La mañana siguiente me desperté con mucho vigor. Iba a ir a un lugar nuevo para mí, uno que investigué la noche anterior y era más vistoso que Haltes, con muchos sitios de esparcimiento para la gente joven y hasta parques de diversiones. Quería conocer, estaba dispuesto a arrastrar a las hijas Goldman y a Alekséi a todos los sitios de interés de ese nuevo lugar. Estaba tan entusiasmado que me desperté antes que la alarma y la apagué anticipadamente. El día ya había comenzado para mí. Coloqué Guns N’ Roses en el celular y me fui a duchar con agua fría. Coreé la de Welcome to the jungle y no me importó desafinar en los gritos de Axl. Me vestí moviendo el bote y sacudiendo la cabeza como si tuviese el cabello muy largo. Cuando estuve listo, llamé a Amelia, no me atreví a tocar la puerta de su

