capítulo 58

449 Palabras

La Noche Más Larga El reloj marcaba las dos de la madrugada, y la cabaña parecía haber sido tragada por la penumbra del bosque. Afuera, el viento silbaba entre los árboles, llevando consigo el eco de hojas secas y ramas quebrándose. Viviana no podía dormir. Cada vez que cerraba los ojos, sentía la presencia de Leonid, como si su mera existencia impregnara el aire que respiraba. Se levantó lentamente de la cama, intentando no hacer ruido. El fuego en la chimenea seguía ardiendo débilmente, proyectando sombras danzantes en las paredes de madera. Cuando llegó a la sala principal, lo vio. Leonid estaba de pie junto a la ventana, mirando hacia el bosque. Había vuelto a ponerse la máscara, pero esta vez parecía diferente. Su postura, normalmente firme y dominante, tenía un aire de inquie

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