- ¿Vas a seguir en silencio o me vas a decir que es lo que te pasa? – me dice Daniela sentada desde el sillón frente a la computadora mientras me observa atenta. Desde que llegué del albergue dónde me acosté con ese hombre, Gastón, no había dicho una sola palabra.
- Lo ví. – me límite a decir, ella enseguida se percató a quien me estaba refiriendo.
- ¿Qué pasó? – Dijo con cautela al ver mi expresión frívola mientras se sentaba aun lado en mi cama. Yo la miré a los ojos y puedo jurar que sintió miedo. Miedo al ver lo vacía que estaba.
- Nada. – dije y volví a mirar hacia la ventana.
- Me preocupas. Ayer te Vi tan bien y hoy estás así… no sé cómo decirlo. –
- ¿Fría? – pregunté levantando una ceja. – Ignacio está muerto para mí. – ella no comprendió lo que dije, más yo no quería tocar el tema.
- ¿Muerto? ¿Te dijo algo Camila? – no contesté. – por otro lado ¿Por qué venís con olor a perfume de hombre? ¿Con quién estuviste? –
- No recuerdo su nombre. + Mentí, claro que lo recordaba ,de echo me había dado su número en un papel el cual arroje a un cesto de basura en la calle. Para mí todos a partir de hoy eran lo mismo. Una porquería.
- No te entiendo. – dice suavizando su expresión. Yo solo la miro y levanto una ceja, gesto que interpreta como que le pido que se exprese un poco más.- hasta hace menos de 48 horas estaba dispuesta a hacer lo que sea por recuperar a Nacho Porque lo amabas y ahora de repente no querés saber más de él y encima tenes sexo con un desconocido. ¿Qué te pasa Camila vos no sos así? –
Es cierto, yo no era así. Pero me había dolido todo lo que él me había dicho y lo que no me pareció justo es que aún sabiendo que la loca esa de Daiana haya sido la culpable de la muerte de su bebé y de su ex novia me señale como la culpable de todo lo malo que le pasó en la familia. Se que me equivoqué pero no merezco nada de lo que me dijo. El haberme dejado tirada en la camilla del hospital era algo que no podría perdonárselo y quizás nunca.
No podía comprender cómo él podía perdonar la, como podía ser capaz de culparme de todo cuando la única enferma era ella. Todo esto me demostraba que ambos eran unos enfermos y que merecían estar juntos. Lo peor de todo es que yo estuve al borde de la muerte por al obsesión que ella sentía hacia él. Porque después de todo, Diego solo fue parte de su plan para, según ella, hacerme sufrir porque ella se sentía igual al creer que yo me interpuse entre ella e Ignacio. Y casi pierdo mi vida por eso ¿Y para él no significó nada? Entonces para mí igual.
- No necesito que me entiendas. Y la gente cambia. – digo y doy pro terminada la conversación.
- ¿Pero tan rápido? – puedo ver en sus ojos compasión y eso es lo último que quiero.
- Daniela me podes dejar sola. Quiero pensar. –
- Solo te pido que no hagas nada que pueda perjudicarme y lastimarte. – suplicó preocupada.
No conteste, no iría hacer nada que me lastimarla, lo contrario, me dedicaría a disfrutar a satisfacerme sin pensar en un mañana ni en los sentimientos porque he visto que de nada sirve tenerlos si no te lao valoran. Voy a vivir a mi manera y para ello, necesito un cambio y empezaré por.mi apariencia.
Tome de uno de mis cajones, la tintura de mi hermana que se la había olvidado la última vez que estuvo en casa y decidí pintarme el pelo. Llevar el color miel que me había hecho hacia una semana a un n***o intenso. Corte mi cabello por la altura de los hombros y cambie mi maquillaje por tonos negros y fríos.
Dejé los colores vivos en las prendas y me vestí en colores oscuros como n***o y rojo. Si quería cambiar, iba hacerlo completa. Me dirigí hacia donde me había hecho el tatuaje de la espalda y pedí al chico, que también hacia piercing, que me hiciera uno en la lengua y otro en el ombligo. Debo admitir que de primeras dolió, pero nada duele más que las palabras de Nacho atravesando como cubillos mi carne.
Mientras tanto, en un cuarto frío lleno de anotaciones en su pared, se encuentra Daiana a quien el último examen médico arrojó resultados tales comos que padece disociación de la realidad y que por más que el doctor, a quien por cierto seduce con algunos favores sexuales, diga que está bien para comenzar con la internación ambulatoria ella no está de acuerdo con esa decisión.
- Quiero que sepas que no firmaré el alta de la internación ambulatoria. – le dice desidia al doctor Rancetti quien insistía en que era momento de que Daiana vaya, poco a poco, reinsertándose en la sociedad.
- Doctora Sánchez, es necesario que la paciente comience a re vincularse con su entorno. – la doctora no podía creer lo que estaba escuchando. ¿Cómo podía decir semejante cosa cuando sabe pro demás que Fernández es tan peligrosa para si misma como para terceros.? – necesito que me firme el documento.- pero volvió a negarse. – mira, o firma el alta ambulatoria o la envío al pabellón F.
Si había algo que Noelia, la doctora Neuropsiquiatra, y todas las demás no tolerarían era que las enviaran al pabellón F. De hecho no mandaban a cualquiera, en el mismo alojaban aquellas internas que habían cometido delitos graves como, asesinatos contra sus hijos mediante el desmembramiento y hasta el canibalismo. También alojaban a otras que de vez en cuando las escuchabas adorando a entidades negras. Ninguno quería ir al pabellón F y el Sr. Rancetti tenía mucho poder por lo que a Noelia Sánchez no le quedó más que firmar.
Cuando Rancetti ingresó al pabellón de Daiana y le mostró el documento ella hizo ademán de querer u abrazarlo, pero enseguida él la detuvo.
- No, no, no conseguir la firma de la doctora Sánchez no fue para nada fácil. ¿Sabes que quiere decir esto no? –
Daiana sabía perfectamente que si quería la libertad para encargarse ella misma de Camila y Nacho debía hacer cualquier cosa, incluyendo vender su cuerpo.
El doctor Rancetti era un hombre maduro de unos cincuenta y tantos que pese a su edad podía hacer vibrar a cualquier mujer y Daiana pese a su sed de venganza no era avena a lo que ese hombre le provocaba a su cuerpo. Ella comprendía perfectamente que “el favor” tenía un precio y eso era su cuerpo. Ella se limito asentir y él le ordenó a sacarse la prenda interior y entregársela. Esto le daría a el día ventajas. La primera que no se arrepienta dado que de ser así la dejaría sin nada y al otro día la castigarían y eso provocaría que no se le de la internación ambulatoria. Y pro el otro, el llevarse la tanga le significaría estar lista cuando en la madrugada ingresé a su habitación para hacerse de su “favor”.
- Te quiero mojadita está noche. – le susurro en el oído mientras apretaba su mandíbula para luego lamer asquerosamente el lado derecho de su rostro. Esa noche sería una d ellas últimas, por qué ni bien las puertas se abran no volvería jamás.
Cuando el chico de los tatuajes acabo de hacerle los piercing la invitó a qué se viera en el espejo. Le encantó y prometió volver pero está vez para realizarse un tatuaje que vio en una de las revistas y le fascinó. Pero para ello debe ju ya más valor.
Ni buena salió del local, se dirigió al quiosco más cercano y después de mucho tiempo se compró un oaque y se prendió un cigarro, parada en la puerta del local.
Allí parada y con la vestimenta que llevaba, una pollera de color negra, una musculosa del mismo material y el mismo color y unas bucaneras negras de gamuza, parecía una trabajadora de la calle.
No le importaba que pasaran autos y personas a su lado y la confundieran porque estaba tan vacía por dentro que nada de lo que ocurriera de ahora en adelante iba a tener impacto en ella.