El botones entendió lo que quería pedir y luego solo me restaba esperar. Y justo así me encontraba, sentada mirando la enorme puerta con detalles victorianos mientras mis pies no dejaban su continúo frenesí. Algo había comprendido con lo que pasó con Felipe, él no me amaba, solo quería mi virginidad y por eso fue que me dijo tantas cosas que eran vulgares mentiras para lograr ese maldito objetivo. —Me destrozó el corazón solo por obtener un tejido que se puede romper con tanta facilidad como una caída. —Una lágrima se deslizó por mi mejilla y la sequé rápidamente—. No, no puedo estar llorando por un tipo que simplemente anda viviendo. Y pensar que yo le dije que era mi Saturno. Me reí por lo idiota que había sido, tomé mi celular y sin pensarlo mucho hice lo mismo que él había hecho. N

