— Vamos cariño, ponte de pie…—susurra sujetando mi brazo. El sonido de la ambulancia, las personas que se reúnen para chismosear sobre lo que pasó. La policía haciendo preguntas a los que están presentes. Va a ser una tarde larga. — ¿En serio estás bien? —pregunto aun desconfiando. Su rostro se ve sonrojado por el frio, su sonrisa es la misma de siempre, a simple vista no pasa nada. Pero de todas formas me preocupa. Mi corazón sigue acelerado, y las lágrimas siguen cayendo de mi rostro. — Sí, resbalé y caí en el momento apropiado, solo me duele un poco el trasero—sonríe como siempre hace mientras roza su pulgar con mis mejillas húmedas y no puedo evitar colgarme de su cuello. Sollozo sin importar quién estuviera viéndome. En el momento en que pensé que estaba herido,

