Capítulo 3

4783 Palabras
Este nuevo personaje de curiosa apariencia y que conocía al joven, lo guio por la bahía hasta la posada más cercana, al llegar, Ritherz rápidamente tiende a la joven en la cama para examinarla, en lo que se percata de la razón, una que Taylor ni él esperaban, Ritherz saca de un pequeño morral cubierto por la gabardina un frasco con un líquido azul marino del cual dio de beber a Joa, aliviando el dolor y provocando que se durmiera profundamente.   – Menuda suerte el habernos encontrado, un poco más y no vive para contarlo, a propósito ¿Quién es ella?   – Su nombre es Joa, es proveniente de Arkym ¿Qué es eso de que casi no vive? –  Taylor estaba serio respecto al tema, no deseaba perder a una amiga tan preciada   – Ya veo... Dime Taylor ¿Realmente no sabes nada de las circunstancias de esta joven?   – ¿te refieres al hecho de que es mitad elko?   – Si lo sabías ¿por qué la sacaste del bosque? ¿En qué demonios estabas pensando al traerla contigo?   – ¡No entiendo de qué me hablas!   – Son sólo niños, disculpa por regañarte, Veras Taylor, un Elko maldecido por el bosque no puede salir de este, aun cuando no sea uno de pura sangre, ella en particular fue maldecida por algo peor, como explicarlo, ella está atada a la vida del bosque, me sorprende que haya durado tanto.   – ¿Qué pasará con ella? ¿Puedes salvarla? –  pregunta el joven   – Morirá, así de simple, como dije, ella depende de la vida del bosque, sin eso su cuerpo no tiene sustento.   – ¡Has algo por favor Ritherz! –  Taylor comenzó a desesperarse, en eso Ritherz lo abofetea haciéndolo entrar en razón   – No es tan simple como parece, así que hare lo que esté a mi alcance, no esperes milagros, solo ruega que pase la noche, volveré mañana por la mañana con una solución temporal, hasta entonces permanece a su lado y estate preparado para lo peor.   – De acuerdo– responde desanimado   – Y tu niña, no pretendas estar dormida, conmigo no funciona esos trucos, ni el de leer los corazones. Nos vemos mañana– Ritherz da una última mirada y se va de la habitación.   Ritherz, resultaba ser un viejo de Dey, un mercader de las sombras que dedicaba su vida al comercio de artículos extravagantes y únicos en su clase, por lo que Taylor confió en sus capacidades para encontrar una cura, mientras este estaba fuera, Joa aguarda junto a Taylor manteniendo una leve charla.   – Perdona por forzarte a esto.   – ¿Lo sabías desde un principio?   – Para serte sincera, sabia de esta maldición, ya que antes de morir, mi padre me conto la verdad sobre mí y la maldición que caía sobre nosotros, desde que supe eso, deseé morir por eso Salí de casa con la intención de que las Hordas me matasen, pero no fue así, me dije a mi misma que si pagaría con mi vida seria fuera de ese pueblo, lo lamento Taylor, lo lamento– decía la joven quien comenzaba a llora.   Más Taylor guardaba silencio.   – Odio el silencio, cada vez que lo siento, recuerdo los días que en que la gente me miraba fijamente, todos sabían, por eso me odiaban, Sin embargo, cuando te conocí, pensé que serias el indicado para cumplir con mi muerte, pero termine por quererte y también a mi vida que despreciaba, lo siento Taylor, realmente lo siento. – decía Joa.   – No sigas, no importa   – Quizás morir no sea tan malo después de todo, podré descansar y estar al lado de mi padre y hermana   – ¡NO SIGAS! –  grita Taylor silenciando a Joa   Taylor recuerda una canción y saca aquella flauta que obtuvo en la prueba impuesta por su abuelo, tomando algo de aire comienza a tocar una suave melodía que su madre solía cantarle por las noches, la misma que silbaba Dey bajo la luna llena, una melodía melancólica, pero tranquilizadora, mientras el tocaba, Joa sentía una paz en su corazón y por reflejo, comenzó a tararear la canción, así estuvieron por un buen rato, poco a poco, Joa fue cediendo al sueño, Taylor se mantuvo un rato con aquella melodía hasta que la joven estaba profundamente dormida, guardo la flauta y se quedó vigilándola a su lado.   A la mañana siguiente, como Ritherz prometió, trajo aquel objeto que ayudaría a Joa, el “Acero de orlón”, un anillo capas de sellar las maldiciones, cuando se lo puso, este no reacciono, Ritherz estaba desconcertado hasta que vio la flauta de Taylor, un instrumento que no veía hace muchos años.   – ¿De dónde sacaste eso? –  pregunta Ritherz dejando ver su curiosidad.   – Me la dio mi abuelo a través de una prueba algo loca ¿Sabes algo al respecto?   – Es un instrumento mágico, forjado con oricalco en los hornos de Yzcar responde muy entusiasmado – Dime ¿Sabes utilizar algún conjuro?   – No sé de qué me hablas, lo único que hice fue tocar la melodía que mi madre me cantaba, la misma que mi abuelo solía silbar por las noches.   – ¿Puedes tocarla una vez más? –  pide Ritherz amablemente, Taylor toma la flauta y vuelve a tocar.   Taylor toma la flauta y comienza a tocar, Ritherz reconoció de inmediato la canción, era "Sueño de Plata" la misma que compusieron los Lagartos astrales para deshacer cualquier maldición, un bullaba que cantaban a sus crías para que crecieran protegidas.   – Tienes suerte de conocer dicha canción– dice Ritherz explicándole sobre esta   – Aunque la maldición no se ha ido del todo, lo lamento   – Pero tu anillo no reacciona   – Ese no es el problema Taylor   Mientras conversaban, Joa despierta, al abrir sus ojos, un milagro había ocurrido, pudo ver lo que había olvidado hace más de diez años, sus ojos vacíos se habían tornado de un hermoso dorado como el trigo, aquellos hermosos colores que tanto soñaba ahora eran capaz de verlo, y sobre todo ver a su querido Amigo.   – Puedo ver– dice mientras salían lágrimas de sus ojos, estaba emocionada – Realmente puedo ver– dice mirando a Taylor quien le sonreía emocionado.   –  Taylor, por fin puedo verte, pensé que eras más atractivo– dice Joa con una sonrisa aun emocionada.   – ¡Ah! ¿Eso es lo primero que me dices al verme? –  responde algo disconforme del comentario de Joa, la cual solo reía, aun tratando de asimilarlo.   – Es una broma, eres casi como imagine, pero tus ojos, son hermosos– decía la joven mientras sostenía el rostro de Taylor.   – Los tuyos igual– responde Taylor con su tierna sonrisa   –  No se pongan tan sentimentales, recuerden que aún estoy acá– Ritherz interrumpe aquel momento haciendo que los dos jóvenes se avergonzaran provocando risa entre los tres – Ahora, volviendo al problema principal, Joa, aun cuando la maldición haya sido disipada, no ha sido todo, pues aún estas atada al bosque.   – ¿Qué quieres decir con ello? –  pregunta Taylor   – Has roto el vínculo que la une a ella y al bosque, por eso ha dejado de sufrir, pero tarde o temprano ella necesitara de la fuerza vital que el bosque le daba para sustentar su propia vida, y eso es algo que tú no puedes darle, inevitablemente ella morirá, lo lamento Joa   – ¡Es mentira! –  grita Taylor – Ahora que por fin es libre ¿Es el único camino para ella? ¡No lo acepto! ¡Debe de haber alguna otra solución! Quizás.   – ¡Silencio Taylor! –  Ritherz le reprende – nunca he dicho que no haya solución, pero esta requiere de un sacrificio de parte de ambos, sobre todo de ti Joa   – Cual es– pregunta Joa, sabiendo que no tiene otra opción   – En primer lugar, olvídense que podrán seguir viajando juntos, si quieres vivir, la única solución es que firmes un contrato conmigo, en donde ambas partes aceptaremos las siguientes condiciones: 1.– Yo Ritherz Velouté, te brindare la fuerza vital que necesites para poder; 2. – Tú, Joa Merrick, a cambio del sustento de vida, trabajaras como mi ayudante hasta el día que puedas obtener la capacidad de ser independiente, fuera de ello las demás son pequeñas y obligaciones y deberes, sabiendo esto ¿Aun quieres continuar? – Ya lo dije, así que, que es lo que debo hacer   – Firma aquí– Ritherz le entrega una extraña pluma la cual al sostenerla se clava y escurre una pequeña gota de sangre con la cual firma el contrato de vida, en ello un extraño tatuaje con la forma de la cabeza de un cuervo aparece en el centro de su pecho, el símbolo del gremio creado por Ritherz – Desde ahora eres una Mercadería de la Oscuridad, aunque de momento tan solo serás una aprendiz   – Arde un poco– dice la joven mientras se tocaba la marca   – Entonces esto es la despedida– A pesar de la sonrisa en el rostro de Taylor, Joa sentía la tristeza que ocultaba en su corazón.   Después de un grato desayuno, Ritherz recoge las cosas de Joa y se dispone a partir, tenía muchos negocios que tratar en viaje, y el tiempo era vital.   – Joa ¿Esta lista? –  pregunta dulcemente Ritherz   – Sí, déjame despedirme de Taylor   – Ve–     – Joa, esto, no soy muy bueno con las despedidas, y, esto, eh– Taylor no hallaba las palabras, al contrario de su amiga, quien se acercó y lo cayo con un beso en sus labios, Taylor quedo anonadado, no entendía nada de nada, fue su primer beso.   – Ese fue mi primer beso Taylor, espero que lo hayas disfrutado, sé que nos volveremos a ver algún día, hasta entonces cuídate mucho– dijo al irse, Taylor quedo sin decir nada hasta que se perdió en las puertas de la Bahía...   – Eres muy atrevida para tu edad– dice Ritherz mientras reía   – Era ahora o nunca, debo decir que es algo lento para ciertas cosas– dice Joa con las mejillas infladas mostrando su disconformidad a pesar de estar toda ruborizada   – Entonces debo asumir que te gusta el Lagarto que el lleva dentro también   – Si lo sabe no lo pregunte jefe.   –  Eres tan niña inocente. Llámame Ritherz. Por cierto, desde ahora en adelante te llamaras Amy Velouté   – Ese es su nombre ¿me está adoptando?   – No exactamente, sólo te tomo bajo mi tutela, además como todo m*****o del Gremio de la Oscuridad, tu antigua identidad quedara en el pasado, es sólo un protocolo.   – ya veo. Amy Velouté, me gusta.   Con la partida de Joa, Taylor nuevamente estaba sólo en su viaje, pero no fue algo por lo que lamentaba, había compartido buenos momentos, y en el futuro habría tiempo para otros, pues estaba seguro que se volverían a ver, estando en el puerto y cerca de algunas islas, Taylor decidió cambiar su rumbo y alzarse a la mar para visitar aquellos lugares, según los marinos, podía hacer un camino desde Bahía Coral a la isla Burata y posteriormente devuelta en Ata Bath en el puerto de Draque, el viaje duro un día entero, como era su primera vez, paso la mayor parte del tiempo en la cubierta disfrutando el paisaje y asombrado por las gaviotas que volaban con valor en el altamar, la briza salada y el rugir de la proa cortando el agua a su paso, una experiencia que Taylor atesoraba a cada momento, ya en Burata, se percató que aquel lugar no era el mejor de todos, en Coral le advirtieron sobre los maleantes, y como sus ojos le mostraban, era un puerto frecuentado por piratas y personas de mal aspecto, se dio cuenta de que no era el mejor lugar para él, así que dio marcha rápida hacia el otro lado de la isla para embarcarse en el siguiente puerto, en sus tiempos, Burata fue una isla poblada por bosques, pero ante la llegada de Las hordas del desconcierto quienes demandaban recursos, la mayor parte de la isla fue talada, en la actualidad, Burata está cubierta por grandes planicies y los pocos árboles que lograron volver a crecer, los habitantes habían construidos varios poblados y un gran camino que dividía la isla en dos por lo que fue fácil para Taylor guiarse a su destino, a medio camino se cruzaba uno de los pocos bosques que fueron preservados, habían tres caminos, dos que rodeaban el bosque y otro que atravesaba, sin embargo Taylor priorizo su gusto por la naturaleza y siguió la que atravesaba recto, un camino que demoraba tres días, en su segundo día, mientras curioseaba en los alrededores, sin esperarlo da con un campamento de sus peores enemigos, Las hordas del desconcierto, a pesar que era pequeño, se percató que el grupo no era cualquiera, Taylor desconocía el cómo estaban conformados, así que tuvo precaución sus actos y obedeciendo las palabras de su maestro, decide irse, sabía bien que no era rival para ninguno de ellos, cuando estaba por abandonar el lugar es atacado por sorpresa y capturado, los soldados se lo llevaron al campamento, hasta la tienda más grande del lugar, en ella había un hombre sentado sin armadura cuya edad rondaba por los cuarenta ante los ojos del joven, de mirada fría con ojos dorados, su pelo corto y algo desteñido por la edad al igual que la barba en forma de candado, junto a él dos hordas cuyas armaduras eran distintas y el rasgo más característico era el emblema de un fénix en la placa que protegía el corazón, cosa que los otros soldados no tenían.   Todos en el lugar mostraban respeto ante aquel hombre.   – Mi Señor– dice el captor indicando demostrando que aquel hombre era el que estaba a cargo   – Encontramos a esta sabandija espiando fuera del campamento.   – Dejadle y prosigan con la guardia– dice aquel hombre.   Su voz era grave y fría, aparentando una serenidad absoluta, los soldados soltaron al joven y se llevaron consigo sus posesiones, al levantarse del suelo, su mirada se topó con la de aquel hombre, cuya presencia impresionaba a Taylor.   – ¿Para quién trabajas?   – Para nadie– contesta Taylor   – Accidentalmente me topé con su campamento   – ¿Y crees que me creeré eso? Hoy en día no es raro ver espías a cortas edades.   – Me vale si me cree– dice impulsivamente al ver que le cuestionaban.    – Por tu bien, es mejor que sea cierto, de lo contrario ve preparándote para morir.   –  Aquella voz con su tonalidad fría le daba a entender a Taylor que no se salvaría de esta.   – j***r– Taylor buscaba la forma de huir.   En el instante que aquel hombre da un bostezo, Taylor se preparó para correr, pero uno de los soldados que estaba a un lado lo tira al suelo y le pone la espada en el cuello.    – Contesta la pregunta del General– dijo el soldado.   Por la voz Taylor presumió que no era tan viejo, pero su casco ocultaba todo.   – Ya lo dije– responde Taylor con algo de dificultad.   En lo que aquel hombre ríe sutilmente.   – Eres valiente al tratar de hacer algo así– el hombre se levanta y se agacha para quedar frente a Taylor – Yo diría que un tonto– dice algo afligido por la presión del soldado que lo tenía reducido – ¿Cuál es tu nombre? –  pregunta el hombre quien mostraba interés por Taylor, pero este permanece en silencio – Responde– dice el soldado golpeando a Taylor en la cara.      – No tienes para que usar la fuerza– dice el hombre.   En lo que el soldado se retira, liberando a Taylor, aquel hombre insiste en la pregunta.   – Contesta a mi pregunta ¿Quieres?   – Taylor Micordios   – Micordios, un nombre familiar, mi nombre es Ardían Muina, General de la cuarta Brigada del Desconcierto, dime Taylor ¿Te gustaría ser parte de mi ejercito?   – Ni de jodas. ¡Prefiero pelear por mi vida a ser uno de ustedes! – respondió Taylor    – Que así sea, traed su equipo.   – Estoy de buen humor así que, si dices que pelearas, hazlo. Si ganas puedes irte tranquilamente, si pierdes, despídete de todo, llévenlo afuera. – da indicaciones el general   Los soldados lo sujetan a la fuerza y lo arrojan en el centro del campamento donde se hallaba totalmente rodeado y tan sólo con Veigrut y un escudo Taylor miraba a todas partes, tratando de ingeniárselas para enfrentar a todos, aun sabiendo que era un acto s*****a, para su sorpresa, uno de los soldados se acercó al centro, era casi de su mismo porte, y vestía una armadura regular, como el resto, sin embargo no sabía exactamente contra quien se enfrentaba, pues su rostro estaba cubierto por el casco, era su segundo combate real, pero esta vez un duelo, Taylor recordó la regla básica que su maestro le enseño para ocasiones como estas. “Lección número uno de combate: Nunca pelees con todas tus fuerzas, analiza al oponente, aprende sus movimientos y combate con sus propios ataques, la mejor manera de llevar el ritmo del combate, con eso en mente, quita el escudo de enfrente dejando su guardia totalmente desprotegida quedo con una postura totalmente ofensiva pero fácil de bloquear cosa que sorprende a su oponente quien no bajo la guardia, en eso el general le grita al soldado. – ¡No te descuides, ese joven sabe pelear con o sin espada! –  lo cual dio a entender a Taylor que sabia más de lo que decía, pero otra parte le alegraba pues le estaban tomando muy enserio.   Comienza la batalla, el soldado da el primer movimiento el cual da un corte en el suelo junto frente a los pies de Taylor quien por instinto lo evade quedo más expuesto de lo que estaba, así recibiendo de lleno una patada en el tórax, pero Taylor alcanzo en rápido movimiento colocar su espada desviando parte del daño y evitando caer al suelo, pero el horda no se detuvo, continuo su formidable ataque a los cuales Taylor esquivaba con dificultad, pero lograba dar de vez en cuando una respuesta de temer, de pronto el Horda salta hacia atrás y detiene su ataque, era momento de Taylor para ataca, pero fue en vano, sus ataques eran bloqueados con gran facilidad, su oponente era alguien bastante bueno con la espada, su defensa era férrea aun sin escudo, hasta que el horda contrataco, pero esta vez no se retiró y le enfrento cara a cara, el frenesí de ambos se sentía en el ambiente adornado por el fuerte choque de las espadas que retumbaba en todo el bosque, aquella Deza de espadas asombraba a los espectadores quienes gritaban animando al horda hasta que las espadas de ambos salen volando por los aires, en lo cual la batalla continúo puño a puño, dónde Taylor tenía una leve ventaja por el escudo, o eso pensaba, al bloquear un ataque, Taylor es expelido lejos, aquel ataque fue devastador, el escudo evito que Taylor sufriera un daño grave en su brazo. Taylor mira fijamente a su oponente, algo era distinto, sentía una extraña sensación alrededor de este, sobre todo en su puño derecho con el que había atacado anteriormente, una sensación similar que rodeaba a su maestro. Instintivamente, corre hacia su oponente y al momento del impacto vuelve a bloquear con el escudo, pero esta vez con un resultado devastador, el escudo es destruido en el acto y Taylor sale volando por los aires cayendo precipitosamente al suelo recibiendo un fuerte golpe en la espalda.    – ¿Qué pasa Taylor? ¿Eso es todo lo que has aprendido de Dey? –  le dice el general lo cual provoco que algo dentro de Taylor reaccionara.   Con dolor se da la vuelta y se levanta, pero apenas estaba erguido su oponente estaba sobre si dándole una paliza la cual no podía bloquear, pero aun así su voluntad se mantenía firme, sentía más deseos que antes de seguir combatiendo, y antes de que se diera cuenta, sus ojos se había tornado rojos y aun con los golpes encima, devolvía uno que otro al horda a quien parecía afectarle de algún modo, ambos chocas sus puños y retroceden por el impacto tomando distancia entre ellos, para fortuna de Taylor había quedado junto a Veigrut, mientras que el horda extiende sus manos y de estas aparecen dos espadas de la nada, Taylor estaba asombrado, nunca había visto una habilidad tan asombrosa, aunque su atención era desviada por una extraña neblina con un ligero brillo que rodeaba el cuerpo del horda, pero no era momento de vacilar, aun no aseguraba la victoria, arrojando el escudo roto, ambos corren el uno hacia el otro chocando fuertemente sus espadas, la fuerza del horda había incrementado pero sorpresivamente la de Taylor también, casi equiparándose a su oponente, de pronto Taylor golpea el suelo obligando al horda a retroceder y le da una fuerte patada la que es bloqueada por las espadas, y en ese instante Taylor se hallaba sobre su oponente a quien le destruye la guardia con un corte ascendente alcanzando el casco de este, el horda retroca rápidamente, su casco había sufrido un gran daño y se había convertido en una molestia, por lo que decide quitárselo, fue en ese momento que Taylor quedo impactado, aquel poderoso horda resultaba ser una adolescente de larga cabellera castaña y liza, con hermosos ojos de color lapislázuli, el joven se sonrojo ante tal fiera belleza, en eso los soldados comenzaron a molestar a los jóvenes lo cual enfureció a la muchacha develando su abrumador poder lo que hiso volver en si a Taylor y levantar la guardia.   –Te he subestimado guerrero, pero no volverá a suceder– dice la joven amenazadoramente. Taylor se percató del peligro y quiso dar espacio para un devastador contraataque de parte de ella, y sin esperar salta sobre su oponente, pero la joven lo evade y lo golpea con la rodilla en el estómago y en una rápida maniobra golpea su muñeca quitándole la espada, indefenso, lo sujeta del cuello y lo arroja al aire donde salta y con otra poderosa patada cargada de aquella extraña neblina, le golpea enviándolo contra el suelo, un golpe directo que daño mucho a Taylor, tirado en el suelo la joven se mofaba de él presumiendo su gran poder.   – ¿Es todo? –  dice la joven decepcionada – Ya no queda buenos oponentes – Se notaba en sus palabras la insatisfacción del combate.   – Duele–  dice Taylor desde el suelo – Este dolor, mi sangre hierve de emoción–  sorpresivamente comenzó a reír, cosa que llamaba la atención de los presentes, sobre todo la del general – Esto es lo que llaman vivir al límite, ahora lo entiendo bien–  aun con las extrañas risas que parecían ser de emoción, Taylor se levanta, aunque apenas era capaz de sostenerse – ¿Deseas seguir peleando?–  pregunta la joven quien se dio vuelta para mirarle con ojos de furia – Adelante soldadita–  contesta con una extraña sonrisa en su rostro, algo había cambiado en su expresión, algo que sólo el general se había percatado.   La joven suelta va corriendo donde Taylor, pero él no hacía movimiento alguno, sólo esperar con sus brazos extendidos, al estar frente a frente comenzaron a combatir puño contra puño, Taylor no podía defenderse de todos, pero en el instante que iba a****r, la joven lo golpea en el estómago enviándolo hacia atrás, Taylor se repone al instante, esta vez él era quien iba al ataque, cerca el uno del otro, Taylor despliega una mortal ráfaga de puños de la cual la joven intenta defenderse, pero era difícil, aun cuando los bloqueara, el daño era recibido, y se percató que él estaba usando su poder, en eso Taylor acierta un golpe al estómago frenándola momentáneamente, la joven se levanta enfurecida pero es retenida nuevamente, esta vez era atacada con la misma combinación que había usado contra él, de alguna manera él era capaz de usar su propio estilo contra ella, viéndose muy presionada, acumula su poder en su puño derecho para utilizar una técnica mortal, con la que golpea efectivamente a Taylor enviándolo lejos y desmoronándolo de una vez por todas, la joven respiraba algo agitada, su corazón estaba a mil, no se había percatado que su armadura había sido destrozada por aquellos salvaje puños que estaban desnudos, pero su relajación no duro mucho, Taylor se vuelve a levantar, la joven al verle a los ojos sintió un profundo miedo, uno que se transmitió a todos, Taylor correo lleno de cólera dispuesto a propinarle el mismo brutal golpe que había recibido, pero antes de llegar, cae desmallado a los pies de la joven quien al verle por fin en el suelo cae de rodillas, era imposible que alguien pudiese seguir después de aquella paliza.    – Una batalla esplendida– dice el general quien aplaudía rompiendo el silencio provocado por el miedo e incertidumbre de la batalla.    – Curio, Kaze, lleven al muchacho a la tienda de enfermería y curen sus heridas.   Los soldados que estaban a su lado le obedecen y se llevan a Taylor, mientras el general se acerca a la joven.   – Luchaste con gran valentía y ganaste hija mía.   – ¡No! –  grita la joven golpeando al suelo frustrada – El no caía por más que le tumbara, si él me hubiera golpeado, seria yo la derrotada ¡j***r! –  la joven se levanta y se va a su tienda molesta   – Ciertamente estaba fuera de lo previsto, eso me pasa por subestimar el poder de los Lagartos del Desconcierto, sin embargo, algo no me cuadra sobre el muchacho. –  pensaba el General. Al día siguiente, en la enfermería, Taylor despierta de largo sueño, un dolor terrible remeció su cuerpo el cual se hallaba vendado y tratado, confundido miro a todos lados, si no fuera por las heridas, no sabría que la batalla fue real, vio su ropa a un lado de la camilla, pero antes de que pudiese tomarla, la cortina se abre y entra uno de los soldados que acompañaba al general y detrás de este, el mismo general en persona.   – ¿Cómo te sientes Taylor? –  Pregunta Ardían Muina tomando asiento en un banquillo.   – Como si una roca me hubiese aplastado por varios días– responde Taylor con gran normalidad   – Perdí, pero aún estoy vivo ¿Por qué? – Porque te ganaste tu derecho a vivir, demostraste lo fuerte que eres, un poco más y derrotas a mi hija.   – su… ¿hija? –  Taylor capto aquello de forma tardada sorprendiéndose unos segundos después ¡SU HIJA!   – Por supuesto, tu oponente fue mi hija, Espíritu, y como están las cosas, te has vuelto algo a lo que ella a toda costa desea destruir, pero me sorprende que tu fuerza esta algo limitada sabiendo que eres un Lagarto del Desconcierto.   – ¡¿Cómo sabe eso?! ¿Quién es exactamente usted? –  en eso Taylor comprendió que aquel general no era cualquier persona de este mundo.   – Micordios, el único ser en este vasto mundo que lleva ese apellido es Dey ¿qué relación tienes con el exactamente? Porque tu forma de combatir, es similar a la que el usa, aunque el tuyo le falta ser pulido.   – Él es mi maestro, y también mi abuelo.   – Esa no me la esperaba, dime ¿cómo está? No le he visto hace muchos años.   – Bastante bien. ¿Pero de donde le conoce? –  Taylor insiste con las preguntas.   – Hace años en el campo de batalla, también aprendí de él, pero a juzgar por tus dudas, supongo que le no te ha contado todo su pasado, lo más probable que solo lo esencial como suele hacerlo.   – Eso es cierto– Taylor rasca su cabeza y da un suspiro.   – Puedes descansar hasta que te sientas mejor, luego si quieres puedes irte, como has visto tus cosas están ahí, aunque insisto en la oferta de que te nos unas, un poder como el tuyo nos sería de gran ayuda.   – No gracias– responde de inmediato   – Bueno, la oferta estará en píe para cuando cambies de opinión.   – Es persistente– Taylor ríe un poco, aunque ello le produjo algo de dolor – partiré hoy mismo.
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