La reina oscura
Henry Stuardo - Rey de Smut
Narrador.
El rey se encontraba solo. Todo lo que anterior había hecho, lo que había gozado se vio opacado por la presencia de esa carta. Su sobrina había sido específica en que lo destruiría para siempre sin reservas y que Smut ella lo controlaría con hierro y fuego.
“Cortaré tu cabeza con mi espada y le daré tus cesos a los cerdos”
Eso solo era un pequeño fragmento de lo que guardaba esa nota, lo más grande fue la reacción de éste.
— Lo que estoy preparando para ella, la dejara sin esas ínfulas de reina empoderada — su sirviente rió como él lo hacía. Algo que desconocían, era todo lo que la princesa estaba dispuesta a hacer por salvar a su reino.
— Mi rey, ya envié al espía a Neverest —
— ¿Qué supiste de los Smuters? — preguntó muy curioso.
— Los lanzó a las afueras de Neverest, unos quemados y otros simplemente muertos. Nos desperdiciamos la oportunidad de tomar los cuerpos y traerlos —
— ¿El cuerpo de Shannon? —
— Está aquí mi señor, esperamos por los Smuters para darles vida — dijo el sirviente asegurando que una mordida los reviviría y comenzaría el duelo.
— No hace falta, yo mismo lo haré —
— Mi señor, puede ser peligroso —
— ¡No me dirás qué hacer bastardo! — gritó tan fuerte y sus ojos eran completamente negros. El sirviente se alejó muy temeroso de lo que pudiese hacer contra él. — ¡Vamos! —
Ambos caminaron hasta donde permanecían los cuerpos, entre ellos el de Shannon. Una Smuter quien saciaba los deseos más primitivos del rey. Y ahora que su físico había cambiado, se mostraba muy ansioso por disfrutar de las deliciosas caricias de ella.
Ya en el cuarto que parecía más un basurero lleno de desechos fecales, comenzaron las mordidas, llenando de más sangre aquellos cuerpos bestiales. El rey se sentía complacido y reía como loco mirando como los espectros retomaban el aliento y se transforman en figuras hermosas.
— Hermosa Shannon — decía acercándose a ella que lo miraba sorprendida por todo aquel cambio y con el cuerpo deseando ser arrastrada a los confines de los deseos. Se fundieron en un abrazo mientras todos cambiaban sus formas y los miraban con agrado.
Parecían ya una pareja llena de maldad y perversión y los demás apañaban esas conductas ya que eran igual o peor que esos dos. El rey podía sentir un gran poder teniendo a la mitad de sus primeros Smuters. Se sentía vencedor, solo faltaba que llegara ese hechicero del cual tan le hablaban y que todos los Smuters se unieran con él y así atacar a Neverest y destruir a su sobrina a expensas de ella haberle advertido que lo mataría sin piedad.
— Quiero al hechicero lo más pronto posible aquí — dijo a su sirviente saliendo ya todos sin acercarse a la luz. — Quiero que todos ya estemos preparados para atacar —
— Así será mi rey —
— El reino de Neverest sera mío y mi sobrina también lo será —
—No te desenfoques de lo que realmente importa— Shannon habló pero en su rostro podía marcarse los celos incontrolables que eso le causaba.
El rey se acercó lentamente y la tomó por el cuello. El rostro de ella se tensó de inmediato. Besó su labios con fuerza, introduciendo su lengua sin decoro alguno.
Todos al ver lo que ocurría se marcharon. Los sirvientes salieron, mientras que los Smuters atravesaban la pared que reflejaba un cuatro victoriano, que al momento de atravesarlo se convertía en un espejo.
Shannon y Henry Stuardo se envolvieron en un momento de perversión. La fuerza de sus embestidas hacían de sus gritos estruendos en todo el palacio.
La noche fue intensa, disfrutó de su nueva transformación donde la juventud lo arropó y Shannon efectivamente de todo lo que careció en los primeros encuentros. Las horas siguientes, ya en el amanecer y pasada las horas, disfrutó el rey de un festín acompañado de sus novias, sus guardias de confianza y la legión de Smuters que ahora pertenecían a su reino.
La dicha se había apoderado de él tanto, que por un momento pensó en que estaba bien así, pero la pobreza que iba acercándose lo despertó de esa ilusión.
— En tu salud mi rey, que la vida sea eterna igual que la sangre que corre por mis venas — todos sonaron sus copas, riendo a carcajadas y manifestando una felicidad absoluta.
Una vez en su habitación el rey se quedó sentado con la cabeza dándole vueltas pero incapaz de pegar ojo, los ojos verdes de Shannon le miraban acusadores desde el fondo de su mente. Se acercó a la puerta queriendo ir a buscarla, estaba hechizado, se veía enrollado en esas sábanas con ella. La pensaba, la imaginaba, la soñaba. Era casi un deseo al que no le encontraba realidad. ¿Se había encaprichado el rey? era muy probable.
Por el rabillo del ojo la Shannon vio como podía acercarse al rey. Ella tenía planes pero el rey no lo sabía. Caminó a pasos firmes y atravesó el umbral. Tocó con delicadeza la puerta de la habitación del rey y se encontró con uno bastante despierto. Ella sonrió y deseó pasar.
— Espero que para mi rey no sea de desagrado mi presencia desde de mi pequeña muerta —dijo la joven.
— Te esperaba —
Decir estas palabras, sirvieron de inicio para el encuentro que esa habitación iba a presenciar.
Aquel hombre hurgaba bajo sus ropajes y sacaba un m*****o pálido, enorme y nudoso pero dispuesto a hacer disfrutar a esa mujer. Shannon intentó no ver de nuevo ya que al ver aquel m*****o que iba erectándose se estaba asustando pero le gustaba. Le amenazó y le suplicó pero el trasgo respondió sonriendo y explorando el ano de la vampira con sus dedos.
El dolor y la humillación se mezclaban en el ánimo de aquella mujer que no paraba de gemir mientras el rey dilataba su orificio para hacer más fácil la penetración.
El trasgo terminó de arrancarle las ropas y comenzó a acariciar a la joven con manos expertas. Con horror la joven vio como su cuerpo respondía con placer a las caricias y se excitaba sin poder evitarlo.
El trasgo se dio cuenta y con una sonrisa maligna y alzó su culo y le separó las piernas acercando la boca a su sexo.
La lengua caliente y áspera del trasgo le chupó el sexo excitándola y la princesa tuvo que morderse los labios para no gemir. La bestia siguió chupando y sorbiendo sus flujos sin que ella, indefensa, pudiera hacer nada más que acallar sus gemidos .
Con un movimiento brusco se incorporó puso el culo de la vampiro en pompa y acercó el m*****o a su ano. Con un empujón suave pero constante fue penetrándola disfrutando de cada centímetro de aquel culo estrecho y virginal. Todo el cuerpo de la vampiro tembló por el dolor y el asco de tener a aquel animal encima de ella aliviándose con su cuerpo.
— ¿Te está gustando? — preguntó el rey mientras levantaba la cabeza para verle los pechos.
— Sí, mucho — dijo Shannon muy excitada y con el sexo húmedo.
Las lágrimas corrían por las mejillas por el intenso escozor que le suponían las penetraciones del rey. Con cada empujón sentía como cada variz y cada verruga se desplazaba por sus entrañas hiriéndola y humillándola. En ese momento, cuando creyó que no podría más y que se desmayaría una idea comenzó a surgir en su mente y como un naufrago a punto de ahogarse ahogó los gritos de dolor y se agarró a ella.
Con sorpresa, el trasgo vio como la joven que hacia un momento se retorcía de dolor trataba de relajar su culo y comenzaba a acariciar su sexo.
El trasgo intentó dominarla haciendo sus penetraciones más rápidas y profundas, pero poco a poco el dolor fue disminuyendo y aunque no desapareció quedó apagado por el placer que comenzaba a sentir la joven.
Los suaves gemidos que comenzó a emitir la joven le confundieron y le excitaron a la vez. El rey tiró de la melena de la joven para erguirla y así poder sobar y pellizcar sus pechos. Ella gimió de dolor pero no intentó resistirse y se volvió con una sonrisa provocadora.
Con un empujón, Shannon se separó ahogando un suspiro de alivio cuando el m*****o del trasgo salió de su ano. Ella se giró y se tumbó boca arriba abriendo su piernas con una sonrisa. El rey no se hizo esperar y la volvió a penetrar con movimientos rápidos y profundos mientras la joven gritaba cada vez que el rey golpeaba con su pubis el sexo excitado y rebosante de la vampiro.
El rey se agachó, chupó y mordisqueó sus pezones mientras aquella desconcertante humana le miraba con ojos rebosantes de placer y deseo. Con un último y salvaje empujón que hizo que todo el cuerpo de la joven se estremeciese, el rey se corrió soltando hirvientes chorreones de semilla en las entrañas de la vampiro.
El rey levantó un momento la cabeza para ver como Shannon se acariciaba y se introducía los dedos en el coño con los ojos cerrados sólo concentrada en darse placer.
Tras eyacular, el trasgo sacó su gigantesca polla aún erecta del culo chorreante de la vampiro y utilizó su congestionado glande para golpear el clítoris de ella con la fuerza de una almádena hasta que todo el cuerpo de una Shannon se estremeció y combó víctima de los relámpagos de dolor y placer que recorrían su cuerpo.
— ¡Vamos sigue! — dijo Shannon cada vez más excitada.
— No puedo — se defendió el rey. — Dane un momento —
— Pues entonces mírame — dijo ella sonriendo maligna.
El rey sin nada que hacer no pudo evitar meter su mano en el interior mientras veía a Shannon masturbarse. Sus movimientos eran cada vez más rápidos y bruscos y jadeaba y gemía intentando inútilmente controlarse.
Finalmente ella se corrió con un grito estrangulado y todo su esplendido cuerpo se tensó y tembló sacudido por sucesivas oleadas de placer.
Cuando abrió los ojos vio al rey pajeándose y sonrió. El rey se quedó parado como un ciervo pero ella se acercó a él aun desnuda y metiendo sus manos suaves y de dedos largos en él le sacó la polla erecta y caliente y comenzó a acariciársela.
— ¡Oh! así que los reyes transformados tienen pollas grandes — dijo ella a su oído haciendo que el rey se corriese en sus manos.
Él se quedó quieto, hipnotizado por los profundos ojos verdes de Shannon y con su polla decreciendo lentamente entre sus manos.
Con una sonrisa, ella apartó las pequeñas ropas del rey nuevamente, se metió el pene semierecto del rey en la boca y comenzó a chuparlo con fuerza. Poco a poco el pene del rey fue creciendo en la boca de Shannon hasta llenarla por entero. En ese momento empezó a acariciarlo con su lengua con más suavidad, haciéndole disfrutar y embadurnándolo con su saliva, el rey gemía suavemente y acariciaba el pelo de la mujer con torpeza.
Shannon se irguió y apartó las sábanas de su cuerpo mostrando al hombre su cuerpo blando y generoso con unos pechos grandes y unos pezones rosados e invitadores. Shannon alargó la mano y la introdujo en el triángulo de oscuro vello que había entre las piernas de ella.
La vampiro se estremeció ligeramente al notar los dedos del rey acariciar su clítoris y penetrar en su húmedo y cálido interior. Excitada y deseosa por acoger el brillante m*****o del rey en su interior se agachó y le dio al hombre un largo y húmedo beso. Su boca sabía tan fuerte a una mezcla de Whisky y tabaco que le hicieron vacilar pero rápidamente se puso a horcajadas y sin darle tiempo al rey a reaccionar se metió su polla hasta el fondo. Había dedicado tanto tiempo a otras mujeres que hacía años que no yacía con un hombre.
La sensación de tener de nuevo un m*****o vivo, caliente y palpitante en su interior fue tan deliciosa que no pudo evitar un grito de placer y satisfacción. Las sensaciones irradiaban desde su v****a y se difundían por todo su cuerpo despertándolo de un largo sueño. Comenzó a moverse con movimientos lentos y profundos mientras dejaba que el rey manoseara y pellizcara sus pechos y sus pezones volviéndola loca de deseo. Cuando se dio cuenta estaba saltando con furia sobre el hombre empalándose con su m*****o duro y ardiente. El orgasmo interrumpió el salvaje vaivén unos segundos mientras Shannon jadeaba con su cuerpo crispado y sudoroso pero inmediatamente siguió subiendo y bajando por su pene con su coño aun estremecido hasta que notó como el rey se corría dentro de ella inundando su v****a con su semen espeso y caliente.
Shannon se derrumbó agotada sobre el rey y sintió el m*****o del hombre decrecer lentamente en su interior. Cuando recuperó el resuello depositó un beso en la frente del hombre que ya roncaba ligeramente, se levantó de la cama y salió sigilosamente de la habitación.
Se tumbó en su cama agotada pero satisfecha. Alargó su mano y recogió un poco de la leche del rey que había escurrido por el interior de sus muslos. La observó a la luz de la luna y la acarició entre sus dedos. En ella residía su futuro, aunque sabía perfectamente que no era una jovencita, aún era fértil y pretendía aprovecharlo.
Quería ser la primera en estar con el rey después de esta nueva etapa y no pretendía darle la oportunidad a otra vampira.