La deseaba tanto, que no me di cuenta cuando comenzó a ser indispensable para mí y mi existencia. Aún recuerdo aquella vez que nos conocimos, cuando ahogada reprimió un gemido en plena clase y fingió que su compañera de banco la había golpeado. Desde que le permití entrar a mi vida y vivlerme loco, no había podido tomar consciencia de cuánto se estaba aferrando a mi pecho y cuánto me estaba destruyendo la vida ¿Pero saben qué? No me arrepiento de nada. Si, perdí un matrimonio, perdí la mujer que una vez amé. Quizás no tanto porque fue tan fácil dejarme envolver por sus palabras, que cuando quise darme cuenta, ya estaba entre sus piernas.
Desde la última vez que estuvimos juntos, no la he vuelto a tocar, no he vuelto a sentir el saber dulce de sus labios ni su piel erizarse ante el contacto con mis manos ¿Cómo podía desearla tanto? Debía reconocer que me dolió muchísimo el saber que ya no tenía ni su cuerpo ni su mente y que sólo fui pasajero en su vida.
Si tan solo supiera que no quiero sentir otro cuerpo que el de ella, que me arrepiento tanto de no haberle demostrado cuánto me importaba y que liarme con Daiana fue el peor error de mi vida. Peor no importa qué haga, el tiempo no regresa y la he perdido para siempre.
- Si tienes tus sentimientos claros ¿Por qué no le dices que la quieres? – me dice Javier, mientras me da una lata de cerveza.
- Porque ella quiere a alguien más.- dije dándome por vencido.
- ¿Y? – Me pregunta Javier observándome mientras toma de su lata. – tu querías a tu esposa cuando comenzaste a estar con ella y sin embargo mírate ahora. Divorciado, sin trabajo y embobado con una ex alumna tuya. – y suelta una carcajada negando la situación. – por cierto, ¿Supiste algo de la loca? – y yo lo miro, preguntándome a quién se refería. – Tu otra alumna con la que te has acostado. – suelta tranquilamente y ahí tomo conciencia de a quien se estaba refiriendo.
- No. No sé nada de ella y francamente, prefiero que siga dónde está. Esa ropa está loca.- y suelta una sonora carcajada la cual no comprendo el por qué.
- ¿Loca? Camila también lo está, solo que no tanto como para intentar matar a alguien. Mira hermano, esto es sencillo, si la quieres, pelea por estar con ella y sino , deja ya la pena y busca otra mujer.
Yo me quede pensando en lo que me dijo ¿Pelearla? Quizás tenía razón. Ella había hecho de todo por meterse en mi cabeza y ahora que lo había logrado por completo, ahora que mi vida matrimonial no existía, que podía estar con ella sin esconderme, no quería saber más de mí.
La última vez que la bese, que sentí el calor de su cuerpo fue la gloria, pero a su vez su desprecio fue una puñalada en el pecho. Ahora sé lo que sentía ella cada vez que la rechazaba… ahora lo sé.
….
Nacho se sentía agobiado por los sentimientos, entre el dolor por todo lo vivido, por la traición de ella y por otro lado, el saber que ha pasado la noche con su hermanastro le ha destrozado lo poco que quedaba de su corazón.
Nayla se mantenía en silencio a su lado, sin decir una palabra, pero sabía que algo sucedía. En su cabeza se repetía la situación del cementerio y una pregunta le rondaba la cabeza ¿Quién era esa mujer y por qué luego de verla su actitud cambio un 100 x 100?
- ¿Puedo hacerte una pregunta? –
No era normal el entablar un diálogo luego de tener relaciones sexuales, pero en verdad le intrigaba saber sobre esa mujer.
Él la miró e hizo un gesto incitándola a continuar el dialogo y ella luego de dar un fuerte resoplido, se decidió por soltar la pregunta.
- ¿Quién es esa mujer del cementerio? – sus ojos de repente se tornaron n***o como la noche y podía sentir como su corazón comenzaba acelerar sus latidos. – si te incomoda no es necesario que me respondas ahora. – pero él necesitaba poder sacar de adentro todo el dolor y la frustración que llevaba.
- Camila es la mujer que amo y que odio con la misma intensidad.- y por alguna razón ella sintió que su alma se partía en dos, pero necesitaba saber la historia completa.
- ¿Por qué? ¿Me puedes contar el motivo? – entonces él se prendió un cigarro de marihuana y luego de darle una pintada profunda, comienza a relatarle brevemente sus motivos.
- Camila tenía una historia con su profesor y cuando supo que también al tenía mi hermanastra hizo lo que sea por descubrirlos y exponerlos, incluyendo seducirme para meterse en mi casa y en la cama de ella. – Nayla no comprendía nada y solo podía sorprenderse ante lo que le estaba diciendo. – yo perdí A mi novia que estaba embarazada y ella me enamoro fingiendo importarle mis sentimientos. Solo le importaba su maldito profesor y para alejar a mi hermanastra de él se acostó con ella. – ella hizo gesto de pero enseguida se disculpó.
- Lo siento, discúlpame. – dice apenada.
- No te disculpes, es un asco y no por las preferencias sexuales, no tengo nada en contra de las relaciones de un mismo sexo, solo que ella me genera ese sentimiento porque no le importó nada con tal de salvar, quién sabe de qué, a su profesor usándome a mí riéndose de mis sentimientos. Por eso la odio y por eso me viste duro con ella. – hace una pausa y vuelve hablar. – encima está con mi hermanastro, por lo que más desprecio le siento.
Nayla aparentaba ser una mujer bondadosa que hasta había logrado ganar la confianza de Nacho, pero la realidad es que de bondadosa no tenía anda y que guardaba un secreto que nadie podía imaginar.
- Pero la amas. – dice y ante esa verdad él se queda pensativo.
- Si, pero odiarla me hace despreciar ese sentimiento. – entonces ella quiso saber si volvería a estar con ella alguna vez.
- ¿Podrías perdonaría alguna vez y entregarte a ella nuevamente? –¿Podría hacerlo? La herida que aquella le había ocasionado fue tan profunda que no podría hacerlo nunca y eso lo sabía muy bien.
- No. Nunca perdonaría lo que me ha hecho y lo recuerdo todos los días para no olvidar que fue una mujerzuela sin sentimientos y que no vale nada.
Y dio pro finalizada la conversación, cuando se subió a horcajadas de ella y comenzó a besarla de nuevo.
Nacho desconoce la verdad y cuando la sepa será demasiado tarde.