Le informé al detective Rogers sobre el mensaje que había enviado August al celular de Marissa, para que estuviera al tanto y reforzara la seguridad de la casa. Pasaron algunas horas y Marissa no salía de su habitación. Decidí hablar con ella e invitarla a salir para que se distraiga un poco. -Mi vida, ¿Estás despierta?- Toqué la puerta, pero no contestaba nadie. Entonces giré la perilla y pude ingresar. Marissa se encontraba sentada en la cama, abrazándose a sí misma y con la mirada en un solo punto. Me senté al lado de ella y la abracé. Ella sollozó un poco. Tomé su barbilla para lograr que me mirara a los ojos, los cuales estaban algo hinchados, pero su mirada era tan hermosa que me perdí en ella. -Mi reina, no me gusta verte así. Ese infeliz está logrando su cometido. Él quiere asu

