Nina Mi día había estado de lo peor y ahora esto, si estaba muerta. Definitivamente jamás me imaginé que él sabía mi secreto, pues he sido muy cuidadosa, pero aquí está él con los brazos cruzados, una ceja alzada y esa sonrisa de "no lo puedes negar, te he descubierto" que no borra de su rostro. Yo suspiro y trato de verme lo más relajada posible, como si no supiera de lo que está hablando. —Lo siento, ¿qué quieres decir con eso? Pregunto, tratando de mantener la calma mientras mi mente corre a mil por hora intentando descifrar cómo sabe este hombre quién soy realmente. Él se inclina ligeramente hacia adelante, con una expresión tranquila pero penetrante en sus ojos. —Nina, no soy ciego ni tonto. He visto cómo te comportas con Noah, cómo te mira y cómo te trata. Ahora sí no sé de qu

