Sobre Manila

1894 Palabras

Amy me miraba con una sonrisa juguetona, y yo no podía devolverle más que la misma o la de complacencia. El escritorio, antes ordenado y pulcro, era ahora el mudo testigo de un encuentro que nos había devuelto la vida. Empezamos a recomponernos, ajustando la ropa que minutos antes habíamos descartado con pasión. Me abotoné la camisa mientras Amy se alisaba la falda y se acomodaba el cabello frente al pequeño espejo de su bolso, recuperando esa máscara de profesionalismo que el deseo había derretido. —Alguien pudo haber tocado a la puerta en ese momento, Bastian —me dijo ella, aunque en su mirada no había reproche, sino una chispa de travesura combinada con el miedo a ser descubierta. Me acerqué a ella mientras me ajustaba la corbata, mirándola con una fijeza que la hizo sonreír. —S

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR