Verónica Hall. Me había quedado inmóvil y con la boca entreabierta mientras observo la puerta de la oficina con sorpresa, nervios, y el corazón palpitando con ímpetu, teniendo arriba de mi ha Peter con su camisa abierta y el cabello desordenado. Mi espalda chocando el escritorio y mi blusa por la mitad de mi abdomen, la respiración entrecortada y el desorden que se había formado en el escritorio no ayudaban de mucho con la presencia del señor Eduard tras la puerta. Fueron dos toques y se escuchó su voz preguntándose si Peter se encontraba en la oficina, inmediatamente nos detuvimos y observamos la puerta al mismo tiempo. Con los nervios a flor de piel nos separamos intentando acomodarnos como si no hubiéramos hecho nada, me bajo la camisa y me peino con rapidez para luego tratar de dejar

