¿Podía confiar en lo que Denisse decía? En cuanto me contó sobre el incendio, sentí el impulso de correr a casa y verlo por mí misma. Quería saber sí esa misteriosa mujer se trataba de mi hermana y más que nada, moría por saber sí ese hombre junto a ella era el señor Daniels. Aunque cómo siempre, averiguarlo estaba fuera de mis posibilidades. Esperé, de pie, hasta que Denisse subió a su coche y se marchó sin notar al señor Daniels, aun apoyado en el Rolls Royce. Cuando ella dejó de verse, yo encaminé hacia él, escondiendo el impacto de lo que acababa de saber. Lo oculté lo mejor que pude antes de reunirme a su lado. —Mi señor... Sin escucharme, rodeó el auto y sin tacto me estampó contra la puerta del copiloto. Jadeé, algo sorprendida y asustada. —¿Mi señor, qué hace...?

