Tras quedarse un buen rato en la ducha para lograr quitarse el hedor del estiércol, Magnus sale a su cuarto y puede reparar en el esfuerzo que ha hecho Daphne para dejarle la cama perfectamente tendida. Se deja caer en la silla al lado de la cama y se queda pensando, cada cosa que le pide que haga, cada cosa que pretende sea humillante para ella, Daphne sólo consigue hacerla bien y mejor que cualquier otra persona. —Necesito pensar en algo que realmente la humille… Pero todo lo convierte en un triunfo. Deja a su esposa de lado un momento y decide llamar a Dalila para preguntarle cómo están las cosas por la casa y también para hablar acerca de la invitación que le ha hecho al padre de Daphne. “¡Hola, padre! ¿Qué tal va tu luna de miel? —Le responde ella con ese ánimo que lo hace sonreír

