El mundo se derrumbó a su alrededor.
Emily sintió que caía, pero no había suelo bajo sus pies. Solo vacío.
El frío le calaba los huesos, la presión en su pecho era insoportable, como si algo la estuviera arrancando de la realidad. El reflejo la estaba tragando.
Y entonces, de repente, todo se detuvo.
El silencio era absoluto. Ni el más leve murmullo, ni el sonido de su propia respiración.
Emily abrió los ojos, sintiendo una extraña pesadez en su cuerpo. Ya no estaba en la mansión.
Se encontraba en un enorme salón de piedra, iluminado por lámparas antiguas. Las paredes estaban cubiertas de espejos de distintos tamaños y formas. Algunos estaban rotos, otros cubiertos con telas desgastadas. Un escalofrío le recorrió la espalda al notar que los reflejos en los espejos no se comportaban como debían. A veces parpadeaban con un ligero retraso. Otras veces, no la reflejaban en absoluto.
El aire tenía un peso extraño, como si el tiempo se moviera de manera diferente aquí.
Emily tragó saliva y dio un paso adelante. El eco de sus propios pasos sonó distorsionado.
-Bienvenida al otro lado -dijo una voz tras ella.
Emily se giró de golpe. Kael estaba allí. Ya no era solo un reflejo borroso; su presencia era tan tangible como la de ella. Llevaba la misma ropa oscura, pero en este lugar su figura parecía más definida, más real.
-¿Qué es este lugar? -preguntó Emily, con el corazón latiéndole con fuerza.
Kael esbozó una sonrisa torcida.
-El reflejo de lo que alguna vez fue tu hogar.
Emily frunció el ceño.
-Eso no tiene sentido.
Kael caminó lentamente hacia uno de los espejos. Su reflejo era diferente. En lugar de su imagen, el cristal mostraba un recuerdo.
Emily se acercó, sintiendo un escalofrío al ver la escena dentro del espejo: una mujer de cabello oscuro y ojos intensos, de pie en este mismo salón. Llevaba un vestido largo, su postura era recta, y su expresión, de pura determinación.
-¿Quién es ella? -susurró Emily.
Kael la observó con seriedad.
-Tu antepasada. Eleanor Voss.
El nombre despertó algo en Emily. Lo había escuchado antes.
-Ella fue quien selló este lugar -continuó Kael-. Y me encerró aquí.
Emily sintió un nudo en el estómago.
-¿Por qué?
Kael desvió la mirada.
-Porque las Voss protegían el equilibrio entre los mundos... y pensaron que yo era una amenaza.
Emily sintió que su pulso se aceleraba.
-¿Lo eres?
Kael la miró fijamente.
-Eso es lo que debes descubrir.
El silencio se extendió entre ellos.
Emily apartó la vista del espejo, tratando de calmar su mente. Nada de esto debería ser real. Y sin embargo, lo era.
La imagen dentro del espejo cambió. Ahora mostraba a Eleanor en medio de un círculo de luz azul, rodeada por símbolos antiguos grabados en el suelo de piedra. Su boca se movía, como si estuviera pronunciando un conjuro.
Y entonces, la imagen se volvió oscura.
Emily sintió un escalofrío.
-¿Por qué mi familia haría esto?
Kael no respondió de inmediato. En su rostro había algo más que enojo. Algo parecido a la tristeza.
-Las Voss han sido guardianas de los espejos durante siglos. No permiten que nada cruce libremente entre los dos mundos.
Emily frunció el ceño.
-Pero yo lo hice.
Kael la observó con interés.
-Sí. Lo hiciste.
Emily sintió un nudo en la garganta. Si había logrado cruzar, significaba que tenía una conexión más fuerte con este lugar de lo que imaginaba.
Entonces, un sonido rompió el aire.
Un susurro. Bajo, inhumano.
Emily giró la cabeza rápidamente. Algo se movía en la oscuridad del salón.
-¿Qué fue eso? -preguntó en voz baja.
Kael se tensó.
-No estamos solos.
Las sombras en los espejos comenzaron a agitarse. Algo estaba despertando.
Emily sintió una punzada de miedo. Este lugar no solo era un reflejo del pasado... también era una prisión para otras cosas.
Y ahora, las sombras sabían que ella estaba aquí.
El sonido se intensificó. No eran simples murmullos. Eran voces.
Emily se giró hacia un espejo a su izquierda. La imagen en él ya no era su reflejo.
En su lugar, había un pasillo largo, oscuro, lleno de figuras en penumbra. Sus rostros eran indistintos, sus formas distorsionadas. Pero la miraban.
Emily sintió el impulso de retroceder.
-¿Quiénes son?
Kael cerró los ojos por un instante, como si intentara escuchar mejor.
-Almas atrapadas entre los reflejos -susurró-. Espíritus que nunca encontraron el camino de regreso.
Emily tragó saliva.
-¿Nos están mirando?
-No. Te están mirando a ti.
El aire se volvió aún más frío. Las sombras dentro del espejo comenzaron a moverse.
Emily sintió un cosquilleo en la piel. Un instinto antiguo le susurraba que corriera.
Pero no pudo.
Las sombras cruzaron el cristal.
El espejo tembló como el agua de un lago perturbado por una piedra. Y luego, las sombras salieron.
Emily gritó y dio un paso atrás. Eran rápidas. Más rápidas de lo que esperaba.
-¡Emily, atrás! -advirtió Kael.
Una de las sombras se lanzó hacia ella.
Emily levantó los brazos para protegerse, pero no sintió impacto. En su lugar, la sombra la atravesó como una ráfaga helada.
Un dolor agudo estalló en su pecho. Por un instante, no pudo respirar.
Emily cayó de rodillas, jadeando. La sombra le había robado algo. Algo que no podía ver, pero que sentía que se le escapaba.
Kael extendió una mano.
-¡No dejes que te toquen!
Emily se obligó a ponerse de pie. Su sangre hervía.
El miedo se convirtió en algo más.
Rabia.
Instintivamente, levantó una mano hacia el espejo más cercano. Algo dentro de ella despertó.
El espejo brilló con un resplandor azul.
Las sombras se estremecieron, alejándose. Le temían.
Emily sintió que su magia respondía. Los espejos eran la clave.
-Si salieron de los espejos... -murmuró.
Kael entendió al instante.
-Pueden ser devueltas.
Emily extendió la mano y tocó el espejo.
Una ráfaga de luz azul se extendió desde sus dedos, envolviendo la superficie del cristal. Las sombras gritaron.
El espejo comenzó a absorberlas, una a una. Chillaban al ser arrastradas, aferrándose al aire, pero no podían resistirse.
Emily sintió una presión en su pecho. Su corazón latía con fuerza. Sabía cómo hacerlo.
La última sombra fue absorbida con un estruendo sordo.
Emily cayó de rodillas, respirando con dificultad. Lo había logrado.
Kael la miró con asombro.
-Eres más fuerte de lo que imaginaba.
Emily lo miró, el sudor perlándole la frente.
-Esto... esto fue una locura.
Kael sonrió con suavidad.
-Bienvenida a tu verdadero linaje.
Emily tragó saliva. No podía seguir negándolo.
Era una Voss.
Y este era solo el comienzo.