Capítulo 16

1072 Palabras
Maximiliano Este día con Serena se ha convertido en el mejor, luego de bañarnos y hacer al amor, hicimos juntos el almuerzo y ya estamos acomodando todo para comer. Colocamos todo en la mesa y nos sentamos, Serena preparo el almuerzo y estoy loco por probar, ella me ve y sonríe. Pico un pedazo de pollo y lo llevo a mi boca, cuando mi paladar lo prueba, ciento que exploto al sentir el sabor. —¿Qué tal? —Me mira entre ansiosa y preocupada. —¿No te paso por la mente ser Chef? Serias la mejor. Niega varias veces y me encanta ver esa sonrisa en ella. —Lo pensé, pero el modelaje es lo mío. —Eres buena, he visto tus fotos y la verdad no puedo creer que tenga a mi lado a una mujer que dejaría a cualquier hombre enamorado. —Se sonroja y amo hacerla sentir especial. La comida esta deliciosa y se lo hice saber varias veces, quería que se sintiera orgullosa, así sea por cosas pequeñas. Terminamos de comer y lavamos los platos entre risas, acomodamos el comedor y subimos a nuestra habitación, ella se acuesta en la cama y yo busco una película para ver, eran apenas la una de la tarde, en la noche bajaríamos a la playa, decido por una comedia romántica, apago la luz y me meto en la cama junto a ella, nos abrazamos. Las carcajadas de Serena no se hacen esperar en cada escena, me gusta verla tan relajada, y dispuesta a disfrutar estos días a mi lado. La película termina y al verla está dormida, me rio y beso su mejilla. Salgo de la cama y apago el televisor, bajo en busca de algo para comer, camino a la cocina y abro la nevera, mi celular suena y es Vivian de nuevo. Llamada: —¿Dónde estás, Maximiliano? —Odio cuando actúa como si fuera mi esposa. —No quiero ser grosero contigo, pero lo que haga o deje de hacer ya no es tu asunto —Le recuerdo. —¿Estás con un mujer? —Llevo mi mano a mi frente— Dime, no puedo creer que me hagas esto… —¿Qué te haga qué? Vivian, grábate esto de una vez en la cabeza ¡No somos nada! Déjame en paz —Cuelgo la llamada sin esperar una respuesta de su parte. Al mirar, me encuentro con Serena, sus ojos están rojos y se ve preciosa, recién levantada. —¿Está todo bien? —Sí —Camino hacia donde ella está y beso sus labios— Vamos a la cama. Paso mi mano por su cintura, no quiero preocuparla y mucho menos arruinar este momento hablando de Vivian y como sigue molestando mi vida. Abro la puerta y entramos, nos acostamos en la cama y beso su mejilla, no tarda mucho en quedarse dormida, la abrazo y mis ojos se cierran. **** Mi teléfono no para de sonar, con todo el sueño que tengo acumulado me levanto de la cama y al ver, es Alejandro. Llamada: —¿Qué quieres? —Odio que me despierten, salgo de la habitación para no despertar a Serena. —Vivian estuvo aquí esta mañana vuelta loca, tanto fue el escándalo que hizo que tuvieron que llamar a la policía y sacarla —No puedo creer hasta qué punto esta mujer quiere volverme loco—. ¿Cómo la soportaste tantos años? Te admiro. —Me llamo exigiéndome que le dijera en donde estoy —Escucho la queja de mi amigo—. Estoy desesperado y a punto de volverme loco, no sé de qué manera hablarle para que me deje de una vez por todas en paz, no quiero que se acerque a Serena y que arruine todo entre nosotros. —Una orden de restricción es lo que debiste hacer, y no, no quiero sentimentalismo, quiero que abras los ojos y te des cuenta de una vez por todas que la mujer con quien te casaste hace años, no es la misma que está arruinado tu vida —Miro hacia un punto fijo de la sala y sé que tiene razón, todo el mundo la tiene, menos yo que siempre trato de ver el lado bueno de las personas. —Trataré de arreglar todo, no te preocupes y gracias por informarme de esto. —Eres mi amigo. Cuelgo y me siento en el mueble, llevo mis manos a mi cabello y tiro de ellos para poder calmarme, no sé qué mierda pretende Vivian con todo esto que está haciendo. Escucho unos pasos y Serena se preocupa al verme en este estado, baja las escaleras rápidamente y se sienta a mi lado. —¿Qué sucede? —Me acaricia la mejilla y cierro los ojos para sentir su calor en mi piel. No quiero ocultarle nada. Así que le digo todo lo que está pasando con Vivian y lo que comento Alejandro al respecto, su mirada no se aparte de la mía, no dice nada y espera con total calma. —Sé que fue importante en tu vida… —Está buscando las palabras correctas—. Pero Alejandro tiene razón, esa mujer está llevando el amor que siente todavía por ti a la obsesión y no puedes dejar que eso ocurra. Jamás pensé que se viera así, pienso en cada acción que ha tenido Vivian estas últimas semanas y no es normal, está teniendo las mismas actitudes cuando perdimos a nuestro hijo. Como no pude darme cuenta a tiempo, Serena me abraza, me refugio en sus brazos, no deseo que esto que estoy empezando a sentir por Serena acabe. —¿Te parece una taza de té para que te relajes? —Me dice, mientras se aferra más a mí. —Si logras separarte de mí… —Su risa me hace cosquilla en el cuello, se separa y me besa, llevo mi mano a su espalda y la sujeto bien. —Así jamás lograre hacerte él te —Paso a su cuello y lo beso. —¿Qué te? —Me levanto con ella en brazos y la llevo a la habitación. —¿Qué haces? —No necesito un té, lo único que deseo es tenerte en mi cama, desnuda y muy dispuesta para mí —La beso nuevamente dejándola sin palabras—. No hay nada en este mundo que desee más que estar bajo tu piel, Serena.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR