–No puedo creer que me hayas convencido de hacer esto –refunfuño Ana Marie, mientras preparaba a uno de los perros para las adopciones –. No me malinterpretes, amo a los animales, pero nunca fui buena para pintarles las uñas. ¡Quédate quieta, Ío! Tengo que dejarte bonita para que te adopten. La pequeña shih tzu volvió a esconder su patita pese a las protestas de Ana Marie, la chica hizo un mohín, había manchado su pelaje. Otra vez. Daniela rio ante eso. –Sigue así y le teñirás todo el cabello –bromeo Daniela ganándose un trapo en su rostro, se lo quito con gracia –. Uy, tenía pelos. ¿Sabes a qué hora vendrá Álvaro? Se supone que nos ayudaría a preparar a estas linduras. –Está ayudando a Antonio con Alexandra y Maximiliano –respondió mientras trataba de terminar de pintar las pequeñas u

