La Llama Inextinguible El silencio del bosque se quebraba únicamente por los suaves sonidos de la respiración de Viviana y Leonid. Después de la frenética persecución, ambos se refugiaban en un claro, ocultos entre los árboles que formaban un muro natural. El coche había quedado escondido detrás de un arbusto espeso, pero Leonid sabía que no era suficiente. —No podemos quedarnos aquí por mucho tiempo —dijo en voz baja, mientras revisaba su pistola para asegurarse de que aún tenía municiones. Viviana, todavía aferrada a él, lo miraba con preocupación. La adrenalina del momento comenzaba a desvanecerse, dejando lugar al cansancio y al miedo. —Leonid, ¿qué haremos? —preguntó, su voz temblorosa. Él levantó la mirada hacia ella, sus ojos oscuros llenos de una mezcla de furia y ternura. —L

