Nina No he podido dormir en toda la noche. Creo que, después de todo, recordar el pasado no es bueno, aunque ese pasado me ha hecho la mujer que soy. Me levanto de la cama, pues de igual manera tengo que ir a trabajar. Voy hacia el vestidor y trato de arreglarme lo más sencilla posible. Cuando me veo en el espejo, creo que esto sí no lo podré evitar: maquillo mi rostro tratando de tapar las enormes ojeras que han salido por no haber dormido en toda la noche. Salgo de mi habitación y mi amiga ya tiene el desayuno listo. Cuando me ve, me mira molesta y levanta una ceja. —¿Me vas a decir por qué tienes esa cara tan espantosa? Yo suspiro y me siento para tomar el desayuno. —Gracias por tu sinceridad, pero ahora no estoy de humor. —Sí, eso se nota a kilómetros, pero ¿me vas a decir qué ha

