—Harás que tu hermano me golpee —le advertí mientras abrochaba mi cinturón. Me volteó los ojos antes de responderme: —No me creería aunque fuese verdad. —Ese no es el caso, y no me voltees los ojos. —¿Te pondrás todo Grey conmigo? Porque no me importaría ni un poquito que lo hicieras. Su desfachatez no dejaba de asombrarme y divertirme. Sin poder evitarlo le rodé los ojos mientras me reía. —No me ruedes los ojos Asper —advirtió—, que yo no tengo ningún problema en mostrarte mis sombras oscuras. No pude evitar carcajearme contagiándola sin remedio. Conduje en silencio el resto del camino, mientras ella hacia zapping con las estaciones de radio sin decidirse por ninguna canción en particular. Evité contarle a mi hermana de sus coqueterías, y lo hice pensando que quizás podría alarm

