Nina Conduzco hasta mi departamento con mucho miedo; la verdad es que ni siquiera quisiera llegar, pero falta poco para eso. Solo espero que Mateo ya se encuentre ahí. Cuando llego al edificio, efectivamente, el auto de Mateo ya está aquí. Me estaciono y mi padre se estaciona detrás de mí. Me bajo del coche y, al hace lo mismo, él me sigue dentro del edificio. Cuando tomo el elevador, él entra junto conmigo, pero ninguno de los dos dice absolutamente nada. El elevador empieza a subir, pero se me hace tan lento; la tensión se siente en el aire. Puedo ver el rostro de mi padre sonreír y yo solo suspiro, pues no parece ni preocupado ni arrepentido de todo lo que hace. Cuando las puertas del elevador se abren, salgo disparada hacia mi departamento, lo abro y Mateo ya está ahí sentado. Se ve

