Capítulo 17

1059 Palabras
Serena Sus manos recorren mi cuerpo con una pasión que me desarma y me hace desearlo más, tocar y sanar todo aquello que lo atormenta y lo preocupa. Dejo que se pierda en mí y haga con mi cuerpo lo que él desee, sus labios recorren cada centímetro de mi piel, sus besos son como una droga a la que quiero aferrarme toda mi vida, me quita la ropa y quedo desnuda ante su mirada, se coloca en mi entrada y entra despacio, gimo y eso lo enloquece, empuja más adentro y siento que todo mi cuerpo se alegra al tenerlo nuevamente así, entra y sale, volviéndome loca. Enredo mis piernas en su cintura y así tenerlo cerca. —Dios… —Gime— No puedo más. Se mueve más rápido y juntos llegamos al clímax, sale de mí y cae en la cama. Sus ojos miran algún punto de la habitación por varios segundos y luego me observa. —Soy adicto a tu cuerpo —susurra cerca de mi oído. Me rio y me inclino un poco, apoyándome en mi brazo, acaricio su cuello y voy bajando, cuando estoy cerca de su abdomen toma mi mano. —No juegues con fuego… Me rio y salgo de la cama sin cubrirme con nada, sus ojos se dirigen a mi cuerpo nuevamente y me rio. —Entendí el mensaje, Serena —Grita. Abro el grifo y dejo que la bañera se llena, la puerta es abierta y me rio. Toma mi cintura besando mi cuello. —Creo que deberías ser más habladora en lo que quieres —Susurra. Me gira y me besa, un beso abrasador, lleno de pasión y deseo, me lleva a la ducha junto a él y me hace el amor nuevamente. Luego de varios minutos en la ducha, me preparo para salir a comer afuera, Max quiere llevarme a un lugar muy especial para él y estoy muy emocionada. Elijo un vestido y una chaqueta de seda, me pongo mis sandalias y me siento en el tocador para maquillarme y verme linda para el hoy, arreglo mi cabello y lo dejo suelto, agarro mis lentes, mi bolso y bajo. Maximiliano está hablando por teléfono, al verme me guiña un ojo y espero a que termine para poder irnos, luego de varios minutos cuelga la llamada. —¿Todo bien? —El asiente y besa mis labios. —Claro que sí, no te preocupes. No estoy tranquila con esa respuesta, pero lo dejo pasar, no quiero arruinar nuestras vacaciones en este lugar por problemas que espero no empeoren. Salimos de casa y subimos al auto, el viaje fue tranquilo, quede enamorada de este lugar y no deseo irme, todo es paz y me fascina, veo un restaurante decorado con colores vivos y muy llamativos, detiene el auto y bajamos, entrelaza nuestras manos y entramos al lugar. Por dentro es mucho más hermoso. Un hombre mayor se acerca a nosotros y abraza a Max, el palmea su espalda y besa su mejilla. —Tío, te presento a Serena, la mujer que me robo el corazón —Me sonrojo y él se ríe, viéndolo bien, tienen un gran parecido. —Mucho gusto —Besa mi mano y ya veo a quien salió tan galán, Max—. Mi nombre es Estefan, pero puedes llamarme Ste, ya eres parte de la familia y estas con mi sobrino, mereces llamarme así. Dios mío, creo que estoy en un nivel donde quiero correr y desaparecer, Max no deja reírse de mí. —La vas a espantar, tío —Maximiliano rodea mi cintura y besa mi mejilla. —Lo que menos deseo es eso, disculpa si te he incomodado con lo que he dicho, querida. —Claro que no. —Bueno… —Llama al camarero—. Espero que puedan disfrutar de la especialidad de hoy, le va a encantar —El chico aparece— El mejor lugar para ellos. —Gracias, tío. —No tienes porque, los veo luego —Se despide de nosotros y se retira. El chico nos lleva a nuestra mesa, nos sentamos y una música romántica se escucha de fondo. —¿Qué te parece el lugar? —Se acomoda en su asiento. —Hermoso, tiene esta pinta disco que me fascina —Miro todo a mi alrededor sin olvidarme de ningún detalle. —Tengo buen gusto, gracias por los elogios, Serena. —Lo miro, sin entender. —¿Mmm? —Es mi restaurante, yo soy el dueño —Abro los ojos de la impresión. —Eres una caja llena de sorpresa, Max. —Y todavía falta más, sobre todo en la cama —Ruedo los ojos, mientras intento no reírme. Nos traen la espacialidad de hoy, es pecado y me fascina. Agarro un cucillo y pico un trozo, lo llevo a mi boca y disfruto esta delicia en mi paladar. Max se mueve incómodo y me rio, le lanzo un beso. Terminamos de comer, hablamos un poco y me comenta como logro abrir este negocio, estoy atenta a cada palabra que dice, escucharlo hablar de lo que ama hace que mi corazón lata con fuerza. Maximiliano es un un hombre encantador, su manera de ver la vida y todo lo que ha pasado con su ex esposa y como salió adelante tras la muerte de su hijo, me hace valorarlo más y admirarlo como persona, quiero intentarlo, quiero volver a amar y que me amen de la manera que siempre he deseado. Ya se está haciendo de noche y decidimos irnos a casa. Nos despedimos de su tío y salimos del restaurante, nos subimos al auto y maneja hasta la casa, enciendo la radio y Adela inunda con su voz, me acomodo en el asiento, llevo mi mano a su pierna y coloca la suya arriba, me acaricia mientras conduce. Tuvimos que tomar otra vía porque hubo un accidente y la calle está cerrada, tardamos más de lo previsto, pero llegamos, bajo primero, hoy la noche esta fría, guarda el auto y sale. Entramos a la casa y enciendo la calefacción. —¿Estas cansada? —me pregunta. —No, ¿Por qué? —Sus mejillas están rosadas a causa del frio. —Una pequeña sorpresa —Me abraza y besa mis labios— Por ser tan perfecta. Me rio y estoy entre sus brazos unos minutos mas.
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