Después de que me dejaran abandonado en aquel lugar, tuve que caminar hasta la carretera en donde detuve un taxi que iba pasando y terminé llegando a mi casa después de que el sol ya había salido.
Debido a la hora que era, no tenía tiempo para dormir, por eso me cambié de ropa y salí de inmediato al hospital a llevar el dinero que había conseguido.
Antes de subir a la habitación de mi madre pasé por la administración para pagar parte de la deuda y aunque no me alcanzó para saldar la totalidad de su tratamiento al menos me dijeron que le seguirían dando atención hasta que consiga el resto del dinero.
Una vez que subí hasta donde está internada me encontré con el ministro de la iglesia a la cuál concurre mi madre. Él venía saliendo de su habitación ya que al parecer había venido a visitarla como de costumbre.
_ Jake, que alegría verte._ Palmeó mi espalda._ Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que fuiste a la iglesia.
_ Lo siento ministro, pero he estado muy ocupado con el trabajo._ Mentirle a un siervo de Dios es una de las peores cosas que he hecho.
_ Lo entiendo, no debe ser fácil para ti tener que hacerte cargo de tu madre siendo tan joven. Aún así deberías ir a la iglesia, no hace falta que vayas al sermón puedes ir en cualquier otro momento si es que necesitas mi consejo o mi ayuda.
_ Está bien, lo haré y muchas gracias por tomarse el tiempo de visitar a mi madre._
Después de despedirme de él entré a la habitación notando que ella estaba leyendo un libro que pertenecía a la iglesia.
_ ¿Cómo estás mamá?_ En cuanto oyó mi voz dejó el libro a un lado y extendió sus brazos hacia mí.
_ Mi querido Jake, ven a darme un abrazo._ Al igual que un niño pequeño me acurruqué a su lado dejando que ella acariciara mi cabello._ ¿Hoy no fuiste a trabajar?.
_ Me tomé el día libre para venir a visitarte.
Me quedé acompañándola hasta después de la hora del almuerzo pero cuando el sueño me comenzó a vencer, decidí regresar a casa para descansar un poco.
_ Volveré a casa, ¿Quieres que te traiga algo la próxima vez que venga?.
_ Tráeme uno de mis libros favoritos y por favor cuando tengas tiempo libre ve a ayudar al ministro Graham con las tareas de la iglesia, él ha sido muy bueno con nosotros y debemos devolverle su amabilidad.
_ Está bien, iré en cuanto pueda. Te quiero mamá._ Le dí un beso y luego me fuí.
Al salir del hospital caminé hasta la parada de autobús y tomé el transporte que me llevaba hasta los suburbios de Queen's en donde está la humilde casa donde vivo actualmente.
Me bajé en la avenida que esta a cinco calles de mi domicilio y desde allí caminé tranquilamente por la acera con las manos en mis bolsillos miéntras oía música con los auriculares. Al llegar al siguente crucé miré en ambas direcciones y cuando estaba a punto de cruzar la calle un furgón apareció de la nada frente a mí, e inmediatamente dos sujetos se bajaron y tomándome de los brazos me lanzaron al interior de este.
Caí de rodillas entre las piernas de alguien que estaba sentado en la parte de atrás y cuando levanté la mirada vi que se trataba de aquel muchacho al que esos delicuentes llaman jefe.
Otra vez traía puesta la mascarilla evitando que pudiera ver su rostro pero aún así él me estaba observando en silencio, logrando que yo me sintiera intimidado con tan solo una simple mirada.
En ese momento noté que el furgón se puso en movimiento y entonces intenté abrir la puerta corrediza para escaparme pero ese sujeto me jaló del cuello de la chaqueta haciendo que cayera sentado en el asiento donde me sujetó para que no pudiera huir.
Me quedé totalmente inmóvil ya que tenía miedo de hacer algo que lo enfureciera y por eso dejé que me llevara con él sin oponer resistencia.
Varios minutos después el furgón se detuvo y alguien abrió la puerta sorpresivamente logrando que él me soltara de inmediato.
_ ¡Bájate!._ Me ordenó.
Bajé algo asustado notando que nos encontrábamos dentro de un depósito abandonado en donde también estaba presente el resto de la banda.
Él paso a mi lado sin siquiera mirarme y luego se dejó caer en un sillón desgastado que había en el centro de aquel lugar.
Yo me quedé parado donde estaba porque aún no entendía para que me habían traído, hasta que aquel tipo que me reclutó se acercó a mí tomándome del brazo.
_ Idiota, no te quedes allí parado._ Me jaló hasta donde estaba el jefe reunido con los demás.
Al parecer estaban planeando el próximo atraco pero a pesar de que los demás discutían de como y dónde llevarían a cabo el robo, él no dejaba de mirarme logrando ponerme demasiado incómodo.
No quería estar allí, ni mucho menos saber ni ser participe de sus actividades delictivas pero tenía miedo que me hicieran algo si intentaba irme.
Aún no podía creer como terminé involucrándome con este tipo de personas cuando mi intención solo era pagar el tratamiento de mi madre.
Me estaba sintiendo realmente mal y el peso que llevaba en mi consciencia no dejaba de perturbarme, sentía que iba a colapsar en cualquier momento y sin darme cuenta comencé a morderme las uñas lastimando mis dedos.
No supe bien que pasó, pero en cuanto menos lo esperé, el jefe se levantó abruptamente de su asiento y me tomó del brazo arrastrándome hacia el interior de una pequeña habitación.
Apenas entramos me empujó con fuerza contra un armario de metal logrando que mi cuerpo hiciera un fuerte estruendo cuando impactó contra el mueble.
_ ¿Tienes miedo?_ Me preguntó acorralándome entre sus brazos._ ¡Contesta!_ No pude pronunciar ni una misera palabra debido al miedo que tenía, lo único que pude hacer es asentir con nerviosismo._ ¿Y porque carajo estás aquí? Lance me dijo que tú mismo lo buscaste para hacer este tipo de trabajo.
_ Es cierto, yo lo busqué pero jamás me imaginé que terminaría involucrádome con una banda de delicuentes._ Solté aquello sin pensar.
_ ¿Delicuentes? ¿Eso es lo que piensas que somos?_ Se notaba que estaba molesto porque a pesar de no poder ver su rostro completamente, su mirada se veía llena de furia.
_ No quise decirlo de esa manera, yo lo... lo siento._ Nunca he sido un cobarde pero él lograba asustarme al punto de no poder hablar con normalidad.
_ Respóndeme algo, ¿Porque aceptaste hacer el trabajo de la joyería si no querías involucrarte en cosas delictivas?_
Tenía que ser sincero, quizás de esa forma me dejarían ir.
_ Lo hice porque necesitaba el dinero. Tengo a mi madre muy enferma y el hospital iba a dejar de atenderla si no pagaba la deuda.
Inesperadamente él dio un paso hacia atrás sin dejar de mirarme, luego me dió la espalda y se dirigió a la puerta.
_ Lo que acabas de contarme, ya lo sabía. Te mandé a investigar, solo quería corroborar si era cierto._ Abrió la puerta._ Puedes irte, pero más te vale que no le digas a nadie acerca de nosotros o te arrepentirás de haberme conocido.
_ No le diré a nadie, lo juro.
_ Eso espero._ Salió de aquella habitación sin siquiera mirarme.
Después de que el jefe se fue, salí corriendo de aquel lugar antes de que se arrepintiera de haberme dejado libre.
Ni siquiera sabía dónde estaba solo corrí lo más rápido que pude hasta alejarme de aquel lugar.
Solo cuando constate que ya estaba lo suficientemente lejos, me detuve para recuperar el aire.
Una vez que me estaba más calmado miré a mi alrededor intentando reconocer el lugar en donde me encontraba hasta que me di cuenta que estaba cerca del antiguo ferrocarril abandonado.
Caminé siguiendo las vías hasta salir a la carretera y luego entré en una gasolinera para comprar una botella de agua, pero cuando estaba saliendo ví al ministro Graham cargando combustible.
_ Jake, ¿Que haces en esta parte de la ciudad?._ Él me estaba mirando como si sospechara que estaba haciendo algo malo y por eso supe que debía inventar una mentira creíble.
_ Vine a una entrevista de trabajo por aquí cerca.
_ ¿Por aquí?_ Colocó sus manos sobre la cintura mientras miraba en ambas direcciones.
Había sido la peor mentira que he dicho ya que esta era una de las zonas más peligrosas de la ciudad de New York, el temible Bronx.
¿Quién en su sano juicio vendría a una entrevista de trabajo en un lugar como este?
_ ¿Y usted que hace por este lugar?_ Evadir su pregunta con otra era la mejor opción en estos momentos.
_ Vine a visitar a unos fieles de la iglesia._ Dejó la manguera en el surtidor y luego se giró hacia mí._ ¿Estabas caminando? ¿Quieres que te lleve a casa?_
_ Si, por favor._ Antes de que se arrepintiera me monté a su auto y me coloqué el cinturón de seguridad.
Esperé a que pagara la carga de combustible y cuando se subió al vehículo noté que miro hacia atrás soltando un suspiro mientras negaba con la cabeza.
_ ¿Saludaste a Jake?_ En cuanto dijo eso me gire rápidamente hacia atrás encontrándome con un muchacho en el asiento trasero.
_ Para que molestarme si ni siquiera notó mi presencia._ Él se cruzó de brazos mientras miraba hacia afuera.
_ No seas tan descortés. Jake es el hijo de Mara, la mujer que suelo visitar en el hospital._ Ese chico se encogió de hombros como si no le interesara saber quien era yo._ Jake, él es mi hijo mayor.
Al escuchar eso me quedé sorprendido ya que jamás lo había visto antes en la iglesia, solo sabía que el reverendo tenía una pequeña hija que forma parte del coro pero jamás supe que tuviera otro hijo.
Durante el camino el ministro me hizo todo tipo de preguntas sobre mis trabajos y también hablamos de la salud de mi madre, pero en ningún momento aquel chico dijo una sola palabra.
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