CAPÍTULO 32 Probándote

1600 Palabras

Una ligera sensación de bienestar inundó mi cuerpo luego de esa conversación. Tenía miedo, pero no un miedo paralizante, sino uno estimulante. Un miedo como aquel que se siente cuando se está sentado y con el cinturón puesto en una montaña rusa a punto de echar a andar. Ya no se puede ir para atrás, solo toca enfrentarlo, y se siente ese miedo y esa adrenalina de lo que se sabe está por venir. La respiración de Mariano era pausada y relajada, pero yo sabía que aún no dormía. Yo tampoco podía hacerlo, su mano estaba ahora quieta en el centro de mi espalda y parecía irradiar un calor que me hacía desear que se moviera, que llenara de ese mismo calor al resto de mi piel. Podía sentir la necesidad de su tacto, y aquello no me dejaba dormir. Era hora de animarme a ir hasta donde pudiera llegar

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR