Una larga noche.

1403 Palabras
Pasaron varios días desde la última vez que ví a aquellos delicuentes y gracias al cielo ellos no volvieron a buscarme. Por mi lado volví a mi rutina habitual trabajando en la tienda de mascotas por la mañana y en la empresa de mensajería por las tardes y a pesar de que esa era una vida más sacrificada al menos tenía la tranquilidad de estar haciendo lo correcto. El viernes por la noche cuando salí del trabajo, de camino a casa comenzó a llover a cantaros y debido a eso tuve que correr para evitar mojarme más de la cuenta ya que no traía paraguas. En cuanto llegué a casa me quité la ropa mojada y luego me di un baño caliente para evitar enfermarme. Luego de cenar algo ligero decidí acostarme temprano porque al otro día debía ir al hospital a visitar a mi madre. No sé en qué momento me quedé dormido profundamente, tampoco me acuerdo si estaba soñando algo pero lo que si recuerdo es haber despertado de manera abrupta al sentir fuertes golpes que proveían desde la puerta. Me gire de inmediato sobre la cama buscando mi teléfono en medio de la oscuridad y en cuanto lo prendí me dí cuenta que eran pasadas las 3 de la mañana y nadie que yo conozca vendría a buscarme esa hora. Estaba muy asustado por lo que tomé un sartén de la cocina y luego me acerqué a la ventana que está junto a la puerta de entrada para ver de quién se trataba, pero la escasa luz que había afuera no me dejaba distinguir el rostro de esa persona que estaba apoyada sobre la pared lateral. Me quedé en silencio esperando a que se fuera pero contrario a lo que esperaba, esa persona volvió a golpear con fuerza. _ Sé que estás ahí, déjame entrar._ Al oír esa voz lo reconocí de inmediato. Quién estaba del otro lado de la puerta, era el jefe. Dudé por un par de minutos y hasta incluso iba a llamar a la policía pero cuando estaba a punto de tomar el teléfono oí un golpe seco como si algo hubiera caído al piso. Volví a asomarme por el costado de la ventana notando que él estaba de rodillas intentando sostenerse de la pared, al parecer le pasaba algo, por eso no lo dude y abrí la puerta de inmediato. En cuanto me acerqué a él me di cuenta que tenía la ropa ensangrentada y casi no se movía por lo que tuve que arrodillarme para constatar si se encontraba consciente. _ ¿Jefe, que te pasó? ¿Porque estás sangrando?. _ Ayúdame._ Murmuró entre dientes. _ Debemos llamar una ambulancia. _ No, no llames a nadie. Solo tienes que vendar la herida y estaré bien. Miré en ambas direcciones buscando a alguien que pudiera ayudarme pero a esa hora y lloviendo de esa manera no había nadie por los alrededores. _ Carajo... Te pagaré si eso es lo que quieres..._ Con cada segundo que pasaba su voz se oía más débil. No quería seguir involucrándome con ellos pero tampoco podía dejar que se muriera en la puerta de mi casa, por eso no lo pensé demasiado y de inmediato lo rodeé con mi brazo para ayudar a levantarlo. _ Has el esfuerzo de ponerte de pie, necesito llevarte adentro para curar tu herida._ Después de que le dije eso, él se incorporó ayudándose de la pared y ambos ingresamos al interior de la sala. Lo llevé como pude hasta el sofá en donde lo ayudé a sentarse para luego ir en busca del botiquín de primeros auxilios. Al regresar a la sala comencé a revisarlo intentando encontrar la herida por lo que tuve que quitarle la chaqueta la cuál estaba empapada por la lluvia y entonces ví que su brazo derecho estaba completamente ensangrentado. _ La bala salió, solo tienes que detener el sangrado._ Cuándo dijo que le habían disparado un escalofrío recorrió mi cuerpo mientras tragaba saliva. Estaba asustado pero si no lo ayudaba iba a desmayarse en medio de la sala y no quería cargar con las consecuencias que eso acarrearía, por eso traté de mantenerme lo más calmado posible mientras rasgaba la manga de su playera para descubrir la herida. Lo primero que hice fue hacer presión sobre el orificio de bala para detener el sangrado, cuando finalmente logré que se detuviera, desinfecte la herida y por último la vendé con firmeza para evitar que la sangre siguiera saliendo. En cuanto terminé de atender su herida, noté que él estaba con los ojos cerrados como si se hubiera quedado dormido, incluso su cuerpo no hacia ningún movimiento excepto el de respirar. _ Jefe..._ Le susurré mientras tocaba suavemente su rodilla. Él seguía inmóvil sin decir una sola palabra, ni siquiera un lamento salía de su boca, entonces me acerque para poder verlo de cerca y no pude evitar que la curiosidad me ganara ya que jamás había visto su aspecto. Quería saber cómo era su rostro detrás de esa mascara y por eso contuve mi respiración mientras llevaba mi mano temblorosa hacia ella pero cuando estaba a punto de quitársela, él sorpresivamente abrió los ojos y apretó mi mano con tanta fuerza que solté un quejido del dolor. _ ¿Que intentabas hacer?. _ Creí que no podías respirar con la mascarilla. Solo trataba de ayudarte._ No sé si se iba a creer esa mentira pero no iba a decirle que en realidad quería ver su rostro. Mientras aún sostenía mi mano, miró la venda en su brazo y luego me soltó, cosa que aproveché para alejarme antes de que volviera a atacarme. Me senté abrazado de mis piernas en el sillón de enfrente mientras miraba detenidamente como él chequeaba el vendaje que le había puesto. _ Lo hiciste bien._ Murmuró sin mirarme. _ Mi madre es enfermera, ella me enseñó._ En cuanto terminé de decir eso él levantó su mirada hacia mí, mientras yo la desviaba evitando hacer contacto visual._ ¿Que fue lo que te paso?_ Pregunté sin esperar un respuesta. _ La policía estaba esperándonos. _ ¿Dónde? _ En el lugar donde llevaríamos a cabo el asalto._ Él apoyó su antebrazo sobre la pierna mientras me miraba fijo._ Ellos sabían la hora y el lugar exacto donde daríamos el golpe. Eso significa que alguien nos delató. Me estaba mirando como si sospechara de mí, por lo que yo me puse muy nervioso y comencé a morderme el labio inferior. _ ¿Tienes alguna idea de quién puede haberlos delatado?._ Él asintió sin dejar de mirarme. _ Creo saber quién es esa rata y juro que lo voy a matar con mis propias manos._ En ese momento se levantó del sillón con sus puños cerrados y vino rápidamente hacia mí. _ ¡Yo no fuí! No abrí la boca. Lo juro por mi madre._ Grité mientras me cubría la cabeza con ambas manos. _ Ya sé que no fuiste tú, Tranquilízate._ Levanté la mirada hacia él mientras sentía mis ojos llorosos._ Solo quería preguntarte si puedo pasar la noche aquí. No es seguro que ande por las calles con la policía buscándome por todos lados. _ ¿Que va a pasar si te encuentran aquí? No quiero ir a la cárcel. Tengo que cuidar de mi madre..._ _ ¡Cállate y deja de hacer tanto drama!. Si eso llegase a pasar diré que te amenacé para que me dejaras estar aquí. ¿De acuerdo?_ Yo asenti levemente._ Bien, ahora dame algo de ropa limpia que quiero darme un baño caliente, y también prepárame algo de comer. Necesito recuperar mis fuerzas. Salí prácticamente corriendo a hacer lo que me había pedido como un completo cobarde, odiaba estar metido en medio de esta situación pero al fin de cuentas, fue algo que yo mismo me busqué. Dí vueltas el armario tratando de encontrar algo que pudiera quedarle y después de que él se metió a la ducha, yo me dispuse a preparar un omelette, ya que no había otra cosa más que huevos en esta casa. Mientras esperaba sentado en la cocina a qué saliera del baño, recosté mi cabeza sobre la mesa quedándome dormido por algunos minutos hasta que sentí que corrían mi cabello hacia atrás con delicadeza. Al abrir mis ojos me dí cuenta que él estaba agachado junto a mí miéntras me miraba profundamente. _ Jefe..._ susurré.
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