NICOLAS Madi nos ve bajar de la camioneta y pone cara de disconformidad. —¿Puedo ir a la terapia con ustedes? Las carcajadas de mi hermana y la pequeña Alex no se hacen esperar. —No linda —Charlotte le arregla el cabello en una coleta alta y luego le da un beso en la mejilla—. Esto es cosa de adultos. Tú ve a divertirte con las tías al mall. Escoge un bonito traje de baño y una colorida maleta para llevar en el viaje. Su desacuerdo poco a poco desaparece y en su cara reluce la picardía. —¿Puedo comprarme una muñeca? Empiezo a reír con el chispazo de energía de mi hija y los bufidos de su madre. —Madison... —está por advertirle algo. Su dedo índice levantado es un claro indicio, sin embargo Madi hace pucheros y eso basta para comprarse el corazón de la bruja— Está bien. Pero

