_ Jefe..._ Susurré adormilado. Era la primera vez que me dirigía una mirada un poco más calida, incluso ya no se le notaba esa molestia o desconfianza con la que me miraba al principio. _ ¿Porque estás durmiendo aquí? Ve a descansar, no te preocupes por mí. _ ¿Estarás bien? Me refiero a tu herida._ Él asintió levemente mientras se sentaba frente al plato con comida._ De acuerdo, puedes dormir en la habitación de mi madre, pero no toques nada. _ ¿Quién crees que soy?_ Lo miré con una ceja levantada como si fuera una especie de broma. _ Bueno, tu reputación habla por si misma._ Le respondí sonriendo. _ Ya vete a dormir._ Murmuró miéntras tomaba el tenedor. Me encaminé hacia la puerta de la cocina en silencio, sinceramente no quería dejarlo solo porque aún no confío en él, pero tampoco

