjame explicarte por favor. —No quiero que me expliques nada papá. —Vamos Matt, dile a tu hija la clase de basura que eres. Dile como encontraste un nuevo entretenimiento mientras ella estaba en coma. —¡Cállate Cristina! ¡Cierra la maldita boca!. —¡Tu jamás vas a callarme, me escuchaste!. Volvieron a discutir y yo aproveché ese momento para irme y huir de ellos, no quería verlos. No quería estar en ese momento a su lado, había descubierto que ellos no eran lo que aparentaban y eso me destrozó el alma. Me arriesgué a tomar el auto, hacia más de un año que no manejaba pero aún recordaba cada paso para poder manejar. Papá estuvo apunto de detener mi escapada pero no pudo ya que fui más rápida. Las lágrimas comenzaron a caer por mis mejillas y sentía que mi corazón sangraba por dentro, creí que tenía una familia de película; creí que no familia era perfecta pero todo era una vil mentira. Mi vida era una mentira, mis padres eran una mentira. Detuve cuando estuve lo suficientemente lejos de ellos, no podía dejar de llorar y dejar de sentirme de esa manera. No me había percatado tampoco de que afuera estaba lloviendo a mares, salí del auto sin importarme que pudiera mojarme; solo lo hice. No sabía en donde me encontraba hasta que reconocí la dirección, sin querer conduje hasta la casa de Aslan. No sabía cómo mi subconsciente me había traicionado de esa manera, no pude como fue que había llegado hasta allí son darme cuenta de ello. Caminé hasta la puerta y dejé que la lluvia me cubriera, mis lágrimas se habían mezclando con ellas y mi dolor con el del cielo. Toqué el timbre, lo toqué apesar de que pudiera recibir un rechazo de su parte. Lo toqué, porque era al único a quien me apetecía ver No abrieron, no lo hicieron. Me di por vencida y di la vuelta para irme pero entonces escuché el crujir de la puerta y al levantar la mirada me encontré con él. No dije nada solo lo miré un corto momento y fuí hacia él, lo abracé. Le robé ese abrazo que tanto necesitaba y él también me abrazó, Aslan me abrazó.
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