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1788 Palabras
El tiempo se pasó sumamente lento, a mi parecer. No había hecho mucho y había tenido que quedarme por más tiempo del que había querido con el rostro frente a la r*****a para que nadie me descubriera. Me había sorprendido ver varias personas entrar y revisar el cuarto de Lisa, esperando encontrar algo. Sobre todo, cuando Chloe entró en la tarde, a la hora del almuerzo. — Busca cualquier cosa que pueda inculparla. Ella debe ser una espía. Una mujer un poco más alta que ella y morena, asintió. — ¿Trajo las cosas? — Si, por supuesto. Búscalas en la bolsa. No podía ver muy bien lo que estaba sucediendo, pero decidí bajar mucho más la cabeza para intentar ver mejor. Si ellas estaban allí dentro intentando meter en problemas a Lisa, estaba segura de que tendrían que llevar algunas cosas para que la echaran del trabajo. — Señorita… — ¿Qué? — Estas pruebas… si alguien las ve, nos puede meter en problemas. Intenté visualizar de lo que hablaba, pero me fue imposible. Si ella estaba intentando involucrarla en algo como yo pensaba, habían hecho con Joel, definitivamente no sería nada bonito y poco problemático. — Deja eso detrás del sofá. Las otras cosas en la habitación. La mujer soltó un silencioso “si señora” y continuó cumpliendo con su tarea. Nunca la había visto y esperaba que se fueran rápidamente para yo poder bajar y revisar las cosas que le estaban poniendo en su habitación. Había entendido la noche anterior que Chloe no se llevaba bien con Lisa, pero no pensé que realmente fuera de esa manera. Todo por Félix. — Señorita, ¿debo ir hoy a su casa con el niño? Abrí los ojos. Quería conocer más información de lo que estaba sucediendo con ese niño. Al parecer no sería hijo de Robert, pero él pensaba que si era así. A no ser que ella ya estuviera involucrada con Félix desde que estaba con Robert y aquello, sería una de las peores bajezas. — No. Déjalo. Le comenzaron a salir algunas pecas en el rostro como a Robert. Necesito encontrar la manera de hacerlas quitar. — Pero es un bebé… — ¡No me importa! —Chloe gritó a la mujer y apreté los ojos, sintiendo la rabia comenzar a consumir mi cuerpo—. ¡Él es hijo de Félix! — Está bien, señorita… Aquel niño estaba en peligro y la única persona que realmente podría quererlo, estaba muerto. Ahora bien, si Félix también lo amaba, podría buscar lo mejor para aquel niño y no dejar que ella lo lastimara de la manera en que lo quería hacer. Las dos mujeres se mantuvieron en silencio unos minutos más y luego entre murmullos, cerraron la puerta. Decidí volver a asomar mi cabeza, esperando no ver a nadie, y así fue. Se habían ido. Habían durado allí dentro más de una hora y eso solo significaba que habían escondido muy bien las cosas. No tenía mucho tiempo antes de que llamaran a alguien a que viniera a revisar. O a Félix. Necesitaba trabajar con prontitud y así cuando entraran, no encontrarían nada. Bajé dejando todas mis cosas en el conducto de ventilación para más facilidad y me dirigí hacia la sala, donde habían dicho que habían puesto sus cosas. Apenas revisé detrás del sofá, encontré un papel. Apenas lo leí, entendí lo que buscaban con ello. Buenas tardes NT13. Mi nombre es Lisa y quisiera comunicarme con todos los medios de comunicación posibles para desenmascaras a las personas encargadas del manejo del virus AAA23. Conozco de primero mano información privilegiada sobre la creación, modificación y supuesta cura del virus a manos de varios científicos alrededor del mundo, liderados por Julián Fox, enviado directamente por la OMS. Esperaré su pronta respuesta. Claramente Lisa no había enviado ello y me dio algo de rabia el saber que ella solamente estaba haciendo esas cosas para alejarla de Félix. Pero lo peor, era que podrían hasta asesinarla si lo planeaba. No continué buscando en la sala y me dirigí a la habitación. Lo bueno era que el lugar no medía más de 35 metros cuadrados y las cosas eran mucho más fáciles de hallar. Así que continué con mi búsqueda, y encima de la cama, encontré un cheque a nombre de Lisa —sin sus apellidos—, y una cifra bastante grande de dinero de parte de algún periodista que no conocía. Muchas gracias por su colaboración. Aquí está la suma que nos pidió para darnos la primicia. Le agradecemos y pronto estaremos en contacto con usted. Robert L. Fruncí el ceño y seguí buscando más cosas. Lastimosamente no reconocía la cantidad de pruebas falsas que habían dejado en su habitación, pero debía revisar lo más rápido posible. Si algo llegaba a escaparse de mis manos, lo lamentaba mucho, pero me era imposible buscar en todos los rincones. Día 25 El laboratorio ha estado repleto de personas que quieren saber sobre el virus. Nosotros no hemos podido salir de las oficinas y las personas de seguridad han tratado de calmar a todo el mundo, pero es imposible. En la mañana vino un hombre de la OMS de nombre Abel y nos pidió que hiciéramos lo necesario para alejarlos del laboratorio, pero cada vez se nos hacía más complicado. Por la misma razón, llegamos a la conclusión de que debíamos ejecutarlos. La decisión fue tomada por Julián Fox y su ayudando, Félix (nunca hemos conocido su apellido). Sus cuerpos fueron llevados dentro del laboratorio. Se infectaron del virus y se les inyectó un prototipo de vacuna, lo que hizo que sus cuerpos se descalcificaran en tiempo récord y luego de algunas horas, no quedara nada de ellos. En el Ala diez de la villa se encuentran las personas infectadas, a cargo del investigador Joel Cox. Él al principio fue conocido como culpable del escape del virus, pero luego se nos informó que éste había sido dejado en libertad ante los acuerdos que se habían hecho entre diferentes farmacéuticas estadounidenses y europeas, el laboratorio y la OMS, de que la vacuna contra este virus se daría después de que las muertes alrededor del mundo superaran el 1%. No poseemos más información, pero escuchamos a Julián pelear con Félix y luego el segundo, tomar su lugar. Ahora no conocemos mucho sobre el señor Fox, pero el encargado de todo el acuerdo y contrato está siendo el señor Félix (sin apellido). Para más información, escribirme. Levanté las cejas, impresionada de lo que estaba leyendo. Había personas muy malas en la vida y definitivamente todos ellos eran igual. Al principio, había pensado que aquello podría suceder, pero no pensé que realmente siguiera al pie de la letra lo que leía en los libros y veía en r************* . Realmente estaban sorteándose las vacunas entre diferentes farmacéuticas para cobrarlas a los países, siendo ellos los que se habían encargado de dejar escapar el virus. Definitivamente si seguía investigando sobre ese tipo de situaciones, podría encontrar que la última pandemia que habíamos tenido que vivir había sido igual que esta y todo había sido culpa de un grupo de científicos amantes del dinero fácil que no les preocupaba nada la vida de las personas alrededor del mundo. Aunque bueno, estaban las personas millonarias que sabiendo que la pobreza existía, igual preferían invertir en otro tipo de inteligencias y realidades menos mejorar la propia. Así de egoístas nos habíamos formado que nada nos importaba mucho. — ¿Qué más? Busqué debajo de la cama, en el closet, en la cocina y en sala nuevamente, pero tampoco encontré mucho. Así que sin más que poder hacer, me dirigí al baño y nuevamente subí al conducto, esperando que las personas que estaba segura, llevaría Chloe, entraran y buscaran lo que ella había escondido. Decidí acomodarme viendo hacia arriba mientras ellos buscaban. No podía quedarme allí mirando lo que quisieran y que pudieran verme asomada. Necesitaba tener paciencia y esperar a que terminaran. Aunque de igual manera no bajaría más veces ya que debía esperar por Lisa para comentarle toda la situación de lo que estaba sucediendo para que le comentara a Félix y tuvieran más cuidado con Chloe. Observé el reloj de mi computador y luego la hora a la que habían llegado, irrumpiendo en la zona segura de Lisa. Se habían demorado ochenta minutos en hacerlo y cuando habían entrado, ni siquiera se habían fijado en si la puerta estaba abierta. Había podido escuchar que la habían tumbado, cosa que me dio algo de rabia. Ahora tendría ella que esperar a que arreglaran todo el lugar. — ¿Dónde están las pruebas? Una voz gruesa se escuchó y quise mirar para intentar reconocer a la persona, pero decidí quedarme quieta. Se trataba de un hombre y sonaba algo mayor. — No lo sé. Solamente escuché que ella tenía esas cosas en su habitación. — Entiendo. ¡Levanten todo! Varias personas soltaron un “si señor” y comenzaron a revisar cada rincón del lugar. Por un momento tuve algo de miedo de haber dejado algún documento o cosa que Chloe había puesto, pero también estaba segura de alcanzar a revisar todo. Menos el baño. Pero porque no habían entrado en ningún momento. Algunos objetos rompiéndose se escucharon y cerré los ojos. Ella tenía su cuarto muy bien arreglado para que esos seres insensibles hicieran todo eso. Si Robert estuviera conmigo, estaba segura de que no podría creer el tipo de mujer que tenía o en lo que se había convertido. Era una mala persona y nadie podría decir lo contrario. — ¡Aquí no hay nada! ¡j***r! Nuevamente la voz gruesa se hizo escuchar y un golpe a lo que estaba segura, era el sofá. — ¿Estás jugando con nosotros? Un pequeño grito ahogado se escuchó debajo de donde estaba y contuve la respiración. ¿En qué momento habían llegado a ese lugar? No los había escuchado. — N-no, no… — ¿Entonces? ¿Dónde están las pruebas? — E-Estaban aquí. No entiendo nada… — j***r —unos segundos pasaron en silencio y luego, el hombre volvió a hablar: — Si no fuera porque eres la mujer de Félix ya te hubiéramos llevado al ala diez. Solo estorbas. — Lo-lo siento. Por favor… — ¡Cierra la boca! Un golpe se escuchó y luego comenzó a llorar la que parecía ser Chloe. Me había dado algo de lástima lo que le estaba sucediendo, pero luego recordé que ella era la que se había encargado de manejar todo y a ella no le había dado nada de cargo de consciencia si lo mismo le llegaba a suceder a Lisa. Para ella, mejor que la asesinaran.
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