Leonel Los rayos de sol que entraba por las ventanas de la habitación de mi esposa hicieron que mis ojos se abrieran... no podía creer lo que veían... a mi lado estaba Marissa, mi mujer, a quien hice mía anoche... ¡Qué noche! aún permanecía dormida, con las sábanas sobre su cuerpo desnudo. Se veía tranquila, hermosa... La extrañé mucho. Mi corazón late de emoción cada vez que mis ojos divisan el paisaje de su cuerpo... es una droga que me hace adicto a ella... recordar lo que sucedió anoche hace que mis más oscuros deseos se despierten, ente otras cosas que se me pueden despertar... Marissa se removió en las sábanas y abrió sus ojos negros. Su piel morena brillaba con los rayos de sol que la bañaban inclementemente. -Buenos días, mi reina, procedí a saludarla y depositar un dulce beso

