El Día del Juicio 31 de octubre. El aire estaba cargado de una energía opresiva, como si todo el mundo estuviera en pausa, conteniendo el aliento. Las calles vacías del pueblo solo eran un recordatorio de que esta noche nadie debía estar afuera. Todos sabían que, en este día, algo oscuro siempre sucedía. Pero lo que los demás no sabían era que Viviana era el centro de ese oscuro juego. Desde la madrugada, Viviana había sentido una presión en el pecho, una sensación de anticipación que no podía sacudirse. Hoy era el día. El día en que todo cambiaría. Ya no había vuelta atrás, y eso la aterrorizaba y, de alguna manera, también la fascinaba. Pasó las horas encerrada en su departamento, mirando por la ventana como si esperara alguna señal. El sol comenzó a caer lentamente, y con cada minut

