Verónica Hall. Comencé por separar las carpetas en entregados y pendientes, los llamados empezaban cada diez minutos, era una llamada tras otra y por los momentos ninguno tenía apellido Miller, por lo tanto, solo decía que Peter se encontraba ocupado o le cedía las llamadas directamente al señor Eduard. Por supuesto anotando en la agenda todas las informaciones importantes y respondiendo los correos electrónicos. El trabajo como secretaria no era tan difícil como esperaba, pero tengo que admitir que, si era algo agotador, principalmente porque te duele la vista después de estar tantas horas metida en la pantalla de la computadora. Eran aproximadamente las 11:48am y me faltaban algunos pocos correos por responder mientras anotaba algunas cosas en la agenda, recibo una llamada por el teléfo

