El regreso de la ex esposa multimillonaria. Capítulo cuatro.

1345 Palabras
Sofía sentía que el corazón se le iba a salir del pecho Debido a la emoción que estaba experimentando al tener tan cerca a Alexander, a él le sucedía exactamente lo mismo, pues la presencia de su ex esposa, definitivamente lo perturbaba más de lo que quería aceptar. “Quítame las manos de encima, Alexander, no sé qué pretendes con todo esto” dijo bastante nerviosa. “Veo como ruborizas, y eso sólo puede significar que todavía sientes algo por mí “ contesta con la respiración entrecortada. No podía negar que lo que Alexander le estaba diciendo, era verdad, pero no podía reconocerlo ante él, eso sólo la haría más vulnerable ante sus ojos, y por supuesto que no pensaba permitirlo. “Yo lo único que siento por ti, es desprecio, y por si acaso no te As dado cuenta, de la mujer, ingenua a la que tú y tu familia pisoteaban, ya no queda absolutamente nada” expresó con valentía. “Sé que te hice mucho daño, Sofía, y espero algún día puedas perdonarme, estoy muy arrepentido, y si te sirve de consuelo desde que te fuiste, no he podido dejar de pensar en ti” exclamó. Ella sintió una gran emoción, imaginar la posibilidad de qué Alexander pudiera seguir pensando en ella la llenaba de una emoción inexplicable, que por más que quería evitar, era imposible, pero no podía sucumbir ante los encantos de aquel hombre, era momento de ponerlo en su lugar y que entendiera de una vez Por todas que el sentimiento que alguna vez la unió había sido enterrado. “¿Piensas que voy a creer en las estupideces que me dices?” Lo enfrentó Sofía, mirándolo con absoluto desprecio. “Todo lo que te estoy diciendo, es verdad “ respondió mirándola con intensidad. Alexander se acercó más a ella, cubriéndola con su atlético, cuerpo, y luego se inclinó para besarla, fue un beso apremiante, lleno de pasión que dejaba salir todo el deseo que habían estado reprimiendo. Fue imposible no corresponder de la misma forma, pues aún con todo el odio que sentía, en su corazón todavía seguía existiendo el fuego del amor. En este momento era como si sólo existieran ellos dos, nada más importaba, fue un momento mágico que se desbordaba por todo su cuerpo como un volcán, apunto de explotar. Sin embargo, Sofía había sufrido mucho al lado de Alexandre y su familia, por lo que los recuerdos no tardaron en aparecer haciendo que ella se sobresaltara, empujándolo bruscamente. Se puso de pie y lo miró. Con odio, la dulzura y la pasión, que hacía un momento, se había dibujado en sus hermosos ojos, había desaparecido para dar paso a la frialdad y el rencor. “Nunca vuelvas a intentar tocarme,, Lo único que puede existir entre tú, y yo es ese acuerdo comercial que te ofrezco, tú ya no me interesas” le dijo. Él quiso abrazarla de nuevo, pero ella no se lo permitió, por el contrario, le dio una bofetada en señal de reprimenda, y para que le quedara bastante claro que lo de ellos se había terminado. Alexander no fue capaz de pronunciar una palabra más, y salió de la oficina con una sensación de vacío, estaba seguro que el fuego de la pasión los seguía uniendo, y que los sentimientos todavía se encontraban en su corazón, pero el odio y el rencor que Sofía sentía por él, los separaría para siempre. Necesitaba despejarse, dejar de pensar en Sofía, y para eso lo único que podría ayudarlo, sería la presencia de otra mujer, por lo que decide mandarle un mensaje a Elisa para citarla en un restaurante. una hora más tarde, Sofía recibe la llamada de William Parker, el caballero con el que se había encontrado en la gala de moda y que había quedado cautivado con su belleza. “Muchas gracias por recibir mi llamada, Sofía, estaba apunto de salir a comer, y me preguntaba si me harías el honor de aceptarme una invitación” propuso el magnate. Ella se quedó pensando un momento, todavía tenía los pensamientos arrebolados, por lo que acababa de suceder con Alexander, y necesitaba despejarse, por lo que sin dudarlo aceptó la invitación de William. “De acuerdo, Señor Parker, acepto encantada, su invitación, envíe por favor la dirección del lugar y nos vemos allá“. Transportar la comunicación, en unos segundos Sofía recibió el mensaje de texto con la ubicación de un elegante restaurante en una de las zonas más exclusivas de Londres ., se arregló el cabello y se maquilló perfectamente para la ocasión, había decidido pasar la bien y arrancar de sus pensamientos a Alexander de una buena vez. Llegó al lugar y William ya la estaba esperando, se veía muy apuesto, era un hombre joven y galante, dispuesto a hacer lo que fuera para conquistarla. El camarero los ubicó en una de las mejores mesas del restaurante, con una vista preciosa y con los Elementos necesarios para hacer de ese momento, una ocasión especial. “Cuéntame, un poco de ti, Sofía, Conozco a tu familia, desde hace mucho tiempo, pero sin embargo, no sé nada de ti” le pidió mientras le dedicaba una deslumbrante sonrisa. “ Estuve casada durante tres años, pero me divorcié y ahora estoy al frente del corporativo de mi familia” relató la joven. “Esa es una excelente noticia, me alegra saber que eres libre” contestó William, tomándole la mano. Sofía se sentía muy bien en la compañía de aquel joven tan agradable, pero por más que se esforzaba, su contacto no se aproximada en lo más mínimo a lo que le hacía sentir Alexander que él no dejaba de aparecer en sus pensamientos. Y tal como si lo hubiese invocado, él se hizo presente acompañado de una despampanante rubia, vestida en forma provocativa Y no pudo dejar de sentir unos celos que parecían consumirla por dentro. “Eres un desgraciado, Alexander, Bennett” pensó sintiendo un profundo dolor en su corazón. Miró a William y vio en el el aliado perfecto que en ese momento necesitaba para que Alexander se terminara de dar cuenta que a ella no le importaba para nada, aunque por dentro se estuviera muriendo de tristeza. Él entró al lugar, acompañado de Elisa, y una vez ubicado en la mesa a unos cuantos metros de donde se encontraba Sofía, la rabia y el coraje se apoderaron de sus sentidos. No soportaba que otro hombre estuviera cerca de la que había sido su mujer, pues hacía tan sólo unas horas, se habían besado con frenética, pasión, y a ella parecía no importarle, era verdad, él también estaba acompañado por Elisa, pero sus pensamientos estaban dirigidos hacia la única mujer, a la que había amado siempre, y hasta ahora lo había entendido. “¿Qué te pasa, cariño?, Pareces estar a kilómetros de aquí. “ dijo Elisa. Trayéndolo al presente. “ no me pasa nada, tengo muchos problemas en el trabajo, eso es todo. “ mintió. “Entiendo, he escuchado los rumores sobre los problemas económicos de tu familia, y ya sabes que si necesitas, puedo hablar con mi papá para pedirle que te apoye financieramente, pero sabes que para él la unión de las familias es muy importante” insinuó con doble intención. “No quiero hablar de eso, Elisa, en este momento no tengo cabeza para pensar en nada que no sea buscar una solución para el corporativo “ concluyó. Sus ojos estaban dirigidos hacia donde se encontraba Sofía, acompañada de William Parker, él estaba muy cerca de ella, y Sofía le sonreía en forma coqueta, lo cual crispaba los nervios de Alexander y era posible que si no salía de ese lugar inmediatamente, no podría controlarse. “Claro, ahora entiendo porque has estado tan callado, no has dejado de ver a esa mujer de la mesa de allá, pero qué tonta soy, claro, ella es tu exmujer, qué vueltas de la vida, ahora parece estar bastante encantada con William Parker” argumentó Elisa dejando salir todo su veneno.
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