Las semanas pasaron con la rapidez de un suspiro, como si el tiempo hubiera decidido correr más rápido de lo normal. Camila ya no se sentía tan perdida. Había encontrado su lugar en la escuela, en su propio cuerpo y en su mente. No era la misma chica insegura de antes, pero las huellas de esas inseguridades aún estaban ahí, marcadas en los rincones más profundos de su ser. Y, aunque Jackson seguía en su vida, las cosas no podían volver a ser como antes. Sin embargo, no era solo Jackson quien marcaba su presente. La aparición de André había sido una revelación que la había dejado sin saber exactamente qué pensar. Había algo en él, algo intrigante, que le daba vueltas a la cabeza. Si bien sus interacciones habían sido en su mayoría agradables, había una tensión que no podía ignorar. No sabí

