Dicen que la felicidad es efímera, que hay que valorarla a cada segundo ya que en cualquier momento esta se puede desvanecer, derrumbándose como un castillo de naipes antes el más mínimo movimiento. Pero para Ana Marie su felicidad parecía perpetua, estaba más animada y se dejaba convencer con más facilidad las salidas que planeaban Daniela y María Luisa; la primera no sabía si asustarse o no, mientras que la segunda sonreía con satisfacción y alegría.
Ana Marie estaba en su habitación, escribiendo.
Si bien su historia solo fue vista por 1k, se sintió eufórica y recibió muy buenos comentarios; aunque claro, también recibió uno que otro mal intencionado, pero nada comparado con los otros. Que la impulsaban a seguir adelante. Y, pese a su inseguridad, continúo escribiendo y ya iba por la mitad de la historia llegando a la parte de las tensiones y dejando atrás la inocencia con la que empezó en un principio.
Unos toques a su puerta hicieron levantar su mirada de la pantalla de su laptop, su ceño fruncido indico que la interrupción la molestó un poco, suspiró:
–Pasa –indicó, Daniela entro sin perder ni un segundo, Ana Marie alzo las cejas –. ¿Y eso que has decidido tocar la puerta? –Preguntó.
Daniela se sentó en el borde de la cama, y luego acomodo un mechón azul turquesa atrás de su oreja. Se había teñido el cabello. Otra vez.
–La última vez que entre sin tocar me lanzaste una almohada a mi rostro –farfulló, mientras intentaba ver que hacía en su laptop a través del reflejo de sus gafas.
– ¿Qué quieres? –interrogó Ana Marie, poniendo a un lado su laptop.
Daniela hizo un gesto indignado.
– ¿Acaso debo querer algo para ver que hace mi amiga y compañera de cuarto? –Ana Marie quiso replicar, pero Daniela la detuvo –. No respondas. Pero enserio, ¿qué haces tanto en tu laptop? Nunca pasas mucho tiempo con ella a menos que estés escribiendo otra historia, pero no te he oído murmurar sobre una trama o investigación sobre una cultura para adaptarla –dijo en tono detectivesco –. Así que por eso vine a ver que estás haciendo, Ana.
Ana Marie miro a su amiga casi sin expresión alguna. Aun no quería contarle a Daniela sobre sus escritos, pese a que ella ya había leído la historia de forma indirecta en dicha página, pero la mejor parte es que Daniela desconoce quién es la autora, porque la imagen de perfil es un icono de caricatura. La chica sentía que llevaba una doble vida por mucho que sonase ridículo e infantil, pero disfrutaba del anonimato que ella misma se había proporcionado. Pero se sentía mal por ocultarle a su amiga que se había atrevido a publicar sus escritos. Así que, como compensación, le dedicaría un capitulo y de paso le diría que ella es la escritora de “Wild magic”.
–Tienes razón, paso mucho tiempo en la laptop, pero es porque he recuperado la comunicación con mi hermana –medio mintió, después de todo si había recuperado un poco su relación con Ana Lucia.
– ¿En serio? ¡Es fabuloso! Con razón estas tan animada –negó varias veces la cabeza con una sonrisa –, y yo que creía que un hombre te tenia así.
– ¡Daniela! –exclamó con las mejillas calientes.
–Ya, ya –alzó las manos –. No me culpes por pensarlo, sabes que muchas cosas locas se ven hoy en día. Como esas relaciones raras a distancia.
Ana Marie miro seriamente a Daniela; preguntándose si aún era tarde para buscar otra compañera, pero en el fondo sabía que no la reemplazaría nunca. Después de todo es su mejor amiga.
–Debes dejar de ver programas extraños –siseó e intento cambiar de tema –. ¿Cómo vas con Axel? Los he visto más apegados últimamente, a mí me huele a boda –canturreó burlona al ver el rostro de su amiga adquiría un tono carmesí.
Si había algo que podía distraer a Daniela era el tema Axel. Por lo que Ana Marie recurría a ese tema que, siempre y digo siempre, lograba distraer a su amiga; aunque tuviera que escucharla por horas sobre Axel era un mal necesario justo ahora.
–Ya deja de decir tonterías –pidió con las mejillas encendidas –. Aun llevamos poco tiempo juntos, Ana. Además, aun no pienso en boda.
Ana Marie tuvo que contener las carcajadas por el rostro de su amiga, Daniela la fulmino con la mirada y le lanzo una pequeña almohada a su rostro, Ana Marie se acomodó los lentes que se habían torcido ante el golpe.
–Cuidado a donde apuntas –bromeó, apago su laptop se levantó de la cama y la guardo en una gaveta. Luego se giró para ver a su amiga –. Ahora sí, cuéntame de esa cita que Axel preparo para esta noche.
Daniela sonrió, y empezó a contar con lujo y detalle sobre la cita que Axel planeaba.
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–Y dime, ¿cómo estuvo tu día, Ana Marie? –Preguntó Ana Lucia al otro lado de la pantalla, ambas hermanas habían decidido hablar por Skype.
Ana Marie encogió los hombros.
–Pues bien, como siempre, Ana –contestó lacónica.
Su hermanita frunció el ceño.
– ¿Todo bien?
–Sí, sí, todo bien. Es solo que… –no sabía si preguntarle o no –. ¿Cómo han estado tú y Ryan? Y, antes de que me interrumpas, aun no lo apruebo pero no lo has mencionado ni nada por el estilo –sonaba muy preocupada por su hermana –. ¿Está todo bien entre ustedes?
El rostro de Ana Lucia enmudeció. Y Ana Marie supo en ese momento que algo si había pasado, que no era su imaginación, y quizá la relación había llegado a su fin o tenían problemas. No lo sabía y no le importaba. Solo quería estar ahí para su hermana. Desde que recupero contacto con su hermana (hace ya casi tres semanas), había notado que algunos días estaba decaída y otros como si nada; pero lo que más la intrigo fue el horario con el que la llamaba o escribía casi sin falta, normalmente hablaban por más tiempo en las mañanas y en las tardes.
–Entonces si pasa algo –concluyó al ver el rostro de su hermana –. ¿Quieres que valla a visitarte? Puedo hablar con los profesores como cuando fui a Sierra Cayena.
–No, no es necesario –se negó Ana Lucia, conmovida por la sugerencia de su hermana, sonrió tristemente –. Debí habértelo dicho hace tiempo, pero no quería, tenía miedo.
– ¿Decirme que? –interrogó algo seria, pero calmo su gesto y voz, no quería espantar a su hermana –. ¿Es algo malo? ¿Paso algo malo entre ustedes?
Ana Lucia mordió su labio inferior.
–Terminamos –soltó rápidamente –, Ryan y yo terminamos.
Ana Marie estaba preparada para cualquier escenario como un embarazo o cualquier otra cosa, menos esto. Quedo paralizada, no sabía que decir ni que hacer, por una parte quería sonreír y gritar con alegría, pero no sería correcto; después de todo, su hermana lo amo y merece que, pese a que no le agradaba Ryan, tomara la noticia con su debido respecto.
–Lo siento mucho –dijo aunque no lo sentía en lo absoluto, su hermana la miro sorprendida –. Debió ser muy difícil para ti, lo siento.
–No, no. No lo sientas, después de todo tú y mama tenían razón –rio sin gracia –. Soy una tonta.
–No eres una tonta –sentenció seriamente –. Eres ingenua e inocente, pero no una tonta...... –pauso y parpadeo varias veces –. Espera, si tú y él terminaron, ¿dónde te estas quedando, Ana Lucia?
–Con una amiga.
–Una amiga –repitió incrédula –. ¿Desde cuando tienes amigas en Villa Olive?
–Desde que empecé a trabajar –soltó sin pensarlo y los ojos de su hermana mayor se abrieron como platos. Rio nerviosamente y haciendo manos de jazz dijo –: sorpresa.
La mente de Ana Marie era una revolución. Sus sentimientos estaban revueltos, pero los que resaltaban era: enojo, felicidad y orgullo. Estaba enojada porque su hermana no había compartido con ella que había obtenido su primer trabajo, felicidad por el gran logro de su hermana y orgullo por ver como su hermanita estaba creciendo. Las lágrimas aguaron sus ojos haciéndolos brillantes, su hermanita la vio preocupada a través del Skype.
–Ay, Ana –su voz sonaba pequeña, pero orgullosa –. Me alegro mucho por ti, sabía que podías hacer más cosas. ¿De qué se trata tu trabajo? ¡Tienes que contarme! –terminó exclamando como una niña.
–En un salón de belleza. Ay, Ana, Priscila mi jefa es la mejor, me da grandes consejos y….
Esa noche las hermanas se pusieron al día con los acontecimientos de su día a día. Ana Marie le contó sobre sus historias y el creciente sentimiento hacia Álvaro, mientras que Ana Lucia le informaba que pese a su rompimiento poco a poco estaba saliendo hacia adelante gracias a su trabajo, a Priscila y Sisi. El lazo que al principio estaba fisurado se estaba reconstruyendo, pero ojo, que aún hay mucho por venir de estas dos hermanas. Como posibles romances ya sean antiguos o nuevos, nuevas amistades y nuevas dificultades; poniendo su lazo a prueba.