14

1188 Palabras
¿Entonces debía pensar que se había enamorado de Daiana y me había llamado para dejármelo en claro? ¿será que lo que debo saber, lo que tanta necesidad tiene por hacerme entender es que está empezando una relación con alguna mujer y no quiere que nuestro pasado salga a la luz? Miles de razones vagan por mi mente, pero cada una me deja con otra confusión, la misma que intento responder y solo soy capaz de generarme más y más preguntas. - ¿querés preguntarme algo en particular? – me dice luego de sentir el frío e incómodo silencio entre los dos. - ¿queres saber si me separe por vos? – dijo así sin más. Niego como tonta, con un poco de miedo ante una respuesta que quizás es mejor no escuchar. Él se había sentado en el sillón de un solo cuerpo, en tanto yo me había acomodado en el de dos cuerpos. De pronto se pone de pie y se acerca a mí lo suficiente como para sentir que avanzo sobre mi zona segura e invadiendo mi espacio personal. - ¿queres saberlo Camila? – volvió a insistir sin dejar de mirarme fijamente a los ojos. Su cercanía me provocaba los mismos nervios que hace dos años atrás y por un momento pensé que todo aquello era una puesta en escena para vengarse de mí. Aun sostenía que su separación podía ser mi culpa. Intente ponerme de pie pero él no me lo permitió y en su lugar dijo lo que en verdad, era mejor no saber. - Me separe por vos. – dijo de repente y mis ojos se abrieron de par a par ¿cómo debía interpretar eso? Por un momento pensé que su mujer descubrió su aventura conmigo y entonces por eso se separaron y que él me odiaba por haberlo alejado de su hijo. Pero otra parte de mí, me decía todo lo contrario. Que quizás esos encuentros que habíamos tenido le habían hecho sentir cosas, que lo atormentaban y por eso tuvo que dejarla ¿y si lo dejó ella? ¿y si es ella la que consiguió otro amor? Todo esto me estaba matando la cabeza. - Debo irme. – dije queriendo levantarme pero él no me dejaba. Simplemente no quería dejarme salir y solo se me ponía tan cerca que no había casi oxigeno para los dos. – necesito . . . – intenté decir, pero él puso un dedo en mis labios y me pidió que no hablara. - Por favor. – me pidió. En ese instante en el que su piel toco mis labios, cerré mis ojos con la necesidad de querer sentir algo que no experimentaba hace mucho tiempo. Necesitaba sentir el calor quemarme el cuerpo, la desesperación porque sus manos me recorran completa, que sus labios besen cada espacio de mi cuerpo y su lengua bañe cada milímetro de mi ser, pero nada de esto estaba ocurriendo y realmente era frustrante. - Diego, déjame salir, por favor. – le pedi haciendo mi cuerpo más hacia atrás, ya que su cercanía me provocaba muchos nervios. - Dejame que te diga algo y si seguis con la idea de irte, entonces no voy a molestarte más, pero necesito que me escuches. – me pidió y consiguientemente se sentó junto a mí. – ante todo, vuelvo a disculparme por haber sido un idiota en preocuparme por esas fotos sin pensar siquiera que esa chica podría poner en peligro tu vida como lo hizo. Realmente estoy muy arrepentido por lo que hice y por lo que no hice también. – mi mirada se suavizó y mis dudas me volvieron a invadir. – perdóname Camila. – dijo al fin. De momento a otro se puso de pie y me dio la espalda, se dirigió hacia la ventana y apoyó una de sus manos en el vidrio y la otra en su cabeza. Podía notar cómo algo lo estaba asfixiando, algo que necesitaba sacar desde lo más profundo de su cuerpo, pero a la misma vez no lo dejaba, no lo liberaba. De pronto suelta algo que no me lo esperé, realmente esperé escuchar de sus labios todo, menos eso. Justamente eso. - Me enamore de vos. – soltó de golpe y se dio vuelta para encontrarse con mi mirada aún más confundida y entré en pánico e hice ademán para irme, para escapar de allí, pero él me detuvo. – por favor, solo escucha lo que tengo que decirte y después, si queres te vas y juro por mi hijo que no voy a correr atrás tuyo. – me dice y en cierto modo me convence o no sé que sucede, porque me quedé allí. Al ver que no me moví, que no volví a intentar irme, comienza a explicarme. Si es que se puede explicar un sentimiento como ese. – no sé como es que comenzaste a volverte indispensable para mí, que comencé a sentir la necesidad de verte, de escucharte, de estar con vos. No sé como los celos comenzaron a molestarme y el querer tenerte solo para mí, empezó a volverse una tortura. – yo no podía creer lo que estaba diciéndome. Realmente estaba muy conmocionada por sus palabras. – no me preguntes como llegue a este sentimiento que me ahoga, que em desarma por dentro, porque ni yo sé como te quiero tanto . . . – ¿te quiero tanto? Esperen ¿te quiero tanto? ¿acabo de escuchar bien? ¿me dijo te quiero? Me sentí ahogada, al punto de comenzar a hiperventilarme y pedirle suplicarle que me deje salir de su departamento, pero no lo hacía y eso comenzaba a desesperarme. Sabía que de quedarme un segundo más, que de escucharlo una milésima de segundos volvería a caer en sus brazos y realmente no sabía si quería o soportaría hacerlo. No porque sienta rechazo, de echo sigo manteniendo que es un hombre sexi y deseable, pero lo que cambiaba las cosas era que mi corazón estaba queriendo a alguien más y él no podía si quiera calentar mi cuerpo como antes. - Necesito irme. – lo tenía decidido, correría, escaparía de sus brazos. Aunque no sabía por qué estaba allí, necesitaba escapar del deseo que no siento y que temo volver a sentir. - ¡espera! – intentó detenerme tomándome del brazo y girándome sobre mi misma hasta quedar con nuestros rostros a una respiración de besarnos. – miénteme. – dice y no comprendo. - ¿qué? – no lograba entender porqué me decía eso. O bien, me lo estaba pidiendo ¿o no? - Mentime. – repitió. – no me importa que por mí no sientas lo mismo que antes, solo quiero que me des un momento, que me hagas sentir que aun tu cuerpo tiembla al tocarlo, que su boca se muere por besarme al igual que antes. Decime mentiras sin ponerte a pensar que quizás estés lastimándome. Porque necesito creerlo. – se me acerca lo suficiente como para no dejarme pensar en nada, ni mucho menos reaccionar ante lo que iría hacer. – necesito hacerte el amor. –
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR