Luego de mi cumpleaños, el tiempo se volvió líquido. Ya tenía un año con Amelia. ¡Un loco año siendo novio de Amelia! Y obviamente lo celebramos... En la misma playa donde todo comenzó. «¡Brutal!, como diría ella». Y como si la vida no pudiese mejorar, llegó una personita para alegrarme la vida. Reyna estaba internada en la clínica María Colina de Arvelo. Apenas mi tía me llamó, hablé con el señor Geralt y me dio el fin de semana libre. Arvelo se convirtió en mi destino y un bus en mi vector. Cuando llegué, supuse que ya había sucedido. —Me lo perdí, me lo perdí... —susurré mientras corría por los pasillo de la clínica. Seguí las flechas y carteles hasta que di con el área de maternidad. En una amplia sala azul y blanca, vi a mi tía sentada junto a varios hombres. —¡Tía! ¡Tía bell

