—Entonces, estudiaste en la universidad, y ese amigo que estuvo ayer era tu colega. No solo era amigo del juez que nos casó, sino también tuyo —comento, fingiendo interés. —Qué interesante —digo. —No te cae bien, ¿verdad? —comenta divertido mientras bebe vino. —No lo sé, es un poco raro —confieso, estirando los brazos y sintiéndome un poco apenada. —Tranquila, está bien que seas sincera conmigo. —No lo sé, quizás sean tonterías mías —digo, y él niega. —Ninguna cosa que tú digas puede llegar a ser una tontería —comenta, y suspiro. —¿Y cómo fue que te recibiste? —pregunté con curiosidad, ya que él se había graduado mucho antes que yo. Incluso cuando él se recibió, yo aún seguía en el segundo año. —No lo sé, simplemente me pareció una buena idea recibirme. Poder tenerlo todo listo des

