Un poco antes de las seis, ya estaba saliendo al pasillo. Alek también despertó temprano y caminaba en zig zag por el estrecho lugar, con las manos atrás y la espalda recta. —Bro. Buenos días —saludó con pesadez. —¿Qué hay...? —Nada... En eso, escuchamos una puerta abrirse y algo siendo arrastrado, volteamos al final del pasillo y vimos al matrimonio Goldman que salía de su habitación, vestidos con ropa casual y un par de grandes maletas. El señor Geralt saludó y le pidió a Alek que lo ayudara a bajar una de las maletas. Alek le cogió el equipaje y fue tras de él, mientras la señora Leyla dejaba un par de sobres blancos en la entrada de las habitaciones de sus hijas y cerraba las puertas. —Buenos días, Nykolas. Mira, como siempre surge algo en el hotel, nos toca irnos ahora... —En eso

