Cuando me acosté, pensé en la vida que cada uno tenía en ese momento. Mi papá estaba en otro continente salvando personas que no conocía. Mi mamá era una mujer exitosa en los negocios, pero su vida romántica era tan seca como una piedra. Maximiliano era una especie de cuervo que esperaba el momento oportuno para atacar a su presa. Perla vivía más en el trabajo que con su hija. Y Nicholas era un fantasma. Ninguna de esas personas habría imaginado que su vida se tornaría en un huracán que destrozaría todo a su alrededor. Era cierto cuando le dije que esa historia fue escrita por la persona más cruel sobre la faz de la tierra. Parecía como si el mismo Lucifer en persona subiera del infierno y se sentara frente a una plaza a relatar la historia. Ninguna persona cuerda habría soportado tanto,

