Huida en la oscuridad El aire frío de la noche envolvía el claro del bosque mientras Viviana y Leonid se refugiaban junto al auto que habían encontrado. Sus respiraciones eran rápidas, aún sacudidas por la adrenalina del enfrentamiento. Las ramas crujían bajo sus pies mientras Leonid revisaba el vehículo, asegurándose de que no hubiese trampas. —¿Estás bien? —preguntó Leonid, su voz ronca pero suave, mientras pasaba una mano por el rostro de Viviana, limpiando un rastro de suciedad de su mejilla. Ella asintió, aunque su cuerpo temblaba, ya no sabía si del frío o del miedo. Su mirada buscó la de él, encontrando en sus ojos una mezcla de ira y determinación. —Sí… gracias a ti —respondió con un hilo de voz. Leonid gruñó algo ininteligible mientras inspeccionaba el motor. Tras unos moment

