Por primera vez en muchos días, desperté expectante. Luego de una ducha rápida, verifiqué mi imagen en uno de los muchos cristales de la sala, después tomé mi mochila y salí de casa. Me sentía algo nerviosa pero también bastante emocionada, al fin iba a iniciar mi vida universitaria. Gracias a las extrañas influencias de Miriam, había logrado un lugar en una prestigiosa universidad. Fuera, en la calle, ya me esperaba un clásico auto n***o. Y junto a él, su conductor. Me sentí algo decepcionada al ver que no era el señor Daniels, sino su... ¿subordinado? —¿Estás lista, Lizzy? Medio asentí, algo temerosa de él. Desde la reunión con sus socios y el desastroso final, en el que hubo una gran pelea entre 2 importantes miembros de la mafia, apenas y había visto al señor Daniels. Ese día hizo

