Capítulo 5

4802 Palabras
A la mañana siguiente, para sorpresa de todos, Taylor aparece en la academia, no mostraba signos de fatiga ni daño alguno. Trent estaba sorprendido, y sobre todo asombrado por la milagrosa recuperación del joven. Era el último día y Taylor no deseaba desperdiciar más tiempo, pero antes de que pudiese ir con Trent, el jefe lo detiene.   – Si valoras tu vida, te detendrás ahora mismo, Es un milagro que estés vivo, así que no tientes a la muerte   – Siete días, ese es el tiempo que me dio, y hoy se cumple. No entiendo bien como fue la locura que Re Espíritu, pero gracias a ello soy capaz de hacer esto Taylor estira su brazo revela su aura oscura que rodeaba su mano y rápidamente esta cubrió todo su cuerpo mostrando la habilidad que había adquirido. – Trent te enseño bien, pero eres un idiota al usar un método tan arriesgado ¿Cómo llegaste a esa conclusión?   – Pensé en agua, si mis canales de Chi estaban bloqueados, quizás debería intentar romperlos con una sobrecarga, pero admito que no me esperaba tal resultado, fue doloroso, sin embargo, obtuve lo que quería.   – Así es, pero tus actos no sólo te afectaron a ti. Toda acción tiene su consecuencia y las tuyas son graves. Da gracias a que tienes un cuerpo bien entrenado y resistente, de lo contrario tus órganos hubiesen reventado, el único daño eran tus manos y pies que parece que han sanado milagrosamente; por otra parte, los que intervenimos para liberar tu exceso de Chi quedamos agotados, no podré usar mi poder a lo menos en dos días.   – Yo…– Taylor comprende la gravedad de sus acciones y guarda silencio mientras agachaba el cabeza avergonzado de los problemas que había causado – Lo lamento si les cause un gran problema, pero diré que no me arrepiento– Taylor mostraba una mirada fiera y determinada   – Por hoy descansa, a partir de mañana Trent te enseñará las verdaderas artes de un Abydos, la geomancia, será un mes entero de entrenamiento exhaustivo, y cumplido el tiempo, evaluare personalmente tu desempeño.   Ahora si me disculpan, hay otros asuntos que atender. Todos en la academia estaban anonadados por las palabras de su líder, Taylor era el forastero en años en obtener el permiso para aprender sus artes secretas.   Taylor obedece el mandato dado y se retira a descansar. Esa misma tarde, Ritherz y Amy parten de viaje, habían permanecido demasiado tiempo en un solo lugar, y había otros negocios que atender; Amy se mostraba algo triste por la partida, pero sólo significaba otro grato encuentro en el futuro.   Taylor había decidió permanecer en Stanford para continuar su entrenamiento, mientras que Ritherz y Amy partieron por trabajo. En aquel mes de estadía, Taylor fue sometido a los más intensos entrenamientos, los cuales le darían las capacidades necesarias para dominar un poder que rivalizaría con Las hordas del desconcierto, según él pensaba.   Al día siguiente de la aprobación del jefe, bajo la sombra de la academia junto a los demás alumnos, Taylor entrenaba las bases de la geomancia enseñadas por Trent. Un arte que pocos conocían, y que sólo los Abydos dominaban a la perfección, el arte y maestría de la cohesión y control sobre los elementos de la naturaleza.   – Hoy, todos ustedes mis queridos aprendices, entraran en el mundo de las geomancías, guerreros cuyas habilidades se ligan a la naturaleza. Nosotros los Abydos somos señores y guardianes de los elementos. Tenemos la capacidad de manipular la naturaleza a nuestro antojo, pero dicho poder ha de usarse solo como defensa, porque antes que ser señores y guerreros, somos guardianes al igual que nuestros ancestros.   – Alguno de ustedes dígame que saben de la geomancia– pregunta trent después de su discurso motivador, en eso un aprendiz levanta la mano   – Es la capacidad de controlar la naturaleza a través de los flujos de Chi de nuestro cuerpo que interactúan con los de los elementos que nos rodean. – Bien dicho, has estudiado. Como dijo su compañero, es a través del Chi que podemos lograr ello, y por eso es que han estado entrenando su control por mucho tiempo.   Vayan al patio oeste para comenzar la práctica, los alumnos se mueven rápidamente mostrando su entusiasmo de aprender y Taylor no era ajeno a esta emoción. El patio oeste conocido como el patio de loto, era el dónde los aprendices creaban sus conexiones con la naturaleza, era un terreno amplio en cuyo centro estaba dibujada una flor de loto similar dentro de un círculo. En cada extremo del patio se hallaba un estanque, arboles, arena, antorchas, rocas, diversos ecosistemas. Trent da un mandato y todos los aprendices se reúnen en círculo alrededor del emblema de loto, estando Trent en el centro.   – Como ya han aprendido, el Chi fluye a través de nuestro cuerpo como ríos que recorren cara centímetro, otorgándonos mejoras de nuestras capacidades físicas, como mayor fuerza, velocidad, sanación, etc. Pero hay otro uso práctico, este se manifiesta a través del aura– en eso Trent extiende su mano y deja salir su aura la cual era de un verde claro pero intenso – al manifestar el aura esta puede imbuir diversos objetos ya sean vivos o no.   Durante la primera semana practicarán la emisión de Chi sobre objetos de distinto tamaño, han de ser capaces de imbuir un objeto del tamaño de una persona de aquí al final de la semana– los alumnos respondieron y se dispersaron para iniciar su entrenamiento, conocían las bases y Trent les dio un breve ejemplo.   Cada aprendiz se centró en una zona del patio y comenzó a practicar, mientras que Taylor se mantenía en el centro meditando, dejando que su aura se manifestara de forma leve. Trent le miraba fijamente, y comprendió el don natural que este poseía, aquella aura mostraba armonía y control, Trent sabía que no era necesario que practicara porque él tenía el método grabado en su mente, lo cual había mostrado en su entrenamiento anterior. La semana se cumplió y Trent comenzó a evaluar a los aprendices, como era de esperar, la mayoría incluyendo a Taylor fueron capaces de imbuir su Chi en un maniquí y manipularlo, era momento de pasar a la segunda fase del entrenamiento, el control en sí. Trent los reunió y les hizo una demostración.   – El control elemental consiste en dos pasos, primero es imbuir el elemento deseado y segundo manipular vuestro Chi en conjunto el elemento y hacer que este actué como ustedes deseen. Para lograr ello habrá una cosa en particular que han de aprender, este patio de entrenamiento está hecho para que ustedes pueden hacer conexión con la naturaleza y sus elementos. Recuerden que cada ser y objeto en este mundo posee su Chi propio, y al momento de imbuir el elemento conectaran su energía con la de la naturaleza.   Entre más afinidad haya entre el usuario y el elemento, mayor será el control. Un último consejo, los movimientos del cuerpo son un buen medio para ayudarles al manejo de los elementos, así que utilicen las artes marciales aprendida para ello. Este es un auto entrenamiento, así que practicaran a sus propios ritmos, yo los supervisaré y cualquier duda que tengan me encargare de despejarlas.   Si alguno está interesado, les recuerdo que dentro de un mes habrá una competencia en donde podrán demostrar sus habilidades y ser declarados guerreros Abydos. Ahora son libres en practicar. Trent los libera y cada uno comienza con su entrenamiento. Taylor ya se había creado su meta, en un mes tenía que ser capaz de controlar su poder y el de la naturaleza, sin embargo, aprovecharía de aprender otras formas de combate, porque tenía en mente que su cuerpo entero debía convertirse en un arma, tal como solía repetírselo su abuelo, “cada parte de nuestro cuerpo es un arma letal, conoce tu cuerpo, entrénalo y úsalo de las maneras sorprendentes que logres imaginar. Recuerda que las armas sólo son una extensión más de nuestro cuerpo así que no te valgas de ellas.” Los días transcurrían, algunos mostraban un progreso más rápido que otros, mientras tanto Taylor aprendía cada vez más nuevas técnicas que le ayudaban en su control que iba a la par con los mejores aprendices.   Ya era la última semana y en medio del entrenamiento se presenta el Jefe quien venía a ver como se encontraban, con su vasta experiencia, en una simple mirada logro distinguir a los que se convertirían en los futuros guerreros de Stanford y a los que servirían para el crecimiento de este, pero su intriga estaba con el joven extranjero, ya había pasado un mes desde que llego al pueblo, recordando el problema que causo del cual ya se hallaba recuperado, pero del cual sus medios se respaldaban, y consigo algo de curiosidad y fascinación por tal espécimen.   El jefe se acerca hacia el joven y al estar a unos metros se detiene repentinamente, la caótica presencia que había sentido la primera vez había cambiado drásticamente, aun percibía el mal en su interior, pero su aura mostraba armonía con su entorno, ya no era un Desorden sin control, era un poder que tenía dirección. Para si, el jefe pensó que había dado la oportunidad para que un monstruo naciera, pero ya era demasiado tarde, y no se arrepentía de ello.   – Taylor– le llama el jefe, el joven se detiene para ponerle atención – has mejorado bastante, tanto que me asusta, pero te has vuelto signo de admiración, tanto que te has ganado el respeto de los guerreros e incluso de tus compañeros. Si estás listo, quizás pueda adelantar una prueba única para ti.   – Taylor quedo mirando sorprendido – Sería grandioso, pero…   – ¿Pero? –  pregunta el jefe intrigado.   – Al igual que mis compañeros, deberé ser evaluado el día que ha sido designado, ello porque siento que aún me falta, quizás usted crea que este aventajado en comparación al resto, pero en mi aún queda dudas, además de que hace poco comencé a practicar otro estilo de artes marciales y quiero dominarlo, aunque sea lo básico.   – No sólo has madurado como guerrero, también lo has hecho como persona. Está bien, entonces te veré en una semana en el examen.   Taylor quedo sorprendido de las palabras del jefe, se sintió con más ánimo y continuo su entrenamiento, no estaba seguro de que trataría el examen, pero sí que sería complicado.   Era el gran día, Taylor estaba algo nervioso al igual que los demás aprendices que fueron escogidos. El examen se desarrollaría en el Coliseo Abkanis. La emoción se sentía en todo el ambiente, afuera la gente gritaba y animaba por la gran ceremonia, en eso en el centro de la arena aparece el jefe Klein, firme como de costumbre, al alzar los brazos al aire, todo el coliseo silenció al instante para que así el pudiera dar su gran discurso de inicio.   – Henos aquí reunidos en este glorioso coliseo, un lugar donde sólo los más fuerte puede demostrar su valentía y honor a nuestra creencia, por eso hoy es un día en el cual puede nacer un nuevo líder que nos guiará en bien o en mal– dijo el jefe mientras todos escuchaban atentos en silencio – Que entren los participantes. –   Y así fue, los dieciséis aprendices entraron uno por uno al coliseo formándose enfrente del jefe quien era precedido de dos jueces.   – Henos aquí futuros guerrero Abydos, hoy demostrareis ante mí y los presentes vuestras habilidades y potenciales, sin embargo, en este año habrá un pequeño cambio en las reglas, como sabéis, uno de vosotros no pertenece a nuestra tribu–  al decir eso, todos instintivamente miraron a Taylor, el cual se sentía algo presionado por las miradas – pero a pesar de eso, ha demostrado tener el corazón de un Abydos, además debo agregar que no se ha visto tantos examinados y por ello, en vez de evaluar su potencial ante los jueces, será a través de combates entre ustedes mismos.   Los jóvenes quedaron sorprendidos al igual que los espectadores, nadie sabía la intención del jefe, pero sus palabras eran ley y rara vez se le cuestionaba y no hay nada más que decir.   – Sólo les deseo las mejores de las suertes. ¡Qué comience el torneo! –  grita el jefe animando a los espectadores quienes se alegraron y comenzaron a gritar de la emoción, el jefe en un simple movimiento eleva la tierra impulsando su salto para caer en su balcón especial donde le siguieron los dos jueces.   Los participantes se acomodaron cerca de la pared del coliseo, según las instrucciones de un hombre de traje blanco, el cual los fue llamando uno a uno, por cosa del destino o quizás capricho del jefe, Taylor fue el primero en salir al combate. Mientras tanto desde el balcón, el jefe conversaba con los jueces.   – Trent, amigo mío… ¿Quién crees que gane? –  pregunta el jefe   – Todos los escogidos han mostrado gran habilidad, pero admito que mis ojos están en Taylor. –  responde Trent.   – Ya veo ¿Qué hay de ti Thiara? – Le he visto entrenar duro, y su nivel es distinto al del resto, sin embargo, la experiencia de nuestros jóvenes es superior a la de él, pero quizás los desafíos que haya enfrentado en corto viaje le sean de utilidad. Lo dejare a la suerte.   – Ustedes dos son únicos. En la arena, Taylor se preparaba para su primer combate, su oponente era un aprendiz alto y corpulento, el traje le calzaba justo por lo que lo usaba abierto, y en su pecho llevaba un gran tatuaje de loto.   Ambos se acercan al frente y con sus puños cerrados juntan sus nudillos frente a su pecho y se saludan.   – Para ser de afuera, has mostrado ser alguien fuerte. Espero un buen combate– dice el aprendiz con una sonrisa   – Lo mismo digo, no me lo pongas fácil– Taylor sonríe mostrando su agrado   El hombre de blanco se aleja de la arena y da comienzo al combate. El aprendiz salta hacia Taylor golpeando el piso y destruyendo fácilmente parte de este, Taylor salto para esquivarlo, pero en medio del aire es golpeado por una ráfaga de viento que lo arroja al suelo donde le esperaba una pared que su oponente había levantado, y choca contra esta muy fuerte, al caer levanta la mirada para encontrarse con una roca más grande que venía muy rápido hacia él, de pronto esta choca contra la pared y Taylor quedo en medio de la colisión, todos quedaron mudos hasta que el polvo se disipo, y en eso una pequeña figura en pie con las manos alzadas al aire de las cuales una roca tan grande como la que le fue lanzada se sostenía sin problemas, Taylor sonrió y lanzo la roca, su oponente sorprendido reacciono a tiempo y la destruyó, pero no se percató de que Taylor estaba justo debajo de él. Taylor había usado su control y cubrió su pie con piedras y salta en un giro hacia atrás propinándole una fuerte patada en la barbilla levantándolo por los aires y antes que tocara suelo lo empuja con una ráfaga de aire provocando que chocara contra la pared, dejándolo inconsciente al instante.   Todos estaban sorprendidos del rápido desenlace, sobre todo los jueces y el jefe. Ya terminada la pelea, Taylor se retira a su lugar dando paso a los siguientes competidores.   – Ese fue un excelente despliegue de poder, me sorprende lo rápido que han crecido– dice Trent quien fue su maestro.   – Eso demuestra la calidad de nuestra sangre y de aquel que esta sobre sus custodias– opina Thiara.   Continuaron los otros combates que igualmente fueron espectaculares, un increíble despliegue de habilidades y control elemental. Había terminado la primera ronda y después de unos minutos, continuaron con la segunda ronda y de nuevo el turno de Taylor, esta vez su oponente era un joven de pelo rubio y ojos rojos con una sonrisa muy alegre en su rostro que Taylor le devolvió.   El referí se retira y da comienzo al segundo combate de Taylor. El ambiente comenzó a calentarse, Taylor comenzó a sentirse algo ahogado, el aire extrañamente se agotaba poco a poco. – ¡Qué demonios pasa! –  grita Taylor algo agitado y el aire quemaba.   – ¿No te has dado cuenta? –  dice su oponente aun con su sonrisa alegre – me especializo en la manipulación del fuego sobre otros elementos, dentro de poco caerás exhausto por el calor– dice apuntando hacia el suelo con el pulgar.   – Maldición– el cuerpo de Taylor se sentía agotado, sus movimientos se entorpecían, y su visión se distorsionaba.   Taylor se calmó por un momento y recordó una de las lecciones de Dey – “El cuerpo es algo que se adapta a su entorno, si no logras dominar esa simple voluntad, sederas ante cualquier fuerza de la naturaleza” Taylor adopta su postura de entrenamiento y comienza a regular su respiración, sus ojos plateados miraban fijamente a su oponente, este creyó que Taylor comenzaba a alucinar por lo que decidió atacarlo con varas de piedra envueltas en fuego, pero al instante del golpe, es bloqueado por Taylor con otra vara rompiéndose ambas en el acto.   Su oponente estaba sorprendido y decidió ponerse más serio. Asimila una postura de combate e inicia una serie de combinaciones que apenas rozaban a Taylor, el cual esquivaba sin dificultad a pesar de la desventaja de terreno impuesta por su oponente, y en todo momento sin quitar la vista del frente, poco a poco comenzó a decaer el ritmo del aprendiz y el calor del ambiente, mejorando las condiciones para Taylor quien aumenta su velocidad y en un rápido giro sobre su pie da una patada provocando una fuerte corriente concentrada en forma de látigo que impacta sobre su oponente dañando gravemente, pero su voluntad era férrea y se mantiene de pie a pesar del dolor, Taylor se mostraba contento y le admiraba por ello.   El calor del ambiente se extinguió y el joven aprendiz comienza a mover su cuerpo provocando que las antorchas del lugar comenzaran a Dejar a su voluntad y con un movimiento dirigido hacia Taylor las llamas se levantan desde las antorchas y se mueven hacia este, en lo que Taylor golpea el suelo y se levanta una pared protegiéndolo, pero los ataques no cesaban, su oponente se movía por la arena ágilmente atacando los blanco descubierto de Taylor quien buscaba cualquier medio para defenderse, pero era inútil huir. Taylor corre hacia su oponente recibiendo de frente las llamas con sus manos desnudas, pero en una sorpresa para todos, las llamas que impactaban se tornaban negras y se mantenían en las manos envolviéndolas.   Taylor con su nueva habilidad lograba disipar las llamas enemigas y al estar frente a su oponente le da un golpe en el estómago el cual al impacto explota dañándolo totalmente pero antes de que pudiera volver a reponerse, Taylor le da una patada en la nuca dejándolo inconsciente y obteniendo la victoria.   – Jefe– dice Thiara – Esa habilidad no es natural, las llamas negras son signos de malos presagios.   – ¿Lo dices porque es la misma habilidad que la del demonio oeste? –  pregunta Trent.   – Precisamente, un poder oscuro que traerá destrucción. Aún recuerdo lo ocurrido al reino de Hanchao. Una gran pérdida para el mundo. – dice Thiara mostrando algo de tristeza en sus palabras.   – Deyvialius, su poder era inigualable, se enfrentó a un grupo de guerrero que comandaba mi padre, a pesar de ello no fueron capaces de hacerle daño alguno, fue sorprendente de ver.   Ahora que observo, Taylor me recuerda bastante a él. – dice el jefe mientras le observaba atento.   Continuaron los combates, y como era de esperarse, los más fuertes avanzaron a la siguiente ronda. Ya sólo faltaba un combate para enfrentarse los dos favoritos del torneo. Taylor tomo lugar en la arena para su penúltimo enfrentamiento, esta vez su oponente, una joven de ojos pardos y delgada con figura marcada por el entrenamiento, había mostrado ser un diestro controlador de la energía pura, pudiendo manipular transformas su aura en poderosos rayos, una habilidad de alto nivel que se alcanzaba con exhaustivo entrenamiento, o se nacía con el don.   – Sera un honor combatir contra un forastero– dice la joven mostrando un saludo respetuoso– Sobre todo porque has sido capaz de aprender nuestras ancestrales técnicas.   – Me siento de la misma forma respecto a todos ustedes– responde muy simpático Taylor – Sobre todo tu por esa habilidad, sería un agrado si me enseñaras después que terminemos esto.   – Me lo pensare– responde la joven.   El referí salió de la arena y el combate comenzó, y en un destellar la joven apareció en frente de Taylor y de un toque deja que su energía se libere estrepitosamente en forma de rayo electrocutando a Taylor, el shock fue fuerte paralizándolo y dañándolo de gravedad. Sin poder moverse, recibió una tremenda paliza a gran velocidad, todas cargadas de poderosas descargas, al tener un pequeño momento de respiro, levantó y fijo su mirada a la joven, este estaba acumulando poder en sus manos para un ataque final, su aura se incrementaba, pero Taylor aún no se recuperaba, la parálisis aún permanecía, y el dolor por las quemaduras hacía que le costara pensar, sin embargo, algo dentro de él no se detenía.   La joven había acumulado lo suficiente y da el puñetazo de gracia, pero de forma instintiva, Taylor la contraataca dejando que el golpe viniese hacia él, usando su propio brazo izquierdo como guía, y antes del impacto Taylor se flexiona sus pies al mismo tiempo que desviaba el puñetazo alzando su brazo y con su mano derecha empuñada golpea en el estómago de su oponente y la alza en el aire mientras que la agarra con la mano izquierda y la azota al suelo aprovechando el viraje. Un movimiento tan rápido que nadie entendió como sucedió, sólo que la joven se hallaba en el suelo y Taylor en postura de lanzamiento.   La joven había recibido un fuerte golpe tanto en el estómago como en la espalda, y el haber acumulado tanta energía en un único punto, la había agotado, y dejado con las fuerzas necesarias para combatir utilizando únicamente su fuerza física, Taylor se sentía aliviado, el aún conservaba gran parte de su aura, y lo poco que había gastado fue para protegerse de los ataques recibidos, pero eso no quitaba la gran carga de daños que llevaba acumulada por los demás combates.   Ambos tomaron postura de combates similares y corrieron hacia el otro intercambiando una serie de golpes, una batalla dura en la que ninguno cedía, la joven usaba la poca energía que le quedaba para acelerar sus movimientos y asestar más ataques, pero se percató que Taylor hacia lo mismo, algo no estaba bien, poco a poco sus ataques no surtían efecto y se sentía muy cansada, por lo que da un salto hacia atrás para tomar distancia y analizar la situación, fue cuando se percató de los extraños rayos negros que salían del cuerpo de Taylor, y de que este comenzó a reír, y al mirarle a los ojos, en su rostro una sonrisa algo endemoniada estaba dibujada.   – Que emoción– dice Taylor, parecía otra persona.   La joven tomo cautela al continuar su ataque, esta vez era difícil acertarle un golpe, su velocidad había aumentado o era ella que dejaba mostrar su agotamiento, sólo estaba claro que cada golpe de Taylor que recibía era mortal, poco a poco fue decayendo, en cambio Taylor, a pesar del cansancio continuaba peleando, sin importarle nada, simplemente el gozo de la batalla. Ya sólo quedaba un último recurso para derrotar a Taylor, con la poca energía que le quedaba, decide liberarla, su cuerpo brillaba intensamente, los rayos salían de todas partes, sus ojos centellaban con deslumbre, un gran poder se sentía en el ambiente, Taylor estaba impresionado y deseoso de recibirlo, como si su mente sólo pensara en acabar con su enemigo sin importar los riesgos, manteniendo aquella expresión ya enloquecida.   La joven dirige la energía a sus manos juntas, y al separarlas como si estuviese sosteniendo una esfera, de estas se manifiesta toda la energía restante en una poderosa bola de rayos que arroja hacia Taylor a gran velocidad, mientras que este se mantenía en pie, con sus manos cubiertas por su energía oscura desprendiendo rayos negros y sin miedo recibe con sus manos el ataque de su oponente, era fuerte, el calor quemaba sus manos, pero Taylor libero más de su propio poder y poco a poco la esfera comenzó a ser consumida por la oscuridad hasta desvanecerse por completo.   La joven estaba de rodillas en el suelo, ya sin fuerza y devastada por la fuerza de su oponente.   Taylor se acerca hacia ella y le extiende la mano con una expresión gentil.   – Fue un gran combate– Dice la joven.   – Me rindo.   – Gracias por esta gran oportunidad – Dice Taylor sonriendo.   Ambos jóvenes se retiran mientras los espectadores alababan el combate, la emoción se sentía por todas partes, tanto el jefe como los jueces estaban asombrados, esperaban bastante pero nunca tanto como lo que presenciaron. Mientras tanto, Taylor se retira junto a su compañera, y al llegar a su lugar de espera, este cae desplomado de espalda contra la pared y sentado, quedándose dormido en el acto.   Los dos últimos combatientes aparecen en la arena, un combate muy parejo pero que termino con una victoria inminente de parte del menor de ellos, un joven con tan solo 19 años, de pelo corto y castaño oscuro, de piel morena y físico bien entrenado, resultaba ser el hijo del jefe, su nombre era Kweur Karl.   – Mis queridos espectadores–  dice el jefe quien se dirige a su gente – Hoy hemos presenciado maravillosas batallas, y otras que nos han impresionado, sin embargo aún queda un último combate por presenciar, pero debido a los impresionantes despliegues, daremos una hora y media para que descansen como es debido y nos puedan ofrecer el mejor de los espectáculos, por lo que el coliseo se cerrará hasta la hora indicada, hasta entonces, ansiad lo que más podáis–  dijo el general yéndose junto a los jueces con quienes comentaba estos últimos combates.   Al pasar por un pasillo, el jefe se cruza con Shidaon, quien le esperaba para decirle unas palabras.   – Buen discurso padre– dice Shidaon con un leve tono de sarcasmo.   – ¿Qué se te ofrece hijo mío? –  pregunta el jefe mientras le indicaba a los jueces que se adelantaran.   – Espero que cumplas tu promesa, así que estate preparado, tú eres el último en mi lista.   – Shidaon se mostraba desafiante a diferencia del jefe quien mantenía indiferencia.   – Ya lo veremos, si es que logras derrotar a ese monstruo– dice el jefe.   – ¿El?... JA, no porque sea capaz de usar un poder oscuro le hace más poderoso, ¿crees que no me di cuenta de que posee la habilidad de aprendizaje? Esa habilidad es tan burda, que no es capaz de desarrollar una técnica superior.   – No te confíes, después de esta pelea, entendí cuál es su verdadero poder, pero si crees que puedes vencerlo, demuéstralo como tú sabes hacerlo.   Aquellas palabras fueron hirientes para el orgullo de Shidaon, sólo provocaron que su ambición sea mayor, pero debía esperar hasta la hora del encuentro. Mientras tanto, en la casa de Trent, Taylor era atendido por este.   – Mira que quedarte dormido después de tal demostración de poder. Eres todo un caso ¿Lo sabías? –  Trent hablaba consigo mismo mientras trataba las heridas del Taylor sin que este despertara. – Si hubiese sabido que tenías esta clase de poder, hubiese preferido entrenarte más para que lo usases con más propiedad y obtuvieras ventaja.   – Pero es más divertido aprender durante el combate– responde Taylor quien abría sus ojos y riendo un poco mientras se quejaba del dolor.   – Hasta que despiertas. Si fuera tú seguiría descansando, te queda una hora aun para el combate, así que despreocúpate, yo me encargo de tus heridas, ya verás que estarás listo.   – Gracias maestro– Taylor vuelve a cerrar sus ojos y continua con su descanso manteniendo una sonrisa.   Pasó la hora, y todos comenzaban a reunirse en el coliseo, y dentro Shidaon aguardaba al forastero. Ya reunidos todos, por el acceso principal hacia la arena, la figura de Taylor se dibuja muy emblemática, algo vendado en los brazos y torso, pero bien para el combate. 
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